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XXXIX: Chipre y Pensiones

El relato y su lenguaje siempre muestran, desnudan, los dispositivos de poder y, bien analizadas, las explicaciones de prensa podrían entenderse como tales dispositivos que por nada del mundo permiten que el debate se convierta en una conversación entre iguales.

Cyprus-RTSi la falta de relato irrita, la pretensión de que hay un relato y su utilización para tomar políticas tontas o para hacerlas incomprensibles o para ambas cosas, irrita doblemente. Así que he pasado este fin de semana largo enfadado con las autoridades europeas y españolas y también con los periódicos y otras publicaciones accesibles que, en materia de política económica y salvo excepciones como esta, se organizan un lío que se transmite a los lectores que solo pueden agarrarse a lo que parece obvio sin poder pensar en serio sobre la política de que se trate debido a que ésta no se explica con la suficiente sencillez.

Esto es lo que ha pasado, creo yo, tanto con la decisión del Eurogrupo en relación al rescate del sistema bancario chipriota y como con las decisiones del gobierno de España en relación a las pensiones. Uno de de los principales retos de un nuevo relato consiste precisamente en la necesidad de aprender a escribir, es decir, aprender a explicar con sencillez e incluso con simpleza cuestiones complejas, aun a sabiendas de que, si se admite el reto, muchas cosas van a quedar en la oscuridad. Pero es que la necesidad de luz a veces lleva a tratar de colocar una iluminación que funde los plomos.

Pensemos en Chipre y en las pensiones tratando de simplificar. El problema es económicamente el mismo en ambos casos. Se trata de lo que se llama bancarrota. Es decir, de esa situación en la cual el deudor no puede pagar sus deudas con el valor de sus activos. Estas deudas vencen en el tiempo y los activos del deudor generan rendimientos también en el tiempo. Por lo tanto es imprescindible, más sencillo y no muy distorsionador, acercarnos al problema en términos de valor descontado presente sabiendo de antemano que los cálculos dependerán del valor de parámetros que llamaré primitivos como serían por ejemplo la tasa de descuento temporal, la tasa de crecimiento de la institución de que se trata, el desempleo y el empleo coherente con esa tasa, etc. Muchas de las cosas destacadas por la prensa se refieren a alguno de esos parámetros primitivos y el destacarlos nos aleja de la esencia del problema.

La bancarrota de Chipre debería entenderse como el hecho de que ese estado de la UE y de la euroárea no puede pagar lo que debe y sus ciudadanos no pueden pagar sus deudas, lo que actuarialmente quiere decir que CHIPRE vale menos en términos presentes que sus deudas. Que esas deudas sean en gran parte las que tiene su sistema bancario es, si no irrelevante, sí despistante si queremos entender lo que pasa. La bancarrota del sistema de seguridad social español (que es un sistema de reparto) consiste en que las salidas de la HUCHA, por el pago de pensiones, son mayores en términos de valor presente, es decir actuarialmente, que las entradas de las cotizaciones de empresarios y trabajadores. Que esto sea en parte un problema demográfico es otra vez relevante, pero también despistante. Lo importante en ambos casos es que nos encontramos ante un problema de bancarrota. CHIPRE no puede pagar lo que debe y el contenido de la HUCHA no es suficiente para hacer frente a sus compromisos previsibles. Se trataría pues de aplicar la máxima mercantilista de quita y espera. Es decir, los acreedores admiten una reducción de la deuda y simultáneamente conceden más tiempo para pagarla. ¿Como funciona esa clausula o máxima?

En el caso de CHIPRE esta máxima hubiera exigido justamente eso, más tiempo y menos cantidad. Ambas variables se pueden calcular a partir de parámetros primitivos como tasa de crecimiento y posibles superavits fiscales resultado de modificaciones en la política fiscal y del desempleo, entre otros. Si los acreedores no aceptan los resultados de estos cálculos no hay más remedio que declarar formalmente la bancarrota y que los acreedores se vayan cobrando su crédito ahora mismo con lo que hay y por el orden establecido entre los deudores. Primero los propietarios, es decir el Estado, que responde por la deuda pública, y luego los deudores privados, en el caso de Chipre principalmente los bancos. Y ahí se acaba todo pues no es fácil entender que se pueda pedir el apoyo de los depositantes máxime cuando se supone que hay un fondo de garantía de depósitos de hasta 100.000 euros acordado por los países de la euroárea. Es decir que, curiosamete, los «pequeños» depositantes son acreedores frente a la institución en bancarrota.

