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Hacia una Europa confederal

Los próximos días jueves viernes de este largo puente de la Constitución y de la Inmaculada el Consejo Europeo se reúne a fin de estudiar la iniciativa Franco-Alemana para la modificación de los tratados de la UE en un intento de reforzar las instituciones comunes hasta donde sea posible sin abandonar la soberanía y de hacerlo de tal forma que acabe con la crisis del euro, crisis ésta que no consiste en que se haya devaluado imperceptiblemente el euro, sino en la elevación incontrolada de la prima de riesgo que han de pagar algunos países por la colocación de su deuda soberana (medida sobre el interés que pagan los bonos alemanes) y por las dificultades que esto ha acarreado a la banca de la zona euro cuya solvencia es puesta en entredicho porque sus tenencias de estos bonos soberanos parece haber resucitado la desconfianza mutua y el cierre del crédito. Como consecuencia, al menos parcial, de estas circunstancias financieras aparece la imposibilidad del resurgimiento de un crecimiento que rompería el círculo vicioso generado por la emisión, por parte de algunos países, de deuda soberana para pagar los intereses de la deuda acumulada.

Parecería que estamos ante una oportunidad única para repensar la arquitectura institucional en la que ha consistido la aventura europea en el último medio siglo. Esta zona geográfica ha sido testigo de verdaderas revoluciones políticas que van desde el Tratado de Roma hasta la puesta en marcha del euro en Maastricht y el correspondiente Pacto de Estabilidad que es lo que ahora hace aguas poniendo en peligro la existencia misma de esa moneda común que ha permitido la reducción de costes de transacción y el aumento de productividad en la zona euro de este viejo continente cuna de la Ilustración. Para que Europa no deje de ser una aventura apasionante me voy a permitir argüir en favor de una Europa Confederal que, si bien no va ponerse en práctica esta semana, puede configurar un horizonte que condicione las expectativas y contribuya a un nuevo orden, condicionando los arreglos inmediatos que si no hubiere ese horizonte podrían evolucionar en una dirección no tan adecuada y a la que, además, España puede contribuir desde su propia experiencia.

Comienzo por apoyarme en las palabras de Hayek quien en su Camino de Servidumbre decía cosas como las que ahora reproduzco sustituyendo lo que él llama Federación por lo que realmente es lo que él describía: una Confederación:

“La forma de gobierno internacional que permite transferir a un organismo internacional ciertos poderes estrictamente definidos mientras en todo lo demás cada país conserva la responsabilidad de sus asuntos interiores es ciertamente la Confederación… El Principio Confederal es la única forma de asociación de pueblos diferentes que crearía un orden internacional sin agravios en su legítimo derecho de independencia”.

Continúo diciendo que cuando se tiene esa óptica aparecen soluciones inmediatas al problema de la construcción de Europa tal como nos ha hecho ver el suizo Bruno Frey quien escribe sobre la posibilidad de entender Europa como “una red de contratos superpuestos entre países, que las distintas naciones firmarían o no según su voluntad, basados en la eficiencia funcional en vez de en la vaga noción del concepto de Europa”. Este concepto se me antoja una definición alternativa de Confederación. Continúa Frey: “Las funciones se deberían diseñar de modo que fortalezcan el compromiso y la participación de los ciudadanos en actividades públicas específicas”, subrayando así, como de paso que esa Confederación podría también dar respuesta a las movilizaciones en demanda de cambios en la democracia.

Creo sinceramente que sería muy bueno que una noción de Confederación como esta estuviera en la mente de los funcionarios y políticos que tratan de armar hoy una Nueva Europa para sacarla de la crisis de la moneda única de la zona euro y que a esto puede contribuir España. De lo que se trata es de redefinir ciertas funciones como centrales tratando de reforzar la coordinación de las políticas de gasto acercándonos a lo que podría llegar a ser un Tesoro Único que en realidad no se necesita. Añadir además que algo como una supervisión del gasto público y su coordinación, sin homogeneizar simultáneamente la fiscalidad, solo puede hacerse creíble mediante multas es no entender lo que es una Confederación que bien podría dejar a cada país miembro generar sus propios deficits simpre que esté claro que ello le acarreará unos gastos todavía mayores por mor de las multas, que nadie acabará sacándole las castañas del fuego y que los bancos nacionales actuarán de acuerdo con las nuevas circunstancias asignando riesgos diferentes a la deuda soberana de cada país miembro.

