Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

La Lógica de los Debates

Pensemos en un debate como un método específico de solucionar conflictos en el que dos contendientes más o menos informados tratan de convencer a un tercero sobre la conveniencia de tomar una u otra decisión. Una posible forma de modelar un debate es, por lo tanto, como un juego en forma extensiva con información incompleta.

Digamos que primero juega (arguye, da información), el jugador 1 y sólo después lo hace el jugador 2, mientras que el tercero, que debe ser convencido, decide si se toma una u otra decisión dependiendo de lo que ha jugado (argüido, informado) cada jugador y sabiendo que ninguno de los dos jugadores mentirá en su argumento o informará falsamente; pero que es posible que cada jugador no tenga tiempo para exponer todos sus argumentos o tenga más información que la que presenta por lo que puede tener un comportamiento oportunista. Lo interesante naturalmente es qué ocurrirá en el equilibrio de ese juego. La solución adecuada para este tipo de juegos es el equilibrio secuencial de Kreps y Wilson consistente en

  1. Unas estrategias que son la mejor respuesta a la del oponente, dadas las creencias, y
  2. En unas creencias que son coherentes con lo observado en el juego (es decir son una adaptación bayesiana de los a priori que cada jugador tiene)

Como me resulta extraño que los economistas especializados no hayan dicho nada con relación al debate en el Consejo de Seguridad de la ONU respecto a la guerra de Irak me propongo tratar de aplicar, desde mi conocimiento desleído de la literatura pertinente, el escenario anterior a un debate entre “USA” y “Francia” en el que una y otra pretenden convencer a un tercero (el Consejo de Seguridad) de que tome una de las dos decisiones siguientes: ir a la guerra contra Irak inmediatamente o dar tiempo a los inspectores de la ONU.

Cada uno de los jugadores tiene una información más o menos fina sobre los varios aspectos relevantes (técnicamente: cada uno de los dos contendientes tiene una partición distinta del conjunto de estados posibles), información desconocida por el Consejo de Seguridad y cada uno de ellos arguye o informa de manera veraz; pero no necesariamente completa. ¿Qué nos dice la Teoría Económica a través de la Teoría de Juegos sobre una situación así; qué podemos aprender sobre la lógica de los debates?. Esta es una mala pregunta porque no hay un teoría general sobre debates entendidos como juegos en forma extensiva con información incompleta; pero, como siempre, lo que sí hay, son resultados específicos, ejemplos con detalles muy concretos que, aunque no puedan probar nada general, pueden hacernos pensar. Miremos a tres de estos resultados a los que no podré hacer verdadera justicia por falta de competencia y de espacio.

El primero de los resultados que yo creo vienen a cuento se debe a Jacob Glazer y Ariel Rubinstein (GEB, 36, 158-173, 2001) y se refiere a la pragmática del lenguaje de los debates, es decir a la posibilidad de que un mismo argumento veraz tenga diferente capacidad persuasiva dependiendo del contexto. Estos dos autores contemplan un escenario como el del Consejo de Seguridad con “USA” y “Francia” debatiendo en un contexto en el que no todos los argumentos puedan ser expuestos y en el que el Consejo de Seguridad sigue una regla de autoconvencimiento específica que hace del ejemplo que estudian un debate óptimo en el sentido de que minimiza los posibles errores, entendiendo por tales los que llevarían a optar por una decisión que no es soportada por una mayoría de la totalidad de los argumentos.

Pues bien en ese debate óptimamente diseñando una misma proposición lingüística (que se refiere a un argumento veraz) no es tratada igualmente (no tiene la misma carga de poder de persuasión) si se usa como argumento que si se usa como contraargumento. En concreto, es perfectamente posible que para el Consejo de Seguridad, o para la opinión pública, “USA” gane el debate si arguye la existencia de armas químicas y Francia contraarguyera el estado inoperativo de éstas y que, contradictoriamente, “Francia” gane el debate arguyendo la inoperatividad de las armas químicas a pesar de que “USA” contraargumentara su existencia. Esto rompe la consistencia lógica del lenguaje; pero es que ésta es sólo operativa en el aspecto sintáctico de ese lenguaje no en su aspecto pragmático. ¿Duda alguien de que en el Consejo de Seguridad, la pragmática es más importante que la sintaxis?. No deberíamos irritarnos mucho con el Consejo de Seguridad, ni predicar sin más su modificación; si va a ser un foro de debate siempre habrá que contar con la pragmática del lenguaje y siempre habrá ocasión de detectar incoherencias. Pero nada de esto debería enervar nuestro empeño en diseñar una forma óptima de debate ya que cualquier otra es todavía peor.

