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XXVI: The good society

The «good life» denota, pienso, una forma de vivir que incluye un cierto cuidado con las cosas, vivas o muertas, que nos rodean para que continúen ahí, una ausencia de abuso de cualquier cosa o de cualquier ser, una cierta modestia en la actitud vital o al menos un grado muy pequeño de arrogancia que se ejerce solo ante el poderoso.

BloomsburyPor mucho que lo entiendo no consigo traducir al castellano un par de ideas que, en inglés, se conocen como «good Society» o «good Life». Si comenzamos por admitir que una «good Society» es aquella en la que las gentes llevan una «good Life», el primer problema es pues cómo traducir esta última expresión. Me parece que ni una «vida buena» ni «una buena vida» hacen honor a algunos ribetes de sentido que tiene «the good life». Darse «la buena vida» a mi me suena más bien a la actitud de ricachón ruso con la barriga al sol en Marbella y, a mi juicio, no comunica lo que la expresión inglesa que trato de traducir tiene de recoleto y sencillo, de ausencia de aspavientos. Y llevar una «vida buena» a mí me suena a la vida de un arrepentido después de años en la cárcel por alguna acción realmente mala.

The «good life» denota, pienso, una forma de vivir que incluye un cierto cuidado con las cosas, vivas o muertas, que nos rodean para que continúen ahí, una ausencia de abuso de cualquier cosa o de cualquier ser, una cierta modestia en la actitud vital o al menos un grado muy pequeño de arrogancia que se ejerce solo ante el poderoso. Pero aunque el lenguaje conduzca el sentido no creo que hiciéramos bien en traducir esto por una «vida modesta» o una «vida recoleta». ¿Y una «vida digna”»? Algo se acerca a lo que yo consideraría una «good life», desde luego en lo que tiene de falta de necesidad de acudir a la caridad o a la extensión de la mano para solicitar una limosna, pero le sobra un poco de rencor hacia los que les falta dignidad y se lanzan sin vergüenza hacia la captura de un billete volando.

Ante todas estas dudas léxicas ¿cómo voy a lograr traducir la «good society» que aparece por doquier y en concreto en el título del último libro de Shiller, Finance and te Good Society? La «buena sociedad» apela a un cierta clase en una sociedad de clases que, ciertamente no quiero incluir en la noción cuyo significado intento traducir, y hablar de una «sociedad buena» no significa nada en castellano. Podría aprender algo útil para esta labor de traductor detectivesca si exploro en mi recuerdo lo que era the Great Society de Lyndon B. Jonhson, un slogan político que incluía la lucha contra la pobreza y un intento de establecer algunas formas del estado del bienestar como continuación a la ruptura política que inició Kennedy. Y ciertamente, algo parecido a la igualdad de oportunidades.

La «good Society» de Shiller incluye con toda seguridad esto último pues la idea que preside el libro de este profesor de Yale es la de salvar la cara a la Economía Financiera como un avance intelectual que, si bien es verdad ha podido ser utilizada de manera desaprensiva, ha de servir cuando la utilicemos bien para dejar de correr riesgos eliminables que, cuando están presentes, hacen de la vida una aventura incompatible con la dignidad de la vida que ha de ser posible en la «good Society».

Ante mi incapacidad traductora he de volver al principio y preguntarme por lo que querrá decir realmente la «good life». Y mi primer impulso es volver la vista a lo que siempre ha sido mi vida ideal, la vida que llevaban los miembros de mi admirado Bloomsbury, un grupo de gente inteligente que disfrutaba de su educación, comenzaba a romper con el sólido clasismo de la sociedad inglesa y se sentía como la luz del mundo en el buen sentido de que creían ser capaces de aportar a la mejora del mundo gracias a que ponían su inteligencia y su privilegiada educación al servicio de sus conciudadanos sin dejar por ello de perseguir sus objetivos personales en las ciencias o las artes. Bloomsbury reúne en sí la buena vida, la vida buena, la vida digna y la good life y ejemplifica en sí misma, en sus reuniones de Rusell sq. lo que es la «good society».

Skidelski, el gran biógrafo de J.M. Keynes, junta fuerzas con otro Skidelski y juntos pretenden poner al día la famosa conferencia de Keynes (la que dio en Madrid, en la Residencia de Estudiantes) sobre Las posibilidades económicas de nuestro nietos preguntándose ¿cuanto es suficiente? (How much is enough?) o, como añade el subtítulo, Qué se necesita para una «buena vida». Las comillas no aparecen en el original, prueba evidente de que la «good Life» es algo que se entiende en inglés pero que no es transparente en castellano. Y si miramos al subtítulo entero en el original (The Love for Money, and the case for the Good Society) nos percatamos inmediatamente de que esta «good Society» tiene más que ver con la autorealización de los miembros que la componen que con su riqueza material.

