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Juaristi y los buscadores de renta

El pasado domingo 23 de septiembre, Jon Juaristi se marcó un proverbio moral en el ABC que llamó mucho la atención de mi mujer que acudió a mí para intentar desentrañar entre los dos su significado. Dado que hice el esfuerzo de colaborar con ella, me es ahora relativamente fácil explicar lo que creo que decí­a y en qué parte de ello estoy de acuerdo y en qué parte no tanto. Digo que desentrañar lo que decí­ ­a será fácil solo relativamente porque, para deslizarse en esa prosa apretada y en esta ocasión hasta enrevesada, hay que estar al tanto de algunas ideas de uso poco corriente.

Primero está la idea del buscador de renta (rent seeker) que no es necesariamnte conocida por el lector medio de ABC al que, seguramente, poco le ayuda que se le descubra que tiene su origen en la escuela virginiana ( de pensamiento políƒí­tico). Se trata, efectivamente, del uso que se hizo hace más de cuarenta años de la idea de cuasi-rentas de Marshall por parte de los promotores de la Public Choice Society, asociada ésta a una red de universidades del Estado de Virginia en donde profesaba a la sazón el premio Nobel de Economí­a James Buchanan. Qienes están cerca de los asuntos de la elección pública tienen la posibilidad de perseguir su propio beneficio de una forma que nada tiene que ver con el mercado y sí­ ­ con la manipulación de las reglas en su propio favor. La idea de renta como una noción singular de ingreso es, de hecho, más antigua puesto que podemos remontarnos hasta Ricardo quien habló de renta de situación, en el contexto de la renta del suelo agrícola, como aquella parte del valor de un suelo céntrico y productivo que está por encima del precio del suelo disponible para la expansión debido a que es más productivo y su situación ha llegado a ser privilegiada. En el caso de la renta de la tierra se debe, como digo, a que los nuevos terrenos son menos productivos que los que ya se explotaban con anterioridad.

La clarificación de lo que es el movimiento de la Public Choice así como de la noción de renta, hace posible entender correctamente la figura del buscador de renta con la que Juaristi nos confronta de sopetón. Consiste, consecuentemente, en el papel que juegan aquellos a los que les va bien hacer labor de lobby para conseguir apropiarse de alguna ventaja que resulte en la generación de una renta tal como la hemos explicado. Por ejemplo, parece comprensible que alguien pretenda que se recalifiquen unos terrenos que acaba de hacer suyos para poder venderlos más tarde generando una renta, una especie de beneficio que no se debe a ningún mérito de ese reciente propietario.

Pue bien, y ahora entro en el análisis del proverbio de referencia, es cierto que los que enseñaban Etica en tiempos tení­ ­an una cierta ventaja en el curriculum de la LOGSE y que, por lo tanto, seguramente harí­ ­an lo posible para que esa asignatura se impusiera como elección posible, lo mismo que es hoy cierto que los que esparan escribir un texto sobre Educación para la Ciudadaní­a habrán hecho presión para que se imponga (tal como ya ha ocurrido) y lo mismo estarán haciendo hoy mismo ciertos historiadores que harí­an un pequeño agosto si finalmente se aprueba la Ley de la Memoria Histórica. Esta es la interpretación que mi mujer y yo dimos finalmente a lo que dice Juaristi en el primer párrafo de su proverbio moral. Piénsese, en cualquier caso, que se trata de pequeñas rentitas en comparación con las que se obtienen con las recalificaciones.

Acierta sin embargo Juaristi al afirmar que este fenómeno ocurre sobre todo en el sector público porque, tal como el ejemplo de la recalificación hace pateente, es el Estado a cualquier nivel el que tiene la llave de esas rentas tan deseadas y porque el mercado, cuando es realmente libre, tiende a disiparlas. Esto, sin embargo, no quiere decir que los busacadores de renta no tengan que utilizar su patrimonio o realizar inversiones. Si yo veo venir la explosión económica de China y soy el primero en estudiar chino mandarí­­n también estoy buscando renta aunque es muy posible que mi renta como traductor o sinólogo se disispe en seguida porque tampoco será tan dificil para otros aprenderlo si yo lo he conseguido. Puedo añadir otro ejemplo más personal.Yo tení­a que gastar del dinero de mi familia para compra libros en Biarritz cuando era dificil encontrarlos en Bilbao bien porque estaban prohibidos, bien porque no se importaban por el escaso tamañoo del mercado potencial. Mi renta consistí­a en el mayor ingreso que la sabidurí­a decantada de la lectura de esos libros me supuso y que se debí­a a que Biarritz está más cerca de Bilbao que de Madrid, digamos. Una renta de situación como la que conceptualizó David Ricardo y que he explicado más arriba.

Una vez entendido de lo que estamos hablando, el resto de lo que afirma Juaristi me parece no tan bien trouvé. Que el neocorporativismo conforma un fascismo rosa que añadir al pardo y al rojo tal como nos dice Juaristi que dice Robert Coquest, es algo de interés intelectual pero un poco fuera de lugar pues los otros dos fascismos me parece que tení­ ­an unas connotaciones polí­ ­ticas y filosóficas de las que carece este nuevo fascismo rosa que se limita a ser un aprovecado, no un criminal de lesa humanidad. En cualquier caso decir que este fenómeno se da especialmente entre las huestes postsocialistas progresistas me parece una afirmación gratuita que no resistirí­ ­a un análisis empí­ ­rico serio. Las huestes conservadoras premodernas son tan enemigas del mercado como las otras a las que se acusa no sé bien si por parte del mismo Conquest o de Juaristi.

