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La ansiedad de la espera

Me tengo que quitar esa piedra y no voy a poder evitar la cirugía…

tranxiliumAyer llegaron refuerzos a mi castillo. Llegó mi hijo Rafa, guapo y fuerte y, además, buen negociador lo que es importante pues es posible, aunque poco probable, que haya que negociar. Y ahora mismo no veo espacio para esta negociación pues no imagino con quien podríamos hablar yo o Rafa. Nadie se ha presentado a cara descubierta y, si lo pienso bien, la mayoría de los ruidos raros y la gran parte de los otras señales de persecución están más bien en mi cabeza. O eso es al menos lo que dice este hijo con cuya ayuda me siento más seguro.

De todas formas será difícil resistir hasta el domingo. He elegido ese día para tratar de desaparecer subrepticiamente. Al tratarse de un día festivo el cerco será posiblemente menos apretado y si aprovecho la hora de la misa mayor en la vieja iglesia de este pueblo, en la que habrá cánticos de un coro que viene de Barcelona, es posible que el taxi que he llamado ya para que me venga a buscar pase desapercibido. Pero falta tiempo y puede pasar cualquier cosa.

Estoy ansioso y esto no me permite ni leer ni escribir. Solo estoy para hacer recaditos pero eso es justamente lo que no puedo hacer porque no me atrevo a salir de casa. Ir a la piscina sería correr un riesgo innecesario. Solo encuentro una ventaja a esta ansiedad: no tengo apetito y la báscula lo refleja. En mi desesperación de encarcelado me he puesto a leer el folleto explicativo del Transilium. Hace días que se me acabó este tranquilizante pues resulta que ahora su compra se ha vuelto más complicada y solo te dan una receta al mes. Fui al ambulatorio a explicar mi caso cuando todavía respiraba con facilidad y me negaron la receta sin un informe médico del que no puedo disponer ahora y aquí. Así que estoy limpio desde hace por lo menos dos semanas, más o menos el tiempo que llevo ansioso.

No me tranquiliza la lectura del folleto y estoy a punto de echarlo a la basura cuando mi ojos caen con la siguiente explicación de para qué se utiliza Transilium: para paliar las manifestaciones de ansiedad que puedan surgir ante «la ansiedad ligada a la prescripción de una intervención quirúrgica». Me tengo que quitar esta piedra y no voy a poder evitar la cirugía.

«La ansiedad de la espera» recibió 0 desde que se publicó el jueves 29 de agosto de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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