Hangover electoral

por | lunes 28 de mayo de 2007

Fueron unas 16 horas de mesa electoral con sus interventores, sus apoderados y sus ayudantes de la administración aunque , eso sí­, recibí­ 50 euros con 35 centavos. Una pesadilla administrativa.

Solo me llamó la atención una cosa: la unción y el respeto reverencial con que se ejerce el voto. Como yo me aburrí­a procuraba alegrarme a mí­ mismo haciendo bromas a los votantes conocidos o pidiendo provisiones a mi parentela. La reacción era tí­mida como si no estuviera tomando el acto con el respeto que se merece.Lo que respeto es el resultado limpio de la votación; pero el acto de emitir el voto deberí­a ser festivo.

Cuando voloví­ a mi casa acompañado por un amable policí­a municipal, todaví­a dediqué dos horas a mirar la televisión y escuchar opiniones sobre el significado de los resultados. Además de enfatizar el número de votos o el de concejales, los dos partidos mayoritarios no tienen nada nuevo que decir. A mi juicio lo más interesante es que ya no tienen más remedio que pactar con los partidos pequeños y regionales, nacionalistas o no o muy poco.

Como decí­a Josu Jon las cosas se complican y ganará quien sepa manejar la complejidad. Pero para esa tarea es imprescindible reconocerla.

A ver si escribo sobre eso en el próximo artí­culo de EXPANSION.