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XLIX: Problemas de agregación

Insistir en cualquier otro dentro de la familia hoy aceptable, no sería sino un Pretence-of-Knowledge Syndrome. En una situación así, que parecería insuperable con los instrumentos analíticos que poseemos hoy, no nos queda otra que utilizar el olfato que poseamos acerca del mundo real. El resto es wisfull thinking cuando estamos hablando del núcleo central de lo que llamamos ciencia económica.

En el post anterior escrito en defensa de Niall Ferguson prometía volver sobre el nuevo relato a partir de un artículo de Caballero y de un viejo trabajo propio (co)publicado en La herencia de Keynes y que, como complemento al post en el que pretendía argüir que el nuevo relato se va abriendo paso, hoy voy a recordar brevemente sobre los problemas que puede causar en nuestro entendimiento de cómo funciona la economía la forma en la que agregamos los activos financieros en un modelo macro.

Empezaré citando un párrafo del artículo de Caballero que, significativamente contiene en su título lo que suena como una admonición para abrir un nuevo camino o, como diría yo, para iniciar un nuevo relato: Time to deal with the Pretense-of-Knowledge Syndrome. El párrafo que deseo citar es el siguiente:

What does concern me about my discipline, however, is that its current core —by which I mainly mean the so-called dynamic stochastic general equilibrium approach—has become so mesmerized with its own internal logic that it has begun to confuse the precision it has achieved about its own world with the precision that it has about the real one.

Es un párrafo fácilmente entendible por quien haya seguido esta pretensión de ir construyendo un nuevo relato y, lo que es más importante, sugiere no confundir el mundo que creemos está ahí afuera y el mundo de nuestros modelos. Nuestros modelos macroeconómicos son siempre agregados y reflejan mundos imaginarios distintos según sea la forma de agregar. Lo que el trabajo propio citado trataba de hacer ver es que hay formas alternativas de agregar (en nuestro caso los activos financieros) que nos llevan a efectos de política económica contradictorios en el mundo imaginario y que, aunque disipemos la contradicción mediante apelaciones al mundo real, nos llevarán necesariamente a sesgos en la evaluación de la política económica en el mundo real.

De acuerdo con la buena práctica teórica comenzamos construyendo un modelo sencillo de equilibrio general temporario (y con expectativas racionales) y con dinero que, además y a efectos didácticos, cuenta no solo con dinero, trabajo y capital, sino que, además, permitimos que contenga un mercado de futuro, el de manzanas mañana y dos biene sustitutivos tales como son una docena de huevos grandes y dos docenas de huevos pequeños. Como tenemos en cuenta un bien de capital resulta que podemos hablar de acciones como un activo finaciero con su precio y, como tenemos un bien de futuro contamos también con algo como un bono y un tipo de interés de dicho bono que se construye comparando las manzanas de hoy y las de mañana. Recordemos que además contamos con dinero cuyo precio podemos tomar como fijo en la unidad.

Creo que podemos prescindir hoy de los problemas de agregar individuos (que, como sabemos, equivale a grandes rasgos a presumir que todos los individuos son iguales eliminando toda posibilidad de examinar posibles efectos distributivos de cualquier medida de política económica en nuestro mundo imaginario) o sobre bienes (sabiendo que solo lo podemos hacer cuando los bienes son perfectamente sustitutivos como serían la docena de huevos grandes o las dos docenas de huevos pequeños que siempre tendrán el mismo precio relativo si existen suficientes comedores de tortilla) y concentrarnos en distintas formas de agregación de los tres activos según sean el grado y el tipo de riesgo y el comportamiento de los especuladores, equivalentes a los comedores de tortilla. Consideremos dos alternativas. En la primera, que asociamos a Keynes, agregamos las acciones y los bonos y en la segunda, que asociamos a Tobin, agregamos el dinero y los bonos. Usaremos una u otra forma de agregación y, por lo tanto, un modelo u otro, dependiendo de la situación del mundo real que queremos analizar.

El trabajo examina ahora un ejemplo debido a Leijonhufvud en su famoso libro de 1968 «On Keynesian Economics and the Economics of Keynes». Si no hay restricciones de liquidez las posibilidades de arbitraje existen en todas las direcciones y plazos y por lo tanto se pueden agrupar acciones y bonos (AB). En cambio si hay restricciones a la liquidez puede que no haya posibilidades de arbitraje en todos los plazos de renta fija de forma que sería más conveniente no confundir acciones y bonos y agregar estos últimos con el Dinero (BM). Pensemos ahora en que la autoridad monetaria decide incrementar la oferta monetaria M utlizando la recaudación fiscal para retirar bonos del mercado. En el primer modelo agregado de los dos construidos pensaríamos que M aumenta relativamente a AB y deduciríamos una caida del tipo de interés. En el segundo caso, es posible que A aumente relativamente a BM al aumentar M aunque haya disminuído B, de forma que el precio de A disminuya o lo que es lo mismo su tipo de rendimiento, igual al tipo de interés, aumente.

Esta aparente discrepancia en los dos modelos no significa discrepancia cualitativa en el mundo real, pues en ambos casos predeciríamos un incremento de la inversión y en el empleo y en la demanda agregada. En el primer caso porque la inversión real depende inversamente del tipo de interés, en el segundo caso porque la inversión en acciones aumentaría financiando así los nuevos proyectos de inversión real. Pero la discrepancia observada pude generar problemas en la evaluación en el mundo real de la medida estudiada. Esto se debe a que, bajo la HER, la estimación de los parámetros del modelo estructural es distinto en un caso y en el otro y, por lo tanto, uno y otro ofrecerán estimaciones distintas de los efectos de la medida tomada pudiendo subestimar o sobreestimar sus efectos.

Notemos que la ambigüedad anterior así como el consecuente sesgo predictivo son independientes de cualquier otra consideración sobre la familia de modelos a la que pertenece el utilizado en el artículo glosado aquí, de forma y manera que la concentración en un tipo de modelo, como podría ser el DSGE, no garantiza mejores estimaciones de los resultados de las medidas de política económica. Insistir en ese modelo, o en cualquier otro, dentro de la familia hoy aceptable, no sería sino un Pretence-of-Knowledge Syndrome. En una situación así, que parecería insuperable con los instrumentos analíticos que poseemos hoy, no nos queda otra que utilizar el olfato que poseamos acerca del mundo real. El resto es wisfull thinking cuando estamos hablando del núcleo central de lo que llamamos ciencia económica.

«XLIX: Problemas de agregación» recibió 2 desde que se publicó el Viernes 10 de Mayo de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Rafa Rodriguez dice:

    Cada vez más austriaco 😉

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