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Hombres (escritura) y mujeres (lenguaje)

Las mujeres, como los llamados intelectuales, siempre encuentran un camino y llegan…a donde sea. Los hombres, como los llamados investigadores, estudian minuciosamente los planos y se pierden… en un entorno local. No se trata de un comentario antropológico, sino de una introducción a la distinción entre el libre lenguaje y la escritura reglada.

García Calvo lo comentaba el domingo en El País. El lenguaje es un bien libre que no se puede compar ni vender mientras que la escritura es un arma en manos del El Poder. Confiesa este eterno descontento que lo que nos cuenta es de todos modos heredero de alguna escritura que él, como persona culta, ha leído.

Esta vez lo que dice se parece mucho a lo que escribió Roland Barthes hace 37 años, justo el año que yo volvía de “venderme” a la escritura.Roland Barthes es más sistemático en un maravilloso anexo a la sección quinta del capítulo 2 de un libro de mi juventud que se traduce como el Susurro del Lenguaje.

Dice Barthes:

Un investigador está abocado a la separación de los discursos: el discurso de la cientifidad por una parte ( discurso e la Ley), y, por otra, el discurso del deseo, o la escritura……El investigador consistiría esencialmente en un prospector de materiales, y a ese nivel se planterían los problemas; al llegar al momento de comunicar los “resultados”, todo estaría resuelto; “darle forma” no sería sino una vaga operación final,……El investigador está reducido a un dilema, muy de temer:

O bien hablar del texto ( de los materiales) de cuerdo con el código convencional del escribir, es decir seguir siendo prisionero del “imaginario”, del sabio que ….cree ser exterior respecto al objeto de su estudio y tiene la pretensión de, con toda inocencia y con toda seguridad, estar poniendo su propio lenguaje en situación de extraterritorialidad,…

O bien entra el también en el juego del significante, en la infinitud de la enunciación, en una palabra,….sacar el “yo”, que cree ser, de su concha imaginaria, de su código científico, que protege pero también engaña, …arrojar el tema a lo largo del blanco de la página…para dispersarlo: lo que entonces equivale a desbordar el discurso normal de la investigación

Vuelvo a García Calvo:

Claro está, lector, que, al leer así, al volver de la escritura a la lengua viva y dejar a las palabras libres por el aire, ellas van inevitablemente a mudarse, a olvidarse de la fidelidad a lo escrito y venir a dar, con más o menos aciertos o desgracias, en incesantes variaciones, como sólo en variaciones la poesía anónima vivía: ése es el peligro de esta manera de leer, y ésa es (o ¿qué otra cosa te creías?) la libertad; la de las palabras, hombre.

Claro que está en juego a libertad de las palabras y así nos lo hace ver Francisco Rico en El País de ayer. Solo en verano hay cosas realmente relevantes en la sección de opinón de casi todos los periódicos. Espero que este verano alguien nos cuente que es en la libertad de las palabras donde se forja la libertad sin Ley, la única que merece la pena.

Volviendo, para terminar, al primer párrafo no cabe más que concluir que son las mujeres quienes nos salvarán de la exclavitud disfrazada de investigación o de innovación en las que nos tiene sumidos EL PODER, si antes las mujeres no caen en la trampa de la escritura y se olvidan de esa ley del deseo que nos exige disolvernos en el placer del anonimato.

«Hombres (escritura) y mujeres (lenguaje)» recibió 2 desde que se publicó el Miércoles 15 de Julio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Lo que no entiendo, Juan, es la asociación mujeres/lenguaje, hombres/escritura…

  2. Juan Urrutia dice:

    Se me ocurrió escuchando las ponencias de la Escuela de Verano de la FUE. Lo que se me ocurrió es que los hombres se concentran el asuntos muy específicos y muy a menudo se pierden creyendo que han llegado a la fuente de la sabiduría, mientras que las mujeres, perdidas de entrada, acaban encontrando algún tesoro imprevisto que a veces ni siquiera se reconoce omo tal tesoro. . No sabía porqué pensé eso; pero unos días más tarde, leyendo a Barthes me pareció que las mujeres conducen ( en el sentido que se usa para decir que el metal conduce bien la electicidad) el lenguaje mejor que los hombres que solo lo hacen en ciertas condiciones ambientales raras.

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