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ILUMINACIONES. XLIX: QUINCEMISMO

Puedo comprender todas las críticas al 15M o derivados; pero no llego a poder aceptar que se le critique por su falta de responsabilidad al no ser capaces de generar propuestas concretas y constructivas. Criticar una explosión de malestar como esta o enfrentarse a ella porque sí o porque no posee alternativas viables al sistema al que se opone o porque, aun teniéndolas, no parecen canalizables por las vías que llamamos democráticas, me parece corto de miras y, como decimos en Bilbao, de poco fuste.

Recuerdo de mi juventud un librito (no recuerdo cual) que escribió Savater en la suya reivindicando la potencia de la negatividad. Es ciertamente maravillosos llegar a, como pedía Nietzsche, dar un gran SÍ a la vida; pero también lo es saber decir un NO sin paliativos y sin explicaciones.

Las críticas al 15M a las que me he referido parecen apelar a la idea de responsabilidad individual, ese axioma moral que parecería faltar en las manifestaciones que en los últimos meses vitalizan los centros de las ciudades. Pero la responsabilidad individual no es sino un dispositivo de dominación que diría Foucault y uno de los más efectivos precisamente por su dificultad en ser detectado como tal dispositivo.

Pero si esto es así hay cierto valor en su denuncia. Ser irresponsable, negarse a dar explicaciones de una postura determinada ya sea en el caso que nos ocupa, ya sea, por ejemplo, en el voto o en opiniones poco elaboradas, es un gesto de libertad que, me atrevo a decir, puede tener efectos positivos.

En consecuencia opino irresponsablemente que el ser irresponsable y operar como tal debería ser un derecho humano universal y fundamental. Nada hay en ello de poco fraterno o de poco solidario. Justo lo contrario. El negarse radicalmente a lo que sea tiene algo de regalo a los demás. De regalo que no espera correspondencia.

«ILUMINACIONES. XLIX: QUINCEMISMO» recibió 5 desde que se publicó el jueves 24 de noviembre de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. En la definición/narración del quincemismo que ha quedado en la Indianopedia, yo tengo una cierta discrepancia, a falta de mejor nombre. Se afirma que no hay un proceso de deliberación previo, pero yo creo que sí lo hay.

    Explicado como una confluencia entre la oposición a la Ley Sinde que, a su vez, proviene de grupos de damnificados por la lucha contra la Sgae, y de grupos que llevan tiempo criticando la ley electoral y la partitocracia. Incluso, desde esos entornos opuestos a los intentos de regular prohibir las descargas, se llegó a crear un intento de Partido de Internet que, en mi opinión, tenía una pobre reflexión política. Y todo eso fue, además, un diálogo entre blogs y bloggers, varios de ellos populares.

    Otra cosa es que no había una deliberación más profunda sobre qué hacer una vez opuestos y una vez rebelados. De hecho, la idea de presentarse como “apartidario” y como expresión de un malestar que debía aunar a todo el mundo reúne un elemento positivo y otro negativo: el positivo, es el que mencionas, la mera rebeldía, el inconformismo, el derecho a ser irresponsable que interpreto como el de pedir la luna, que ya veremos a donde llegamos. El negativo es que, en el fondo, la propuesta se quedaba en la nada. En la incapacidad de generar, intelectualmente y en la acción, una alternativa, una propuesta. O mejor, propuestas.

    Ese grupo – que conozco más – se cruza con otros elementos que cierta prensa llamaría antisistema y de otros grupos enclavados en la lógica, si se me permite la expresión, de un cierto leninismo clásico dispuesto a hacer la revolución de una manera muy siglo XX, casi diría sesentayochista. Y es en ese maremagnum donde lo que se reproducen son todos los tópicos populares, especialmente los populares españoles, sobre la economía, el capitalismo, lo público y lo privado que desembocan en un magma… pajarú.

    Un magma que recuerda, en el fondo, una lógica falangista de organización del mundo y deja al quincemismo como una protesta inane desde el punto de vista político y de contenido real, con el abandono de su seguimiento y apoyo por parte del lado geek del inicio del movimiento que, en general, parte de principios políticos mucho más conservadores que quienes capitalizan el liderazgo de las acampadas. En Sol, los héroes antiSinde ya no estaban, estaban en sus trabajos diciéndose a sí mismos que sigue siendo bueno porque no se trata de partidos y de opciones sino de denunciar el sistema. Aunque debe decirse que la conexión entra la “indignación” y la oposición al canon, Sinde, et al, sigue subyacente, como se pudo ver en el documental sobre el tema financiadio por Josep Jover, el abogado que ganó el caso del canon.

    Esto último es un buen ejemplo: a todos les une la oposición al canon, la sgae y Sinde, pero son incapaces de dar una alternativa a la propiedad intelectual, ni siquiera a su formulación actual. Todo queda en un poco de Creative Commons y en la expresión “que se adapten”. Un vacío: saben que abusan de ellos, que no les gusta… pero no saben por qué.

  2. David dice:

    El problema es la alternativa que se dibuja bajo la falta de programa, con el discurso de «que me lo resuelvan», con el rechazo de la representación institucional y con las «comisiones de respeto»: estatalismo extremo, vacuidad ideológica y el famoso «todo en el movimiento, nada fuera del movimiento».

    Por momentos el 15M es un populismo protofascista sin líder carismático y una estampita «guay» y por momentos la alteridad «del» sistema (que no, contra el sistema) amada por El País (que hace de divinidad que le insufla vida y repercusión, comenzando con el nombre «indignados») y su proyección internacional.

    El 15M no es «negatividad», para nada. ¿La solución al capitalismo de amigotes es más estado? En nuestra mirada sólo serán alteridades reales las que nazcan desde la [[ética hacker]], el «hagámoslo por nosotros mismos» y reclame más espacios de mercado y de libertades.

  3. Carlos dice:

    A los movimientos del tipo 15M se los analiza desde un punto de vista de participación ciudadana sin embargo no lo son. Es cierto se asemejan más a un populismo en ciernes sin embargo el dato nuevo es que Tönnies estaba errado cuando señalaba un único vector que iba de la comunidad a la sociedad. Mas que un único camino de ida entre lo comunitario y lo societario se establece un lazo de histéresis, un lugar desde donde se vuelve, algo así como señala su amigo Vega Redondo referente a la volatilidad del entorno. A mas volatilidad del entorno, mayor será el regreso a formas comunitarias de relación.
    Por eso la palabra institución, ciudadanía, propuesta política carecen de sentido corridas por la urgencia. No digo que la sociedad se brutalice, o sí, lo que quiero señalarle que es saludable cada tanto pegarse una vuelta por la barbarie.

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  1. […] Sería sólo una primera pieza. Un experimento. Pero si algo nos enseñaron aquellos filósofos naturales empeñados en crear una nueva arquitectura social, fue que hay experimentos capaces de generar saberes que cambian -verdaderamente- el mundo. […]

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