El segundo resultado que quiero mencionar se debe a Hyun Song Shin (JET 64, 253-64, 1994) y se refiere, si se me permite utilizar una interpretación lejana a su intención y además poco rigurosa, al dilema de a quién debería prestar más atención el Consejo de Seguridad, si a “Francia” o a “USA”, si esta atención dependiera de quién tiene una información más fina (ver supra ) respecto al verdadero estado de la situación. En un escenario parecido al anterior pero sin intenciones lingüísticas y con independencia de regla alguna de autoconvencimiento, de lo que se trata es de que el Consejo de Seguridad conozca la verdad a partir de la información revelada por “USA” y “Francia” sabiendo que ni una ni otra van a mentir aunque pueden no decir todo lo que saben y sabiendo también que “USA” tiene una información mejor o más fina. Como el Consejo de Seguridad sabe esto último y presume que cada uno de los contendientes desvelará sólo la información que le es favorable, no sería de extrañar que el Consejo de Seguridad de menos peso a la información revelada por “USA” precisamente porque su mejor información le permite un más hábil manejo de las informaciones que revela. Si esto es así no nos extrañaría que “Francia” se llevara el gato al agua. Y me pregunto ingenuamente si, más allá de las presiones ejercidas por una u otra potencia ante los miembros no permanentes del Consejo y aparentemente fallidas, no podría ser ésta la razón explicativa de la renuncia por parte de USA a lanzar el ataque con la cobertura del Consejo de Seguridad de la ONU.

El último trabajo a considerar aquí es el de David Spector (QJE, 181-200, febrero 2000). El artículo se centra en los conflictos multidimensionales en los que hay coincidencia en las preferencias de los jugadores pero hay diferencias en las creencias a priori. Podríamos, en efecto, pensar que tanto “Francia” como “USA” prefieren el desarme al cambio de régimen y éste a la reconstrucción geopolítica; pero que la probabilidad a priori de conseguir cada uno de los tres objetivos no es compartida por los dos jugadores. Abusando del lenguaje una vez más diría que lo que este trabajo nos muestra es que hay condiciones bajo las cuales la repetición del juego en forma extensiva consistente en revelar información veraz, consigue que se alcance un equilibrio secuencial en el que el conflicto se resuelve totalmente o, al menos, queda limitado a una única dimensión. Me gustaría interpretar este resultado como esperanzador ya que nos dice que si le hubiésemos dejado tiempo al Consejo de Seguridad hubiera tomado una decisión a pesar de los conflictos en las creencias a priori de “Francia” y de “USA” o, al menos hubiera detectado la única dimensión irreductible del enfrentamiento (quizás la que discurre sobre la dimensión que va del choque de civilizaciones al multiculturalismo).

La Teoría Económica no es como la Física, no nos descubre grandes verdades sobre la realidad; pero, a pesar de ello, asienta nuestro pensamiento mediante el estudio exhaustivo de modelos o ejemplos. Si hubiese elegido otras formas de modelar los conflictos quizá habrían aparecido otras formas de resolución o quizá habríamos detectado la imposibilidad de resolverlos en ciertas condiciones.

He elegido los tres que he intentado glosar porque me parecían adecuados para entender algo de lo que ha pasado en el camino hacia el ataque a Irak. Creo haber comprendido que en un futuro, cuando haya que recomponer las instituciones rotas, desde la ONU a la UE, pasando la OTAN, o haya que inventar otras nuevas no deberíamos esperar mucha coherencia en las decisiones, deberíamos prestar atención a la manipulación de la información como fuente de posible debilitamiento de la credibilidad y deberíamos, finalmente, darnos tiempo para reducir las diferencias a la dimensión en la que realmente están. No es mucho; pero es algo.

«La Lógica de los Debates» recibió 1 desde que se publicó el Viernes 21 de Marzo de 2003 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] un debate “en serio” no es una tarea cualquiera. Hace tiempo llegué a un análisis de Juan Urrutia sobre el debate de la guerra de Irak, allá por 2003. Un debate, siempre, tiene el objetivo de convencer. Ya sea al Consejo de Seguridad […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.