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La folie pratique II

Necesito tiempo para encontrar otros ejemplos de surgimiento de pautas de conducta arbitrarias y quizá locas pero que acaban por ser muy prácticas.

Iwan-Baan-for-Fondation-Louis-VuittonNuestra folie propia es imparable en París aunque es dudosamente práctica. El gusto por las novedades artísticas nos condiciona el día y a veces no comemos o no cenamos bien porque se nos ha pasado la hora al mediodía o bien porque ya no nos quedan fuerzas para volver a salir después de un pequeño descanso al atardecer. Después de nuestras visitas al Louvre y al Museo de Artes Decorativas de las que daba cuenta en el último post hicimos una especie de cena temprana que me permitió descansar como si hubiera subido al monte para estar dispuesto para el siguiente día, un día que necesariamente debía pasar por la Fundación Luis Vuitton alojada en el último edificio de Frank Gehry, ese arquitecto al que ayer asociábamos al art nouvau, algo poco sexy y adecuado solo para abuelitas amables.

Esta fundación, bien reciente pues se inauguró en el último cuatrimestre del año pasado se encuentra en el maravilloso Bois de Boulogne, al oeste de Paris como si fuera el parque particular de los señoritos del arrondissement XVI y, dada su juventud, sus exposiciones permanentes no son lo suficientemente atractivas como para merecer una visita si no fuera por el edificio o por las exposiciones invitadas, como ocurría estos días con El Nacimiento de una Pasión, pasión ésta que no se sabe muy bien si se refiere a una cierta pasión por un tipo de arte o a la pasión del señor Louis Vuitton por el arte que quizá comenzó por este tipo de arte que la Fundación ha sabido juntar en este edificio que en esta ocasión no se come al contenido. Embarcamos en una navette que nos trasladó desde la Plaza del Arco de Triunfo hasta la mismísima Fundación en unos pocos minutos hacia el oeste.

fundacion louis vuittonEl examen del edificio nos llevó mucho tiempo pues se trataba de compararlo con el que alberga al Museo Guggenheim de Bilbao tanto en sí mismo como forma decontinenete de obras de arte que merecen ser vistas con atención. Tengo que confesar que no estuve muy despierto a esta discusión pues me rondaba la cabeza un problema de “dinámica de fluidos”, como si dijéramos, algo que es ahora cuando empiezo a encuadrar. Mientras hacíamos cola para sacar entradas me percaté de que había otra cola por la que accedían aquellas personas que ya venían con la entrada sacada por internet. Esta cola era mucho más corta que la que yo estaba haciendo, un hecho este que me pareció incomprensible. En efecto, en el mundo de hoy en el que cualquiera puede acceder a internet la decisión de si sacar la entrada por la red o llegar al museo sin entrada parece ser un problema de decisión que depende de lo que pensamos que harán los demás que se plantean el mismo problema. Y como todos piensan como yo lo sensato es pensar que, dado que todos dudarán lo mismo que yo dudo, nos encontraremos que como media, las dos colas serán de la mismo longitud. Por si no se entiende este razonamiento piénsese en el caso en que todos utilizaran internet con el resultado de que la otra cola estaría disponible para el primer despistado que llegara de forma que, ante esa evidencia, una vez conocida, nadie sacaría entrada on line. Pero entonces ocurriría lo contrario con el resultado ya indicado de que esperaríamos encontrar dos colas de longitud similar hiciéramos lo que hiciéramos nosotros. Me pareció que este era un ejemplo de constructo social basado en la información y la racionalidad.¿Por qué no ocurría eso hace unos días? Solo se me ocurren dos explicaciones. Una, que todavía no ha pasado el tiempo suficiente como para que todo el mundo sepa que todo el mundo lo sabe. Otra, que los costes salariales totales de los porteros en una u otra solución sean distintos. No me puedo decantar por una u otra de estas dos posibles causas de la diversidad de colas pues me faltan datos. Me temo que tendré que volver dentro de un tiempo para saber si las cosas han cambiado.

matisse la dance 1909Acabamos entrando y, además de explorar cada rincón del edificio intentando discernir si cada tuerca o cada viga era adorno o necesidad, acabamos pasando rápidamente por la obra propia y deteniéndonos en lo preciosos cuadros de la exposición no permanente. Cuando uno tiene que disfrutar de tanta belleza hay que utilizar alguna estratagema y la mía es siempre la misma:pensar qué cuadro me llevaría a casa. una operación esta que exige mucha meditación y tiempo para distinguir el material, la técnica o el colorido. Descarté El Grito, de Munch, por una razón frívola: que ya lo tengo en casa aunque sea en forma de imán pegado a la superficie del frigorífico. A continuación descarté a Picasso por mero gusto de ir a la contra y luego a Picabia justo por lo contrario, porque su obra pictórica es sutilmente realista y eso contrasta con el resto de la exposición. Y me centré en dos obras entre las que no me podía decidir y que examiné varias veces. La Dance, de Matisse, llena de movimiento y el cuadrazo de Rothko, parte de una serie denominada Black, Ochre, Red over Red, nada más que forma y color y, sin embargo, sugerente de suaves olas marinas.

No acaban aquí las excursiones artísticas; pero basta ya con el arte o los museos como viviendas más o menos adecuados para ese arte. Necesito tiempo para reflexionar sobre lo que he llamado «dinámica de fluidos» y encontrar otros ejemplos de surgimiento de pautas de conducta arbitrarias y quizá locas pero que acaban por ser muy prácticas.

«La folie pratique II» recibió 4 desde que se publicó el miércoles 15 de abril de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. david dice:

    Qué pereza infinita la Fundación Luis Vuitton… no solo por las críticas al continente http://lamatriz.org/url/2290 sino sobre todo porque como lo «no polémico» es parte del posicionamiento de las marcas, sabes que todo lo que mentan en una colección o con un patrocinio estará descafeinado, desdentado. Por eso el afán pedagógico, la mirada histórica… Estoy harto de museos de historia del Arte, hay demasiados con el mismo relato. Faltan museos de Arte, polémicos, provocadores, no aptos para marcas de abuelitas.

  2. ruivaldivia dice:

    @david @juan Gracias, intentaré asistir.

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