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ILUMINACIONES. L: EXTRAÑADAMENTE SOLO

Menudo día, bendito día. En menos de 12 horas me he dado cuenta de que nada tengo que ver con el entorno amplio que pensaba podría ser el mío en este Madrid que me sigue siendo totalmente extraño después de más de veinte años.
He hablado no pocas veces del exilio; pero nunca como ayer me he sentido extrañadamente solo si se me permite usar este giro lingüístico que me invento. No es que me encuentre solo, aunque también como todo exilado, sino que además me siento así en un mundo o entorno humano que, de repente, se me aparece como un castillo de Transilvania con unos moradores realmente extraños en sus formas y en sus palabras.
El día de mi extrañamiento comenzó con la presentación del folleto de “Juan Ruiz”, seudónimo de un colectivo de gente que entre 1969 y 1971 escribieron semanalmente en el ya desaparecido diario Madrid dirigido entonces por Fontán. Escribían adelantando lo que ya tenía que venir, el final del franquismo y el advenimiento de la democracia y, sobre todo, parecían sus crónicas tener un alcance ambicioso más allá de lo inmediato. Como si fueran un think tank discutían parece ser las exigencias que este cambio traería en términos de educación, administración, relaciones exteriores y cosas de este estilo que apuntaban a lo que entonces se llamaba la Reforma, que se oponía la Ruptura y que desembocó en la UCD. Audiencia estupenda, amigos buenos entre los presentadores y… extrañamiento total.
Yo, en esa época no pensaba en eso, sino en la Revolución. Antes del 69 ya tenía que hacer desaparecer panfletos comprometidos de nuestra casa, discutía con mis amigos maoistas y nos la jugábamos contrabandeando libros desde la cercana Francia. Irnos a Estados Unidos fue considerado por muestro entorno una traición a la Revolución aunque ya en medio de un campus americano paradisíaco recuerdo haber dado clases a un grupo de chicanos sobre marxismo a la page e incluso haber escrito un paper académico sobre el concepto de excedente de Baran y Sweezy nada menos. Este provinciano recibía en Colorado no solo el Coreo Español. El Pueblo Vasco enviado diariamente por su madre sino que jamás pensó en la salud de Franco. No tenía yo nada que ver con “Juan Ruiz” ni pensé nunca en ser funcionario del estado español. Pero esto es lo que fui a partir del 76 mediante unas oposiciones que se celebraban en Madrid, ¿dónde si no?, y previas conversaciones con un miembro del tribunal que quería asegurarse de que, a cambio de su voto, yo renunciara a llegar a Madrid como catedrático. Un mundo extraño y desagradable para mí que no entendía, que no representaba ningún objetivo a alcanzar y que me parecía realmente provinciano y acomodaticio con el nuevo poder fuera este cual fuera.

Pero el día de mi caída del caballo no terminó ahí, sino que continuó por la tarde con otra presentación, esta vez de un libro de economía liberal uno de cuyos coautores es amigo mío. Poco dijo él dejando la presentación de las ideas a su coautor, aparentemente un liberal Hayekiano, según le “acusó” retóricamente mi amigo a fin de reivindicar a Adam Smith quien como todo el mundo sabe, no nació en Viena. Nada más adecuado para momentos de tribulación como los actuales que comentar ideas alternativas a las de la corriente principal a fin de intentar extraer alguna dirección de investigación prometedora. Siempre, o al menos desde mi época americana, me ha interesado la economía austriaca y algún otro amigo tuve, americano esta vez, que hizo su fortuna académica en las zonas acotadas pare este tipo de pensamiento. Pero ayer, al menos hasta que me marché a tomar el aire, no escuché nada que no fuera la repetición de lo mismo, lo más parecido a una letanía ritualizada y respetuosamente seguida por la totalidad de los adeptos todos reunidos en un auditorio de tamaño medio.

¿Donde está la energía para pensar lo imposible? Ni en “Juan Ruiz” ni en el uso ritualizado de un tipo de economía que, con inmensas posibilidades de desarrollo, se limita a asustar a izquierdistas de pacotilla sin tratar de pensar por sí mismos sin asistencia de los fundadores. No me reconozco ni en unos ni en otros. Y mientras tanto me ahogo, me falta oxígeno pues todo mi entorno vital, más allá de colegas aislados o amigos intocables, comparte la pereza del pensamiento y se dejan querer por audiencias ya domadas. Me siento aislado e infinitamente “extrañado”.

«ILUMINACIONES. L: EXTRAÑADAMENTE SOLO» recibió 7 desde que se publicó el miércoles 14 de diciembre de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. David dice:

    Por eso Juan, tendríamos que hablar sobre qué hacer, a contramano por supuesto, en 2012. ¿Recuerdas una de nuestras primeras conversaciones? Hablábamos de montar un lugar en mitad de la nada donde llevar «residentes» académicos y no académicos y dejar simplemente que hablaran y tuvieran acceso a la mayor biblioteca virtual del mundo y buen café, mientras jóvenes inquietos de cualquier lado, como aquel joven Urrutia en Colorado, pulularan impugnando ideas, cruzando fuentes y proponiendo cruces nuevos e inesperados.

    Leo en estos días el delicioso, aunque más que sabido, «La reinvención del aire», sobre Priestley y el café London de los «honestos liberales» que jugaban a la «Filosofía natural» entre pocillos, y me parece un punto de partida para esa no-Universidad que echamos en falta. Y por cierto, que me la imagino más en un caserío o una hacienda pampera, que en un palacio renacentista o en un edificio de Siza.

  2. Me da que sé de qué libro hablamos. Lo he tenido en las manos – de nuevo, si es el que creo – y el esfuerzo divulgativo se me ha tornado aburrido y decepcionante: ni asomo de zozobra ante la redacción de un mundo perfecto que, obviamente, no es. O el sentimiento de pertenecer a una marca y no a un esfuerzo de búsqueda. Pero sentirse solo es casi alimento: hoy recibí una propuesta de colaboración en un libro y, viniendo de quien venía, viendo la solución, me he sentido absolutamente solo. Únicamente la educación me ha llevado a rechazarlo con cajas destempladas y he encontrado una fórmula para ser educado y mantenerse en lo que uno desea sin hacer lo que se dice y que sea el otro el que diga que no. Pero la soledad se siente porque el entorno formaba parte de eso mismo que mencionas: caída del caballo frente al entorno. Pero, bueno, nadie dijo que fuera fácil. Tampoco me importa, seguiré mi camino.

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  1. […] encanta ver al mismo tiempo mi Iluminación cicuenta y este minipost del Correo de Las Indias que hace referencia a un post de John Rob. Hay entre este […]

  2. […] en fin… hoy vuelo de vuelta a Bilbao. Ahí encontraré cosas que ya se que nos van a hacer sentir extrañados también: cosas como que, con la que está cayendo, Mondragon Unibersitatea cobre por su curso […]

  3. […] todo esto lo extraño es que no haya más extrañados ni más sentimientos de extraña soledad ante más de lo mismo, cuando ya está claro que no funciona y que hay que probar otro camino, con […]

  4. Los otros dice:

    […] todo esto lo extraño es que no haya más extrañados ni más sentimientos de extraña soledad ante más de lo mismo, cuando ya está claro que no funciona y que hay que probar otro camino, con […]

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