Unos y otros fascismos necesitan hacerse con el control del regulador para pode exprimirle y apropiarse de rentas, según rezan las expresienes más usadas entre los economistas. Pero el regulador es el Estado y el Estado es el Estado sea éste centralizdo, federal, autonómico o confederal. Por eso creo que decir que el “ámbito originario” de la búsqueda de renta fue el de las administraciones autonómicas es simplemente incorrecto. Por ejemplo, la “oligarquí­a vasca” que se formó durante la industrialización es un ejemplo evidente y bastante escandaloso de captura del regulador central para que no se liberalizara el comercio exterior español del hierro. En comparación con esto, la captura de rentas efectuada por el nacionalismo vasco post-transición es una broma, aunque claro está que la Modenización Cultural y la Normalización Lingüí­stica han dado origen a rentas que han sido apropiadas por parte de mucha gente y, por cierto, no necesariamente nacionalista.

En este punto, mi mujer y yo creimos detectar una pequeñaa trampa de Juaristi. Nos hace ver, en una posible interpretación de palabras de Conquest, que la operación Gugenheim disipó aquellas posibles rentas, aunque, desgraciadamente al precio de la construcción de un versión modernizada de las obras ornamentales tí­ ­picas de los fascismos de antes y de la generación de unas posibles nuevas rentas asociadas al efecto Guggenheim. La trampa consistirí­a en la afirmación implí­cita de que es siempre el nacionalismo, así­ ­ sin más, el que es un buscador de renta. Serí­a más cierto decir que dentro de ese nacionalismo se observa un cambio en la clase o subconjunto de los que se las apropian, un cambio similar al que se produjo con el cambio en la clase políticamente dominante que ocurrió con la transición y algo que, así­ ­ mismo, observamos todos los dí­ ­as en el ejercicio cotidiano del poder por parte de cualquier administración. Como prueba de lo que digo pensemos en un caso reciente. Botí­n, que se sabe esto, sustituye al antigo BBV como banquero de esos socialistas que Juaristi afirma que gobiernan con buena conciencia a favor de su coreligionarios.

Y llegamos al final de recuadro de Juaristi que nos confronta con un posible caso de búsqueda de renta por parte de la Liga Española de la Educación y la Cultura, una institución aparentemente extremeña (a no ser que sea una invención de Juaristi que se me escapa) y por lo tanto también autonómica. El escándalo de lo que ha ocurrido con el señor Mayoral quien, además de ser parlamentario por el PSOE, tendrí­a intereses económicos en alguna editorial relacionada con la Educación para la Ciudadaní­a, recuerda bastante a la leyenda, que uno puede creer o no como es el caso con todas las leyendas, de que Polanco hizo su primer dinero gracias a la filtración por parte de Diaz Hochleiter de cual era el contenido de la Reforma Educativa.

Así­ ­ llegamos mi mujer y yo, completamente exhaustos, al final de nuestra exégesis y concluimos que realmente no hací­ ­a falta el rodeo culto para meterse con Mayoral y la LIGA ( y de paso con el nacionalismo vasco) y mucho menos el aprovechar el viaje para armar un ataque contra los repulsivos buscadores de renta que, aunque no del todo descaminado, no es privativo de los “progres” y resulta ser un poco demasiado oportunista.

Pero para terminar quiero añadir algo por mi cuenta. Lo que no creo que es correcto es la suposición implí­ ­cita, que se suele tomar como un lugar común, de que es más dificil capturar a un único Estado que a una Administración autonómica, sea esta la extremeña o la vasca. De hecho ese hecho serí­ ­a compatible con que las dos operaciones fueran similarmente fáciles o difí­ciles para el mismo tamaño de la renta de la que hablamos. La realidad, creo yo, es que, para ese determinado nivel de renta, apropiárselo es más dificil cuando la regulación está descentralizada y los reguladores compiten entre ellos en una competencia que hasta el PP parecí­a admitir como buena en materia fiscal en alguna de sus eslóganes propagandí­sticos de hace un par de meses. Sin duda, afirmo, es más dificil comprar a 17 reguladores de la competencia que a uno solo y ello por dos razones. Porque sale más caro y porque la opinión pública está más cercana.

«Juaristi y los buscadores de renta» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 29 de Septiembre de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. […] Aunque es un tema crucial los economistas convencionales no hablan demasiado sobre rentas. Por esa razón el otro día dediqué quizá demasiado espacio a hablar de ese concepto a propósito de un recuadro de Juaristi en Abc. […]

  2. […] este examen nos llevaría al análisis de la obra de Juaristi algo que me sobrepasa a pesar de que hace poco glosé uno de sus recuadros dominicales en el ABC y de que hace tiempo lo comparé con Mirowski. Dejo, por lo tanto, esa labor para otro día y paso a […]

  3. […] Un caso raro aunque uno deberí­a reconocer situaciones similares a nuestro alrededor, una situación que habrí­a que examinar con mayor cuidado para acompañarlo al estudio de la disipación de rentas en el que estoy empeñado y al que he dedicado no solo El Capitalismo que Viene ( ver archivo de publicaciones), sino también no pocos comentarios de este blog como, por ejemplo, el que seguí­a a otro más largo en el que trataba de responder a Juaristi […]

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