Podría quizá hablar de una «vida plena», pero entonces ¿cómo llamar a la correspondiente sociedad que la hace posible? Apuesto por una «sociedad vital» adjetivando el sustantivo al que no se suele hacer caso. No creo que me vayan a dar premio alguno de traducción, pero pienso que este esfuerzo puede servir para hacernos una idea de esa vida en la que se desarrollan las actividades y se conforman las convenciones entre las que se mueve el nuevo relato que persigo.

«XXVI: The good society» recibió 13 desde que se publicó el viernes 30 de noviembre de 2012 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. […] Hoy en la Bitácora de Indias nos contaban que el lema de el TEDx de San Francisco era ‘la búsqueda de la pasión’. Y, siempre que sea una pasión sin épica, la clave es esa: volver a los valores, comprometerse con ellos (con lo que querrían para su vida): exponerse al choque cultural pero también a una vida plena. […]

  2. […] dedica no pocas páginas a detallar el modo de vida de la filé neovictoriana. Un ejemplo de esa «good life» en una «good society» de la que ayer hablaba Juan: vidas confortables pero sin excesos materiales, que disfrutan gracias […]

  3. […] al mismo tiempo Gulen, que pide a sus familiares que no persigan hacerse ricos, les habla de frugalidad y «good life», de una ética y estética del bienestar que podría sonar a neo-victoriana pero que tiene también hondas raíces sufíes… y sobre […]

  4. […] de de los presupuestos públicos de forma que esas dos actividades centrales para una vida digna en una sociedad sostenible puedan programarse de una manera menos dependiente del ciclo o de los shocks […]

  5. […] en que arrancamos con ellos la idea de impulsar una nueva cultura de «pies polvorientos» que, siguiendo a nuestro Dogo, diera a conocer, como un juego, el ethos de una vida […]

  6. […] la idea de «competencia fraternal» (que no tiene nada de frailuno) así como la de una «vida decente» que juntamente exigen una involucración política de las buenas gentes y la sensibilidad social […]

  7. […] Son cosas de la ética hacker: cuando te levantas estás deseando llegar a la pantalla, con ganas de apuntar esa idea que te vino entre sueños, de investigar ese tema que se te ocurrió en la ducha o de buscar esa canción que te vino a la cabeza. La idea es que las cosas hay que hacerlas por si mismas, porque nos gustaría que ocurrieran y sobre todo porque vamos a aprender con ellas. No hay horarios. No hay festivos. No hay más obligaciones que los compromisos con los demás que imponen los proyectos (pero esos se cumplen así se caiga el mundo). Y por supuesto no hay diferencia entre proyectos rentables y no rentables. Todos los proyectos son rentables porque son nuestra vida, son lo que elegimos. Luego algunos se podrán convertir en propuestas que presentaremos a otras personas y esos otras personas, en la búsqueda de sus propios objetivos y los de sus organizaciones, nos pagarán por ejecutarlos. Si a fin de semestre hemos ingresado en proyectos para otros más que lo que hemos gastado en hacerlos y hacer los que hacemos solos además de pagar los gastos cotidianos y los alquileres, es que la cosa va bien: nuestra vida, además de apasionante, será sostenible, será plenamente una buena vida. […]

  8. […] Eso es una vida en pobreza y una vida en pobreza acaba siendo una pobre vida. Y del mismo modo, una «good society», un buen entorno, para nosotros, no es una sociedad opulenta, sino una sociedad donde puedan vivirse vidas […]

  9. […] Pero también a Juan: creo que entre las éticas de una vida interesante y el desarrollo de una «buena sociedad», en cualquier ámbito, el establecimiento de una ceremoniosidad comunitaria es un eslabón […]

  10. […] ahora casi un año Juan Urrutia abría un debate que daría una primera forma a la idea de «una vida interesante» como relato ético. Esa idea nos […]

  11. […] a year ago, Juan Urrutia opened a debate that would give the early shape to the idea of “an interesting life” as an ethical […]

  12. […] deben ser resueltos sin dilación si queremos alcanzar para nosotros y para nuestros descendientes una vida digna en una sociedad vivible en la que se pueda llevar una vida interesante que permita lo que en mi juventud se llamaba la realización personal. Como a mí no me cabe duda […]

  13. […] dar unos pasos más en el camino que marcha hacia lo que, a falta de bonita traducción, llamé la Good Society como aquella en la que se vive una Good Life o lo que a mí en particular me parecería bien […]

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