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refugiados siriosCreo que no es difícil distinguir entre Cristiano Ronaldo por un lado y el Real Madrid por otro lado. Cristiano es un individuo y el Real Madrid un colectivo. Un individuo puede pertenecer a varios colectivos y un colectivo naturalmente contiene varios individuos. Hasta aquí todo está en orden, pero en cuanto comenzamos a hablar de derechos la cosa se complica.

Hace unos días, seguramente el último viernes, Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al consejo de Ministros, se permitió unos comentarios sobre los problemas de migración y de asilo que están ocurriendo en el Este de Europa. No recuerdo las palabras exactas pero vino a decir que España se iba a tomar muy en serio el asunto de los refugiados «pues se trata de derechos de individuos y de familias». Así de primeras me pareció interesante que la vicepresidenta de un gobierno que no admite el derecho a decidir de los catalanes admita como algo obvio el derecho de la familia. Es muy cierto que Cataluña no es homogénea, pero tampoco tiene por qué serlo la familia.

¿No podríamos entender a un individuo como una partícula y a la colectividad como una onda? La mecánica clásica parecería chocar con la mecánica cuántica, pero parece ser que los físicos hoy pueden entender por ejemplo la luz como un conjunto de partículas que llaman fotones o como una onda y ambas caracterizaciones son posibles aunque, y esto es lo importante, la distribución de las sombras de la luz después de atravesar una placa se distribuye de manera distinta.

En resumen que para un lego como el que esto escribe lo anterior se podría traducir en términos de derechos como un derecho individual y un derecho colectivo, siendo este último menos obvio e intuitivo que el primero pues la sombra está distribuida con una mayor varianza.

«Individuo o colectividad» recibió 6 desde que se publicó el Sábado 26 de Septiembre de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @juan la diferencia entre una nación y una familia no es de escala ni de diversidad. Es de naturaleza. Una familia es una comunidad real: puedes discutir con ella, recibir respuesta de ella, puede, por ejemplo, decidir cómo escapar del infierno sirio. Las comunidades reales son sujetos colectivos que pueden tomar responsabilidades colectivamente. Entre otras cosas porque pueden abandonar la relación si no están dispuestos a asumir esas responsabilidades. Y esto es muy importante para definir libertades y derechos.

    Una nación es una comunidad imaginada. Las comunidades imaginadas no son sujetos colectivos, son conjuntos de características a partir de las cuales se imagina a un determinado grupo de personas. Mientras que cualquiera puede discutir con una familia, no puede hacerlo con una nación, con el género masculino o con la comunidad cristiana mundial. Tampoco negociar con ella. Cuando se habla de «debate nacional» se usa una metáfora no muy lejos de la mística.

    Si los derechos y libertades colectivas se definen sobre sujetos que son comunidades imaginadas los individuos y las comunidades reales se les impondrán responsabilidades contra su voluntad entre otras cosas porque la pertenencia a la comunidad imaginada viene dado, imaginado, por otro/s y no puedes darte de baja de la nacionalidad o de la comunidad imaginada de creyentes si sus representantes institucionales te comprometen por ej con una ley. Cosa que si puedes hacer con la familia o una com. de bienes.

  2. @juan dicho esto, los sujetos de derechos, como los de obligaciones, solo pueden ser instituciones, personas y comunidades reales donde la pertenencia de los individuos sea libre. Es decir, donde haya posibilidad de acuerdo libre para los individuos. El derecho a decidir de las naciones o de cualquier otra comunidad imaginada, no solo es un absurdo en los términos, es aceptar que se impondrán responsabilidades y costes a minorías muy amplias.

    Diciendo esto, dirás, te cargas la legitimación de la democracia parlamentaria, incluso de la democracia directa a partir de cierta escala. La respuesta es que sí, claro, si se hace en términos de comunidad imaginada, no en términos de un contrato explícito o implícito dentro de un terreno meramente convencional (el espacio regulado por el estado) donde no necesito creer en la existencia de nación, igual que no necesito creer que formemos una comunidad identitaria los vecinos de la urbanización en la que vivo.

    Pero en ese caso resulta comprensible la posición que exige la predecibilidad de los procedimientos, un juego de reglas estable en el que los individuos puedan calcular los riesgos de que se les impongan ciertas responsabilidades o costes.

    Y todo, todo ello queda muy lejos de la idea de derechos o libertades colectivas por encima de las comunidades reales de libre pertenencia.

  3. Juan Urrutia dice:

    @david Muchas gracias David por contribuir con tu comentario a mi post sobre o individual y lo colectivo. Mi intención era, tal como se deduce del último párrafo, contribuir a entender esto último, lo colectivo, como una onda en términos de la mecánica cuántica, es decir una entidad que deja unas sombras o tonalidades de la luz más variadas que las que dejaría una partícula individual. De paso quedaba más o menos claro desde el principio que hay muchas formas de lo colectivo y entre ellas distintas formas de familias y distintas formas de nación.
    De ahí que tus comentarios y esta contestación mía pueden complementarse en su deseo de mantener viva esta conversación tan importante para Las Indias en la que se distingue siempre entre comunidades reales y comunidades imaginadas. (continúa…)

  4. Juan Urrutia dice:

    @david  (…) En mi opinión esta distinción debe ser enriquecida a partir del reconocimiento de que unas comunidades se distinguen de otras no solamente en el tamaño y la correspondiente densidad de la red de miembros de la comunidad, sino también en la naturaleza de los memes que se generan en su seno.
    Y los derechos, o más bien su ejercicio, como posibles formas que toman esos memes, pueden ser de naturaleza variada. No todos esos memes son a prueba de mutantes y, por lo tanto, no en toda comunidad se puede prescindir de la regulación, ni siquiera en la familia, esa comunidad muy cercana a una comunidad de las que en Las Indias llamamos reales. La regulación-es decir la autoridad-será necesaria si hay la posibilidad de ruptura y de la sustitución de unos memes por otros que acabarán siendo permanentes o no. Y esas posibilidades de ruptura pueden ser más grandes en una comunidad real (un cierto tipo de familia digamos) que en una comunidad imaginada (un cierto tipo de nación digamos).
    Y conociendo todo esto estamos en disposición de hacer un uso político de estas ideas y de entender una colectividad política de distintas formas que necesariamente incluyen la confederación en la que la soberanía, el control o como queramos llamarlo, va de abajo a arriba. Es decir desde una comunidad que se acercaría mucho a la que llamamos real hasta una imaginada muy amplia, desde una bastante estable hasta otra no tanto.

  5. @juan En realidad el objeto de estos comentarios a toda prisa era subrayar dos puntos, el primero que los argumentos de los antireferendum -que no comparto- no son una mera arbitrariedad, sino que tienen un sustento argumentativo más profundo que el que quizás ellos mismos entienden.

    La segunda es que si solo las comunidades reales son capaces de tener derechos porque pueden afirmar compromisos, hay una clara preeminencia del derecho de las comunidades reales sobre lo convencional/democrático. ¿En qué se traduce esto en Cataluña por ej? Pues en que si se llega a formar un nuevo estado por métodos democrático-convencionales no estaría legitimado para imponer el monolingüismo a las familias de la mayoría hispanoparlante, por ejemplo

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