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Identidad y autoría

En su sección de cultura del viernes 4, el IHT dedica un espacio considerable al que denomina American Art.

En su edición en papel titula:

American Indian artists finally awarded identity. Colorado museum breaks mold, naming individual creators not just tribes.

Y bajo ese título nos cuenta una larga historia mostrando cómo los académicos y los museos de arte originario están encontrando la manera de atribuir piezas artísticas a autores especificos y no solo a la tribu a la que éstos pertenecen. Que este esfuerzo sea reconocido como algo valioso nos encanta a los que íbamos con los indios en los weterns y, especialmente, a los que alguna vez disfrutamos de Colorado en cuya capital, Denver, la lista de teléfonos tenía una página entera de Urrutias.

Y, sin embargo, ahí hay alguna trampa.

¿Cómo es eso de que los artistas indio-americanos alcanzan su identidad o se les otorga? Supongo que el esfurzo realizado por los investigadores del Arte Americano merece un reconocimiento por el esfuerzo realizado para identificar al individuo que “creó” una máscara por ejemplo dejando de una vez de atribuirla a la tribu a la que pertenecía. Pero ¿Es esa la identidad del artista?

Es un tema eterno y peligroso a pesar de que el libro de Akerlof y Kranton lo desmitifica aplicándose a utilizar esa categoría (bien definida pero en cierto sentido trivializada) a efectos de comprender algunos fenómenos económicos que parecerían contradecir lo esparable desde la teoría convencional de forma que “identidad” pierde su aura turbadora.

Y, sin embargo, hay algo de turbador en la idea de identidad si consideramos a ésta como el conjunto de memes que dotan de personalidad propia a un colectivo humano diferenciado. La identidad de un individuo perteneciente a ese colectivo sería pues derivada y no realmente originaria. Pero eso choca con la idea de individualidad si por ella se entiende la entidad inalienable de un individuo.

Es necesario compatibilizar estas dos cocepciones tratando de entender o enriquecer la idea de individualisierung del matrimonio Beck. A ello dedique un trabajito hace tiempo. En él pretendía sugerir que se trata de un proceso perpetuo en el que alguien pretende ir pasando por diferentes identidades sociales hacéndose a sí mismo, a lo largo del proceso, como alguien imposible de explicar por su pertenencia a un colectivo determinado.

Insistía con cierto deseo de escandalizar que la conversión en individuo debía pasar por traiciones sucesivas y que la traición era pues como el precio de la individualización y el pecado original inevitable de un ente personal autónomo.

Si estuviera en lo cierto no estoy seguro de que el esfuerzo curatorial que el IHT ensalza no es sino una segunda falta de reconocimiento de los “pielesrojas”. Sigue faltando la aceptación de esas etnias como sujetos políticos. Y la identificción de un autor como tal no remedia esa falla, auque quizá consuele a los decendientes de los colonizadores a pesar de que la muerte del autor ya se reconoció hace muchos años.

Suprema falta de reconocimiento la de poner nombre propio a una obra cuando ya ese nombre propio es solo una etiqueta clasificatoria.

«Identidad y autoría» recibió 1 desde que se publicó el lunes 7 de febrero de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. […] de socialización organizada aporta un tipo de experiencia sin la que es extremadamente difícil individualizarse… que es el objetivo: darles herramientas para que sean libres, autónomos y tengan capacidad […]

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