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Homogeneidad, mercado e identidad

David de Ugarte se lanza a un pensamiento de largo alcance siguiendo a Anderson con la idea de ir haciendo criterio sobre las identidades de hoy a partir del conocimiento detallado de las identidades nacionales de ayer.

Serí­a la imprenta la que, con matices que provienen de otros factores, irí­a conformando las nacionalidades a través de la generación de un idioma culto que va sustituyendo en la escritura a los idiolectos desperdigados alrededor de troncos lingí¼í­sticos comunes.
No tengo porqué dudar de que la iniciada por DU es una buena estrategia para comenzar a entener la formación de identidades, un tema que posiblemente es hora de iniciar en lugar de demorarse en entender la influencia de esas identidades ya formadas en las decisiones económicas, algo en lo que llevo enredado bastante tiempo. Mi manera de iniciarlo serí­a la mas vulgar de las imaginables para un economista.

Veamos, ¿qué pensarí­a un economista mí­nimamente bien educado respecto a la formación de identidades y no tanto respecto a la individuación a partir de ellas?

Pues lo normal es que empezara por lo más elemental y no hay nada más elemental para un economista profesional que la teorí­a Ricardiana de la dirección del comercio internacional basada en la ventaja comparativa e ilustrada por el ejemplo usado por el mismo Ricardo en sus Principles. Se trata de saber la dirección del comercio internacional entre Gran Bretaña y Portugal a partir de una situación de inexistencia del comercio internacional en la que ambos paises producen y consumen su propio vino y su propio paño.

Antes de la globalización o la apertura de fronteras a la circulación libre de las mercancí­as, los dos paises se parecí­an entre sí­ porque ambos cultivaban el viñedo y curtí­an la piel de los animales o tejí­an con la lana de las ovejas. Y como resultado el mundo era homogéneo, aunque cada paí­s no lo era.
La apertura del comercio internacional, buena para ambos paí­ses, acaba resultando en la especialización productiva de cada uno según el principio de la ventaja comparativa y en la correspondiente exportación de parte del bien en el que el paí­s se especializa. En el ejemplo aritmético de Ricardo Gran Bretaña se especializa en paño y Portugal en vino. Portugal exporta vino y Gran Bretaña exporta paño.

Como resultado de la apertura del comercio internacional y de la especialización que lo hace posible, Portugal se hace más homogéneo que antes puesto que solo cultiva la vid y lo mismo pasa con Gran Bretaña que ahora solo curte pieles o teje la lana produciendo paño y no cultiva la vid. Sin embargo el mundo es ahora más heterogéneo.

Curiosamente la generación del intercambio a través del mercado ha generado un mundo heterogéneo, justo lo contrario de lo que afirman los “Josés Bovés” de este mundo. Pero dejando esto aparte y volviendo al surgimiento del espí­ritu o de la identidad nacional, quizá haya que rcordar lo obvio, que parece más fácil que en cada uno de sos paises se desarrolle, después de la apertura del comercio entre paí­ses, una cultura propia y diferenciada. Una obviedad que, sin embargo y por lo que se oye, no es tan intuitiva ya que se acusa a la globalización de difuminar las sagradas identidades.
Para un economista parecerí­a que lo que ocurre es justamente lo contrario, que es el capitalismo y su pieza central, la libertad de comercio, la que ha generado el espí­ritu nacional, justo lo contrario de lo que algunos parecen intuir irreflexivamente.

Volviendo al principio lo que interesa es subrayar que quizá el origen de las identidades esté justamente en la especialización que la interrelación comercial trae consigo. Una lección que no debiera ser muy difí­cil de aplicar a cualquier otra forma de relación. Cuanto menos insistes en tus pecularidades y más dispuesto estás dipuesto a cederlas, más estás haciendo por la emergencia de una nueva identidad que necesariamente reflejará la tuya de antes.

Algo que bien mirado no es distinto de lo que Anderson dice y DU recoge.

«Homogeneidad, mercado e identidad» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 23 de Agosto de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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