ILUMINACIONES. XXXIV:La mansión del poder

por | lunes 15 de noviembre de 2010

La gimnasia enseña mucho si uno tiene un buen gurú o personal trainer. El otro día hablaba de los abdominales como el être-en-soi sartriano. Hoy, de repente, lo entiendo claramente, se me hace la luz. Para explicarlo debo referirme a la “mansión del poder” tal como entiende este concepto el creador del método Pilates, Joseph Hubertus. El poder está ahí, en la mansión del poder, precisamente porque el être-en-soi no es centralizado. El reforzamiento del poder abdominal y otros adyacentes permite mantener la unidad del ser sin necesidad de que nada ni nadie controle todo. Muy al contarario, cuanto más independientes sean unos sistemas musculares de los otros mejor funciona cada uno. Es como una visión parecida pero distinta de la de la distancia planetaria. Aquí también se necesita distancia o separación, pero esa distacia no sirve solo para evitar el colapso del sitema, sino, además y sobre todo, para potenciar cada parte que puede tomarse en sí misma como algo completo e independiente. La mansión del poder no se llama así porque ahí radique el poder y pueda, en consecuencia, ser caturada como quien conquista una fortaleza. Es la mansión del poder porque otorga poder a cada sistema muscular y a cada músculo que, de esta forma, aprenden a actuar somo si no estuvieran relacionados con nadie. Una forma paradójica de realmente hacer algo único a partir de las dependencias múltiples y un algo que resulta estar completamente blindado frente a la captura.