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La Economía Digital Revisitada

Publicado en Expansión, martes 2 de marzo de 2004

La imagen tradicional de la producción se está difuminando y está siendo sustituida por la imagen proyectada por la Economía Digital. Este cambio no es sólo de imagen, claro está; sino que viene propiciado por la potencia de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y por la importancia creciente de la sociedad de la información (o del conocimiento, si entendemos éste como información estructurada).

Este cambio en nuestra representación mental de la producción tiene consecuencias interesantes. Hoy me gustaría describir cómo evoluciona de hecho la producción y esbozar una explicación de cuál ha sido la razón del fracaso, evidenciado en la debacle bursátil de muchas empresas puntocom, de esa Nueva Economía en la que se plasmó la Economía Digital

Creo que la imagen mental que hoy todavía tenemos de la producción está asociada a una planta de producción de automóviles o de aviones, por ejemplo. Las materias primas entran por un extremos, la puerta de proveedores, y una cadena de montaje, con cada operario ocupando un sitio fijo, va ensamblando las piezas o retocando el producto terminado hasta que éste abandona la planta por la puerta de salida. Si dibujamos el proceso, el esquema resultante tendría forma de cuenca fluvial y ésta, a su vez, es idéntica a la forma de un árbol tumbado con sus raíces y sus ramas alrededor de un tronco único. En la medida en que el árbol (de ola ciencia por ejemplo) es la figura moderna por excelencia, podríamos decir que la descrita es la imagen moderna de la producción cuyos últimos exponentes estarían en el método japonés de just in time o en las ideas, revolucionarias en su momento de López Arriortúa en la General Motors para disminuir el coste de aprovisionamiento colocando a los proveedores al lado de la puerta de entrada a la planta que aloja la cadena de montaje.

Imagen distinta

Si ahora, en contraste, visualizamos la sala de redacción de un periódico, captamos una imagen muy distinta. Ningún redactor permanece mucho tiempo en un sitio. Se forman continuamente grupos de diferente dimensión que, al rato, se deshacen para volver a formar otros diferentes. Si buscáramos una figura natural para simbolizar este borboteo no pensaríamos en un árbol, sino más bien en una rizoma, figura que Deleuze y Guatari (en su obra Mil mesetas) elevaron a la categoría de emblema posmodernos, y en el que se dan contactos directos entre cualquiera de las plantitas que lo conforman, lo mismo que ocurre en una enredadera.

En términos de teoría de redes diríamos que lo que ocurre, más allá de las representaciones mentales, es que la producción moderna es como un grafo aleatorio en el que el coeficiente de agrupamiento (clustering) es prácticamente nulo y la distancia media entre dos nodos cualesquiera no es muy grande. La producción posmoderna, por el contrario, es un grafo ordenado en el que el grado de agrupamiento es muy grande y la distancia media tampoco es pequeña. Como las TIC son enormemente eficientes en tejer este último tipo de redes y, como en la sociedad de la información o del conocimiento, la parte del valor añadido bruto correspondiente a actividades intangibles realizadas en forma de red es creciente, podemos decir que la producción va derivando hacia una producción posmoderna cuya imagen es la que asociamos al capitalismo que apunta.

Esta forma de producción tiene dos implicaciones que creo importantes:

  • La primera es que deberíamos acostumbrarnos a pensar, un poco a la manera austriaca, que las unidades productivas se harán y se desharán y se reharán con facilidad, acelerando ya el muy rápido proceso de fusiones y adquisiciones, que aparecerán continuamente nuevos bienes mientras otros desaparecerán del mercado justificando así la idea de destrucción creativa.
  • La segunda implicación de la forma posmoderna de producción es que genera unos brutales rendimiento crecientes a escala por la parte de la demanda basadas en el conocido efecto red: me interesa instalar el programa Kazaa, en lugar de otro programa P2P de intercambio de archivos (musicales, por ejemplo), porque la red de sus usuarios es la más extendida de forma que hacerme con (“bajarme”) un archivo determinado es más factible y más rápido, es decir, menos costoso.

De acuerdo con estas implicaciones que acabo de destacar voy a tratar de explicar ahora el presunto fracaso de esta manifestación de la Economía Digital que dio en llamarse Nueva Economía. Aunque no parezca que ya haya dudas sobre el impacto del uso intensivo de las TIC en la productividad americana de finales del siglo pasado y principios del presente, también es verdad que los negocios que se montaron a su alrededor y se plasmaron en empresas puntocom fracasaron estrepitosamente después de salir a bolsa y que su hundimiento propició la crisis que se inició en el año 2000 y que todavía no acaba de remitir del todo. Este fracaso hace inevitable el escepticismo; pero el éxito de la economía americana aconseja la reconsideración cuidadosa. Ataquemos la reconsideración.

Reducción de costes

De acuerdo con la imagen moderna de la producción pareció que la verdadera importancia de las TIC radicaba en su contribución a la reducción de los costes de transacción como si se tratara de una versión digital de las ideas de just in time o de López Arriortúa que ya he comentado. En consecuencia se pensó de manera poco crítica que su verdadera contribución estaría en los negocios que se denominaron B2B (business to business) o B2C (business to consumer) como podría ser, por ejemplo, una plataforma digital para la compraventa de vehículos de motor eliminara, o redujera, el coste asociado a los concesionarios. Si ahora sintonizamos con la novedosa concepción posmoderna de la producción, a la que podemos asociar el efecto red, reparamos en que la verdadera gran oportunidad está en los negocios C2C (consumer to consumer) o en los P2P (peer to peer). Un ejemplo de este último fenómeno es Kazaa, del que no sé si genera ingresos de momento, y un ejemplo del segundo está en e-Bay, un negocio que es como un garage sale generalizado o, más precisamente, como una casa de subastas en red.

Fijémonos en esta última empresa. e-Bay se puso en seguida en números negros y desde hace años sus crecimientos son espectaculares. Supieron tejer redes muy tupidas que generan confianza mutua de forma que la empresa derivó hacia una casa de subastas que contaba con un sistema de garantías recíprocas de las TIC. La última noticia respecto a e-Bay es que le ha hecho con una plataforma para la compra-venta de vehículos como la que mencionaba como ejemplo de negocio B2C. Este ejemplo de e-Bay me hace pensar que, como en el caso de otras muchas innovaciones tecnológicas, la Economía Digital, o su plasmación concreta en la Nueva Economía, ha fracasado en una primera oleada; pero puede triunfar en una segunda oleada que yo creo que se avecina.

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