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XI: «La verdad de las mentiras de la ciencia»

Agustín García CalvoHablaba hace un par de días del bosón de Higgs y decía lo siguiente:

¿Podremos inventar algo nuevo a partir del descubrimiento de trazas que se identifican con el Bosón de Higgs? Parece que no pero todo el gasto del CERN lo damos por bien empleado porque sin esa partícula parece ser que no entenderíamos nada a pesar de todo el orgullo científico de los físicos de partículas. Para los legos se nos explica que esa partícula sirve para que las otras partículas elementales formen masa, esa que aparece en la famosa ecuación de Einstein como una m. Para eso hace falta o bien una especie de levadura o bien una especie de campo que hace que nada se escape. Quizá ambas cosas como si nosotros nos hiciéramos adultos comiendo y consiguiendo que las carnes no se nos desparramen. No se entiende nada pero creemos estar seguros de que ese aparentemente paso adelante en la comprensión merece la pena. Aquí ya no hablamos de rentabilidad sino de comprensión en sí misma

En este párrafo se entraba oblicuamente sobre la rentabilidad de la experimentación y en otros lugares he hablado de los científicos y el dinero y de la imposibilidad de endogeneizar todo en la búsqueda de la explicación del todo . A nadie extrañará por lo tanto que El País del sábado me haya proporcionado una gran alegría al leer con cuidado la columna de opinión de Agustín García Calvo en la que este admirado gramático podría decirse que se ponía de mi lado y esto, como el gramático es también un buen lingüista, es como si no fuera yo desencaminado en la búsqueda de otro relato alternativo al que se nos muere.

He atacado la lectura de su columna con bolígrafos de colores y he subrayado con uno u otro color los distintos temas que percibo como tales en su escritura.

En rojo he subrayado algunas ideas que intentan acercarnos a la imposibilidad de alcanzar el sosiego intelectual de manera intelectual propiamente dicha y solo de esa manera. Y esto explicaría la credulidad culpable de quienes tienen que ganarse la vida haciendo como que entienden y toman por verdad las mentiras de la ciencia. Respecto a la propaganda sobre la apertura de la ciencia a la verdad definitiva, dice:

No ha habido tal cosa como un acercamiento a la solución definitiva: el problema está tan vivo y floreciente como desde que se inventaron las teorías sobre el mundo.

Los científicos se dejan llevar por sus necesidades de reconocimiento, por la necesidad académica de terminar una tesis o por la necesidad de contar con un futuro.

En azul he subrayado algunas ideas sueltas y un par de párrafos que algo tienen que ver con mis ideas sobre el dinero y los científicos o con las necesidades del Poder. Ahora añado la, para mí, obvia falta de criterio de los científicos a la hora de calibrar la importancia de sus descubrimientos, tratando de explicarnos aquello que solo tiene explicación en el contexto propio de un conjunto de ecuaciones, por medio de metáforas en general desafortunadas. El Poder necesita el pan y circo de hoy y por esa razón intenta hacernos creer que va a alguna parte, que hay una explicación definitiva de todo a la que nos acercamos y que un día futuro encontraremos si no perdemos nuestro tiempo con divagaciones perniciosas:

El Poder tiene que ofrecer soluciones, es decir, evitar descubrimientos que puedan entorpecer la marcha del capital, y así, entre otras mil historias, (n)os ofrecen un bosón para calmar la impaciencia, matar el tiempo

Y finalmente en verde he subrayado lo que es el centro de la cuestión:

No puede ser que se descubra una solución, teoría, filosofía o ciencia dentro de la realidad, que, valiéndose de términos del vocabulario real, trate de dar con la explicación de todo; porque, entonces, la explicación misma entraría a formar parte de la realidad y no podría decir nada nuevo y desmentidor acerca de ella.

Efectivamente el todo no tiene afuera y, como sabemos, solo desde el afuera se puede dar una explicación coherente con ciertos postulados que se toman arbitrariamente como dados en ese afuera. No hay explicaciones totales y científicas, pero las parciales pueden ser muy útiles a pesar de sus vanidosas intenciones de ser definitivas.

En consecuencia, solo un relato que tenga algo de pragmatismo a lo Rorty puede tener alguna esperanza de sustituir al actual que parece adorar la ciencia, tomando cualquier cosa como tal.

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