Desde mi sillón

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Grupo de Cooperativas de las Indias

Hiedra y fraternidad

Alfonso e Itziar han pasado el fin de semana en casa “disfrutando” del calor insoportable de esta páramo, seco eso sí. Protegidos por el aire acondicionado Alfonso y yo tuvimos ocasión de hablar un rato (demasiado corto) sobre aquellas nociones que manejamos los últimos años y que podrían servirnos, a uno y a otro, para sendos compromisos que tenemos que atender después del verano.

Comenzando por repasar la idea de fraternidad y confrontrala con la solidaridad, hemos ido derivando hacia nociones de redes como algo que, con su configuración determinada, puede caracterizar a un colectivo sin poder ser reducido a sus componentes individuales. Y de ahí a la identidad y a la dudosa primacía intelectual del individuo sobre el grupo recordando noticias periodísticas recientes sobre el origen colectivo del lenguaje, la capacidad de simbolización y, en definitiva, la razón prática.

Justo cuando les dejé en la estación de autobuses para que tomaran el que les habría de llevar de vuelta a Bilbao, me vino a la cabeza parte de una charla sobre el lenguaje de las flores que nos ilustó la presentación de la Memoria de Ibermática de la que hablaba el otro día.

El investigador que nos ilustró se extendió sobre dos formas de lenguaje que usan las plantas para comunicarse. Una es la forma química y la otra la lumínica.

Respecto a esta última recuerdo que puso como ejemplo la hiedra, algo exactamente igual en cuanto a su composición que el rizoma o la enredadera y totalmente opuesto a la figura del árbol. En ninguna de las dos primeras figuras botánicas hay un único origen sino orígenes múltiples que se desarrollan y van conformando un orgnismo vivo y coordinado en el que no hay jerarquías y tal que podría servir de ejemplo de esa superioridad conceptual del todo sobre las partes.

Lo que me llamó poderosamente la atención es la especie de coordinación entre lo que serían los elementos de la hiedra para ordenarse de tal forma que se iguale la cantidad de luz de la que disfruta cada uno. Es la “conciencia” de la sombra que proyectas sobre tu congénere lo que te hace dirigir tu crecimiento en una dirección o en otra.

La hiedra crece como un tapiz para que cada plantita que la conforma pueda capatar suficiente luz. Un buen ejemplo de fraternidad.

«Hiedra y fraternidad» recibió 2 desde que se publicó el Miércoles 24 de Junio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Despacio como la hiedra, la civilización tomará su esencia…

  2. Carlos Boyle dice:

    Estoy seriamente atascado en ese presiso punto. MAs que atascado, no estoy del todo convencido. Tengo mis dos últimos post parados por eso.
    De todas formas creo que tiene que ver con una jerarquia posicional o de ordenamiento, justamente que tiene que ver con la distribución de PAretto. Que en cualquier nivel del análisis uno encontrará un nivel de interacción interno, un nuvel de clase, que facilita las interacciones inter clase y un nive de sistema, en donde, al contrario del de clase, la interacción es mucho menos frecuente.
    También tiene que ver con la herencia, los niveles jerárquicos van formando parte de las emergencias pero siguen formando un todo, como un holón.
    Lo mejor de la web es que cuando uno se atasca, es mejor publicar, luego los melones se acomodan solos.

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