A este nivel de abstracción no hay diferencia con el asunto de las pensiones pues La HUCHA tiene, como cualquier empresa, entradas y salidas. Las entradas son, como ya hemos dicho, las cotizaciones de trabajadores y empresas y las salidas son las pensiones devengadas. Puede haber déficit con límites pero también puede llegar un momento en el que el valor descontado presente de las entradas sea menor que el de las salidas con lo cual diríamos que la SS o la HUCHA se encuentra en bancarrota. En este caso los titulares del derecho a una pensión son los acreedores y la HUCHA es la deudora. Los titulares del derecho a pensión deberían pues ofrecer una quita de lo que se les va a deber, siempre en términos actualizados de acuerdo con parámetros primitivos como, otra vez, el crecimiento, la demografía y el desempleo y el empleo. Y también un período de gracia plasmado en la prolongación de la edad de jubilación. Y, naturalmente aquí también, en caso de que la HUCHA esté en bancarrota y los pensionistas acreedores no acepten la quita y la espera, no le quedaría más remedio que cobrarse lo que queda en la HUCHA en un orden fijado por algún tipo de administrador de la quiebra.

Esto que acabo de contar debería ser el punto de partida desde el que se puede empezar a pensar otras soluciones que puedan ser mejores para acreedores y deudores, soluciones que deben pactarse entre un grupo y otro y quizá, dada la dispersión de acreedores en el caso de CHIPRE, entre diversos soberanos. Se me antoja obvio que solo a partir de la claridad de una explicación así podemos empezar a entender los detalles que destaca la prensa. Ahora se entiende mejor que el eurogrupo ha hecho el canelo tratando de extender la quita a depositantes «pequeños», o que nadie se hace responsable de esa tontería o que finalmente, ante el natural rechazo de los chipriotas, Europa se preste a volver a pensarlo. O, análogamente, es solo desde un planteamiento simple como el intentado aquí que podemos comenzar a leer las noticias sobre cosas, aparentemente de segundo orden de importancia, como serían la forma de revalorización de las pensiones o como el condicionamiento adicional de las jubilaciones anticipadas o la extensión a los funcionarios del derecho a trabajar después de comenzar a cobrar la pensión.

Pero en lugar de mantener un cierto orden en el relato nos apalancamos en el viejo relato que especia su lenguaje con palabros como «corralito», «lucha de divisas», «preferentes», «autonomía monetaria» o las que se nos ocurran a la luz de lo que se dice respecto a las pensiones («derechos adquiridos de los trabajadores», por ejemplo). Me gustaría terminar diciendo una vez más que el relato y su lenguaje siempre muestran, desnudan, los dispositivos de poder y que, bien analizadas, las explicaciones de prensa podrían entenderse como tales dispositivos que por nada del mundo permiten que el debate se convierta en una conversación entre iguales.

Ante esta constatación solo queda un consuelo a mi irritación: pensar que quizá se descubra la trama oculta en el viejo relato y comencemos a reconocer que, más allá de localismos patrios, existe un problema general de organización del poder, es decir, de política, que esté acorde con los nuevos tiempos. Me refiero desde luego a la confederación asimétrica que vería el mundo como una inmensa confederación de comunidades identitarias con muchos y diferentes acuerdos entre ellas. Algo que se me pasó comentar en su día ante el post de David de Ugarte del 27 de mayo del año pasado [+] en el que se sostienen mutuamente ese confederalismo y el modo de producción P2P.