Este sería el escenario en el que España podría aportar algo específico dada su experiencia con un sistema fiscal experimental de actualidad permanente y fácilmente modificable. Con ocasión del pacto fiscal que CIU reclama para Cataluña se abre un foco de discusión que podría servir de referencia para el Nuevo Pacto de Estabilidad Europeo. Antoni Zabalza argüia en El País hace poco tiempo ( El País 9 de noviembre) que las reclamaciones de CIU eran incompatibles con los principios del federalismo fiscal. Como ya reivindiqué en su momento una generalización de los Conciertos Vasco y Navarro me creo ahora legitimado para poder discutir con Toni Zabalza sobre cómo articular un “confederalismo fiscal”. Extender el Concierto solo a Cataluña significaría, en efecto (y a menos que se redefiniera el cupo de cada CC.AA.) (i) olvidar que las diferentes competencias deben estar en donde su ejercicio es más eficaz, (ii) romper el principio de responsabilidad tributaria por el cual cada nivel debe recaudar aquello que necesita para ejercer sus competencias y (iii) acabar con el principio de suficiencia ya que el centro no generaría suficientes recursos para ejercer las competencias que sabemos debería ejercer. Pero ninguno de estos principios aplicaría en un sistema fiscal confederal como podría ser el de Concierto con su cupo redefinido. Así es, más o menos, como funciona el confederalismo fiscal dentro del País Vasco, una forma de funcionamiento que puede muy bien generalizarse y ofrecerse a Europa como ese horizonte al que mirar y en el que inspirarse.

La analogía fundamental entre esta propuesta ya vieja y lo que pretende hacer Europa es bastante obvia. Pretende Europa conceder al centro (Bruselas) la competencia de vigilancia del deficit de cada país y de la imposición de multas a los infractores con un coste que habrá que sufragar con unos fondos adicionales que tendrán que llegar desde los países concretos que deseen jugar este nuevo juego posiblemente reforzado por la posibilidad de emitir eurobonos que mutualizarían las deudas de los miembros que han firmado esta nueva funcionalidad. Los que no la hayan firmado saben que si su deficit se dispara su capacidad de pedir prestado para financiar su deuda o de asegurar ésta se verá disminuída por la ausencia en su caso de la posibilidad de emitir eurobonos. Ya se cuidará cada país de estos no solidarios de ser prudente y hasta austero.

En estas condiciones ¿es viable el euro? Yo opino que es tan viable como lo era cuando Europa, lo mismo que ahora, no era un área monetaria óptima. Pero si aprovechando la ocasión se cambian los estatutos del BCE, una institución central, asignándole la responsabilidad adicional de mantener la estabilidad financiera, la viabilidad del euro se verá reforzada. Y Europa se parecerá a la España que algunos queremos. La ventaja del Pricipio Confederal es que es escalable.

«Hacia una Europa confederal» recibió 8 desde que se publicó el Miércoles 7 de Diciembre de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. David dice:

    Hayek le llamaba federativo recogiendo la tradición proudhoniana. Y ¿no es curioso que el principio federativo de Proudhon vuelva al horizonte al mismo tiempo que el «[[capitalismo que viene]]» hace posible cooperativas «de verdad», orientadas a un mercado que no permite -o querríamos y vemos posible que no permita- rentas?

  2. iker dice:

    Curiosamente, la RAE define federalismo como “Espíritu o sistema de confederación entre corporaciones o Estados.”. No obstante no se si Europa lleva esta vía federativa, parece que es justo lo contrario, no? . La excusa de la crisis económica y de los ahorros que venden algunos políticos fruto de la centralización en el caso europeo, y recentralización en el caso español….Me parece un reto -ni facil- a medio plazo para los que hemos creido en estos modelos va a ser poder demostrar la viabilidad económica del confederalismo (confederalismo con Estado o mini-Estados, para que se me entienda bien…)

    Saludos.!

  3. En la práctica, ¿La UE no es una confederación?

    Eso si, una con escasa democracia.

  4. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Gracias a todos, vuestros comentarios deberían ser el inicio de una seria reflexión sobre las posibilidades de alcanzar el Capitalismo que Viene que si bien parecía inexorable, ahora sabemos que habrá que luchar por él.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] al cuerpo humano es lo más parecido al confederalismo y ésta forma de convivencia es quizá el arreglo menos forzado para institucionalizar Europa, especialmente si lo visualizamos como confed…. E institucionalizar Europa es en lo que va a deslizarse la conversación entre países europeos […]

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  3. […] Un referendum riba lasonan ku Europa na Kòrsou, Aruba i St. Maarten?. Den kua marko? i ku ki sorto di Europa? […]

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