Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

XXIV: Conservadurismo en jaque

En la medida que las TIC facilitan la diversidad y el pluralismo en paz y se habla ya de una cuarta generación de derechos humanos relativos al ciberespacio, se acabará planteando el derecho de autodeterminación para horror de los conservadores que aborrecen cualquier cambio aparentemente brusco.

EscociaHace dos días decía que las elecciones americanas han puesto al descubierto las profundas diferencias entre dos liberalismos, el escocés y el austriaco, en materia del tamaño del Estado. La victoria de Obama ha desbaratado la aparente fuerza con la que venía acercándose al poder el conservadurismo de los republicanos en los USA. Pero no solo allí, sino en muchas latitudes distintas. Se distingue a un conservador cualquiera de cualquier sitio de una manera muy fácil: por la claridad de sus ideas y por lo orgulloso que está de dicha claridad: «las ideas claras» fue, creo recordar, el eslogan del PP en alguna de las últimas campañas electorales.

Esa claridad, sin embargo, no es sino la coartada de una mente poco curiosa. Me viene a la cabeza una seria discusión teológico-moral de mi adolescencia que tuvo lugar en el piso de arriba de uno de aquellos autobuses verdes que recorrían Dublín. La cuestión era sobre la maldad relativa de la masturbación y la compra de sexo. Yo, sin pensarlo mucho y dada mi corta experiencia en aquella edad en la que fui enviado a Irlanda para aprender desde jovencito ese idioma que tan importante iba ser para mí, aventuré que me parecía menos pecado la masturbación que la compra del placer. Nunca olvidaré la conmiseración con la que me miró mi compañero de autobús y la explicación de la respuesta correcta: el ejercicio sexual previo pago era menos pecaminoso pues al fin y al cabo remedaba la muy natural actividad reproductiva. ¡Eso es tener las ideas claras!

La apelación al «sentido común», plegarse a la realidad presunta («esto es lo que hay») o zanjar una discusión con lo que ciertamente es un argumento irrefutable («al tiempo») son signos a mi juicio evidentes de una actitud conservadora y de su cobardía que no se atreve a pensar sin apoyaturas falsas. Y las actitudes reflejadas por esas expresiones son las que subyacen a las discusiones sobre el matrimonio homosexual, el aborto, la evolución o cualquier otra de las que puede desasosegar al conservador, ese ser que no quiere ser incomodado con relación de los parámetros sobre los cuales construye todo lo demás. En este saco de todo malo está además el contenido de la lista que nos ofrece Ramoneda en su artículo de hoy en El País en huelga:

…sálvese quien pueda, religiosidad como lenitivo, laborioisidad como destino,rechazo a las minorías, familia convencional, desprecio a los perdedores, estado débil al servicio del dinero.

Menos mal que todavía hay alguien que piensa lo que escribe y que escribe lo que piensa. Estas personas aparentemente escasas nos van a ser muy necesarias para afrontar algunos problemas de los que los conservadores no es que no quieran hablar, si es que no quieren ni pensar. El derecho de autodetrminación es uno de estos temas. Se arrumba con dos, tres o las que sean, simplificaciones impresentables tales como que la Constitución no lo contempla o que el derecho internacional y los textos en que se plasma solo lo considera para casos de descolonización. Cualquier cosa antes de tener que reflexionar un poco más allá de un statu quo tan artificioso como cualquier otro punto de partida. Desde mi ignorancia juríco-formal se me ocurre que no parece muy difícil incluir en la tercera generación de los derechos humanos ese derecho de autodeterminación y que, en la medida que las TIC facilitan la diversidad y el pluralismo en paz y se habla ya de una cuarta generación de derechos humanos relativos al ciberespacio, se acabará planteando el derecho de autodeterminación para horror de los conservadores que aborrecen cualquier cambio aparentemente brusco.

«XXIV: Conservadurismo en jaque» recibió 2 desde que se publicó el jueves 8 de noviembre de 2012 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. mm dice:

    En todo caso, bienvenida sea la claridad de ideas cuando se confronta con la confusión total de ideas o conceptos.

    ¿Cómo puede ser el derecho de autodeterminación un derecho humano? Ese sería en todo caso el derecho del individuo a independizarse del colectivo. Los derechos colectivos (y en mayor medida cuánto mayor el colectivo) casi siempre expresan deseos y reglamentan prohibiciones. Los deseos son una pequeña mascarada: nunca se imponen obviamente. Y este es el caso de la vaga autodeterminación que algunos pretenden justificar sin ni siquiera definir.

  2. Juan Urrutia dice:

    No tengo más remedio que conceder que los derechos humanos no constituyen una categoría intelectual clara yy mucho menos cuando se trata de presuntos dewrechos colectivos. Pero por otro lado no veo la necesidad de que sean siempre derechos individuales. Si todos los tenemos no veo porqué no podrían ser llamados derechos de la humanidad.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.