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Kentrich y Macron

No importa tanto la diferencia entre el 1% más rico y el resto, sino sobre todo la diferencia entre los altos directivos de empresas globales y los trabajadores manuales que ven sus puestos de trabajo en peligro por la digitalización y la globalización.

Un nuevo premio Pricesa de Asturias de las Artes, Willian Kentrich, y un nuevo Presidente de la República de Francia, Emmanuel_Macron. O, lo que es lo mismo, la Internacional y la Marsellesa. Dos himnos que me siguen poniendo los pelos de punta de emoción.

Hace poco en París acudimos en el Marais a una exposición de Kentrich y al entrar or la puerta sonaba La Internacional como parte de una especie de performance sobre Trotski y otras discusiones pertenecientes a los inicios de la URSS. Y hace solo un par de días todos vimos la austera ceremonia del acercamiento de Macron en solitario al podio de la esplanada del Louvre con la novena de Beethoven, en su último movimiento, de fondo musical y al rato la Marsellesa para finiquitar su discurso victorioso.

Pero ya no se si tienen, en la gente jóven, ese efecto que estas dos marchas tenían en mí y siguen teniendo. Dudo de que hoy tenga algún sentido la Internacional proletaria y el contenido de la Marsellesa, si bien emocionante, ya no aplica.

¿Que aplica hoy? Para ser sencillo, lo que importa es la desigualdad generada por las medidas anticrisis aplicadas a partir del año 2008. Y, para ser más concreto no tanto la diferencia entre el 1% más rico y el resto, sino sobre todo la diferencia entre los altos directivos de empresas globales y los trabajadores manuales que ven sus puestos de trabajo en peligro por la digitalización y la globalización.

Y la lucha principal entre unos y otros es la del poder, la de quién toma las decisiones. Pero esta contradicción no es única y se junta a otras no menos enconadas, como pueden ser la separación de razas, la inmigración o la soberanía nacional. Y este conjunto de lo que llamábamos contradicciones está a la espera de conformarse como un problema único tratado por una nueva clase de políticos más internacionales y más jóvenes.

Cuando este sea el caso es posible que surja un nuevo himno que a todos nos emocione o un par de ellos que sirvan para enfrentar los partidarios de una u otra forma de organizar el poder. Es posible; pero de momento no existe. Y cuando exista ¿será cantado por un coro mixto o por un coro femenino?

«Kentrich y Macron» recibió 0 desde que se publicó el Martes 9 de Mayo de 2017 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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