Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

La bolsa o la vida

Una de las entradas más atrasadas de mi Goulue hace referencia a una reflexión sobre la imperiosa necesidad de decir algo sobre el bonito artí­culo de mi ex colega de la Carlos III Andrés Betancor en la contraportada de EXPANSION el miércoles 25 de octubre.

El artí­culo de este catedrático de la Pompeu Fabra lleva por tí­tulo el muy expresivo de O muerte o ruina. Es una manera muy eficaz de referirse al hecho de que, según la legislación americana, el patrimonio de un muerto no puede ser retenido o usado para compensar a los perjudicados por las actividades del muerto, aunque haya sido condenado, sempre que falte algún trámite procesal respecto al cual el muerto no puede hacer valer su opinión.

En el caso Enron, Ken Lay, el Presidente, murió en Colrado antes de que la sentencia se fijara defnitivamente por el correspondiente juez y así­ sus bienes no se van a evaporar en indemnizaciones. Ahora le ha tocado a Jeff Skilling, el que, como CEO, parecí­a el cerebro de todas las innovaciones que Enron puso en marcha. Ha sido condenado a un montón de años y mientras la sentencia no sea firme uno puede imaginar el escalofí­o que el pobre Jeff debe sentir cada vez que se acuesta junto a su esposa o ésta le ofrece una taza de té.

Volvamos a recordar lo que he dicho sobre el caso Enron en un par de ocasiones . No es que los acusdos no sean delincuentes- lo es el que la justicia dice que lo es- ni tampoco que sean virgencitas. Pero son, además, mártires. Lo mismo que un cientí­fico se arriesga ensayando sobre sí­ mismo un compuesto nuevo, estos innovadores visionarios se convirtieron no en ví­rgenes y martires, sino en aprovechados y mártires. Algo muy en la tradición de los robber barons a los que yo sigo admirando y no porque luego se convirtieran en mecenas, sino porque se la jugaron, en aquellos dí­as de frontera, de la misma forma que se la jugaron, hasta hace cinco años, los que alumbraron Enron, tratando de inventar nuevas formas de mercado y nuevas maneras de asegurarse en esos mercados.

Y hablando de América, origen de casi todas las novedades de los últimos cincuenta años, parece realmente diferente e innovador que uno pueda salvar su patrimonio sucidándose. Se trata de una curiosidad jurí­co-penal, pero revela algo de la jerarquí­a de valores que acabaremos aceptando: la bolsa antes que la vida. Parece que ésta está sobrevalorada.

«La bolsa o la vida» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 4 de Noviembre de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Hablaba sobre la bolsa o la vida en un post reciente. Pues ahora pienso que en esta vida que fluye a gran velocidad es la bolsa la que prima pues es lo único que me permite vivir todas las posibilidades de construirme a mí mismo […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.