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Incendies

Incindies, la obra de teatro, se puso en Madrid, en El Español en el 2008. Ahí tienen una crítica entusiasta. Yo no la ví, pero la lectura de ese texto me da pistas para comentar lo que no me gusta de la película por muchas reseñas favorables que hay recibido, como la de Carlos Boyero que leí en su día y me empujó a verla semanas después.

No es facil, supongo, transmitir el horror de lo que ocurría hace años en Oriente Medio y sigue ocurriendo. Ni siquiera es fácil conseguir que el espectador entienda algunas de los sufrimeintos de la protagonista sin proporcionarle una somera descrición de las coordenadas elementales. Esto hace que la atención derive hacia lo irrelevante preguntándose sobre en dónde estamos. A poco que uno tenga memoria se percibe que los hechos más resaltados remiten al Líbano de hace ya muchos años, pero la vision de la palabra Palestina en un cristal despista innecesariamente tomando como información lo que quiere ser generalización.

En esas condiciones la artificiosidad admisible en una obra de teatro se hace irritante en una película. El medio cinematográfico exige mayor verosimilitud y ésta brilla por su ausencia en Incendies. No es verosimil la forma de forzar el desarrollo de la acción a través de un testamento totalmente ridículo con unas condiciones que cualqiera hubiera rechazado por imposibles de cumplir. No es creíble la forma en la que las pistas se van desenredando sin llegar nunca a una callejón sin salida. Y, como forma de exorcizar el odio, de un odio que los beneficiarios del testamento no sienten, apelando a la comprensión, resulta ser un esfuerzo baldío.

Me resultó especialmente repelente la quizá falsa pista de que la jóven que persigue el conocimiento se va a enfrentar a un ejercicio de matemática pura como, por ejemplo, el problema de los puentes de Könisberg que no hay por qué suponer que nadie conoce ni tiene características propias que lo hagan como un emblema de la situación de búsqueda en la que Jeanne se ve inmersa. Yo caí totalmente en la trampa y me perdí por un vericueto intransitable.

Y no quiero ni contarles lo que pienso sobre la alabanza desmedida del notariado concebido a la manera latina y que como tal es el epítome de la actitud burguesa hacia la vida. Tener que escuchar que es una pena que no existan protocolos notariales de la época de Noé me parece risible máxime cuando está dicho con toda seriedad.

Hay quien piensa que estamos ante una película comparable a Appocalipsis Now por eso del horror que recitaba Marlon Brando, que tenía su origen en Conrad y que filmó Coppola. De eso nada. No me enteré que lo que había ocurrido y de lo que, por cierto, nos enteramos como en un reality show televisivo. Y cuando ya me reconstruí la historia me pareción un horror de horror.

«Incendies» recibió 5 desde que se publicó el domingo 8 de mayo de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. T Millán dice:

    Yo no he visto la película, pero sí vi la obra de teatro y quisiera romper una lanza por esta. Por lo que cuentas, la película es una brutal desubicación de la trama central que queda muy bien plasmada en la obra de teatro. Allí, el publico quedaba(mos) rendidos por una historia mítica en que no parecían matemática alguna ni notarios. Se trataba únicamente de la revelación de una madre a sus hijos, a través del testamento, de una historia biográfica brutal. Pero brutal por desafiar las esencias humanas; una madre analfabeta que tiene un hijo del que le separan. Ese hijo convertido en brutal guerrillero que la tortura. Los dos hermanos que son el resultado de los abusos sexuales del hijo, nos pone frente a ese atentado a las normas más profundas de nuestra ordenación original del mundo, tanto físico como ético; el incesto combinado con la tortura.
    El desarrollo de la trama en la obra de teatro logra generar una creciente tensión y el manejo de los tiempos lograba que se crease una emoción especialmente intensa que mantenía al público en vilo hasta el último momento.
    Lo interesante era ver cómo el manejo de las mismas cuestiones sigue poniéndonos frente al terraplén, al límite de nuestra cosmovisión. Así como en Edipo la violencia se separa del incesto mediante un artilugio narrativo, En Incendies, se combinan para incrementar la sensación de repulsión y rechazo. Tal vez nos estemos insensibilizando frente al problema que representa el porqué está tan profundamente arraigado el rechazo a dicha figura. De hecho, el hijo verdugo es el ejemplo caro del salvaje, en el sentido del hombre no civilizado que viola las dos normas fundamentales de la sociedad. Aunque, también como en Edipo, el incesto es inconsciente. Mientras, haciendo bueno a Beckett, junto al verdugo se da siempre la víctima, en este caso la madre que decide no revelar a su hijo la identidad de la situación, de forma que mientras el incesto es ignorado por el verdugo, es conocido y aceptado por la víctima, que se entrega a la situación como chivo expiatorio, que calla “para no causar más sufrimiento”, en este caso, el que se supone causaría a su hijo si llegase a descubrir este su atrocidad. Al menos, tal es la trama en la obra de teatro.
    La conclusión final, como en la reciente Haevnen (En un mundo mejor) es por tanto educativa; la violencia que causamos se vuelve siempre contra nosotros. En el caso de Incendies, se vuelve contra su propia madre, otra forma de decir que se vuelve contra el autor de la violencia; en el de Haevnen se vuelve contra el amigo del niño vandálico. ¿Estamos entonces ante una oleada de obras educativas en el sentido Aristotélico del papel de las tragedias?. Curioso que Haevnen en danés significa Venganza. La venganza del fatum es, en última instancia, la que sufre el niño vandálico al ver cómo ha herido a su amigo, de nuevo el chivo expiatorio que se inmola para evitar el sufrimiento adicional de la madre y la hija que se aproximan a la bomba que han puesto él y su amigo.
    Imagino que tendremos que leer la obra original para comprobar donde está la fidelidad del autor.

  2. juan urrutia dice:

    Seguro que tienes razón respecto a la obra de teatro y , en general, respecto a la conservación del amor materno en medio del horror, pero nada de esto pega con notarios y matemáticos.

  3. T Millan dice:

    Totalmente de acuerdo!.

  4. alberto dice:

    Una peli fantàstica que me llevo del amor al odio y viceversa. Un final magnifico.

  5. J.Montalvo dice:

    Esta película tiene unos detalles interesantes desde escenas que simbolizan los conflictos hasta códigos teológicos. No veo porque la experta en matemáticas no puede sostener su visión desde su campo. Las películas tienen que ser totalmente verosímiles? Están escritas en piedra?

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