«XXXIX: Chipre y Pensiones» recibió 11 desde que se publicó el Martes 19 de Marzo de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Enrique Titos dice:

    Te felicito por la analogía y la sencilla explicación. Creo que tocas un problema de modelizacion de expectativas, no muy complejo ya que es un simple descuento de flujos, pero sobre parametros que son multivariantes y mas en el mundo de las tendencias de la globalización, y ademas nos encontramos en plena digestion de los excesos de la financiacion barata e ilimitada, que por cierto ha llevado no solo a creacion de modelos de negocio insostenibles, y de ahi llegamos al estado del bienestar (que no necesitamos como se ha configurado) y ahora a su insostenibilidad, como comentas en el caso de las pensiones españolas. Chipre es un caso de un hedge fund lleno de oportunistas inversores foraneos e inocentes ciudadanos chipriotas, que ha hecho malas inversiones y que mira por donde, tiene que dar de comer a un pais de casi un millon de habitantes. Sé que es una simplificacion, pero ayuda a ver el 80% del problema. El problema en mi modesta opinion es si los españoles y europeos tienen la vision suficientemente clara (en la linea de lo que tú explicas, que en principio es sencillo intelectualmente), entonces lo que no tienen es valor para hacer o bien un write off de la situacion o bien un acuerdo de transicion tendente a desactivar los problemas con las ideas claras del punto final y la hoja de ruta de sacrificios logicos y eticos en la cadena de implicados. Lo cual me lleva a pensar si el sistema democratico y politico como esta configurado necesita reajustes de profundidad. Creo que veremos cambios

  2. juan urrutia dice:

    Gracias por tu comentario y por llevar la conversación a sus términos calientes. Los tecnócrtas han fallado esta vez estrepitosamente y más en el fondo está la construcción europea o la hegemonía de alemania y todaavía más enterrada la cuestión de las formas democráticas de convivencia. Para esto último sí que necesitamos un nuevo relato ¿ o no crees que las tonterías que se dicen sobre la doctrina Parot por ejemplo no están a al altura de una sociedad ya culta a pesar de que los agoreros de siempre nos digan que no ha mejorado nada la cultura del pueblo?

    • Enrique Titos dice:

      Juan, los tecnocratas o politicos electos estan prisioneros de los ciclos electorales, si buscan reelección. Y si lo hacen, no necesariamente se equipan para tomar las mejores decisiones si estas no coinciden con su ciclo. No son malas personas, pero no estan correctamente orientadas, han distorsionado las escala de prioridades. Pero se atienen a las reglas del juego electoral y supongo que tratan de respectar las reglas y acuerdos,… hasta que llegamos a un momento Chipre con Alemania cerca de las elecciones. Lo que me pregunto es qué papel juegan los movimientos sociales soportados en las redes, porque lo que yo al menos percibo es que se busca convulsion más que planteamiento de alternativas estructuradas con analisis de coste beneficio y priorizacion apropiada. Son movimientos sin cara (salvo el M5S).

  3. Leijon Hood dice:

    muy interesante el post, profesor Urrutia. Sigo con mucho interés el blog, y en especial la serie hacia un nuevo relato. Raspecto a los rescates, tengo una cuestión, dede mi desconocimiento del mundo macro. Si el Banco central europeo presta a otros bancos a “bajos” tipos de interés. ¿no permite eso a los bancos comerciales comprar después la deuda de los países en condiciones ventajosas por la diferencia de tipos?. ¿no sería más directo prestar a los países a esos bajos tipos?. Gracias!

  4. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    En efecto así es. el BCE puede prestar abacos atipos bajos en ciertas circunstancias, pero nu puede prestar a países a no ser que estos estén formalmente intervenidos. Gracias por tu comentario

  5. ayanto dice:

    Soy algo tocho y más en Economía. A ver si lo he entendido bien:
    1) Estoy en bancarrota, es decir, valgo menos que mis 75 Kg en canal.
    2) Opción A: mis acreedores piensan que más vale cobrarse ahora, llevando mi despiece al carnicero, que esperar a que me vuelva más guapo.
    3) Opción B: mis acreedores creen que les saldrá más a cuenta rebajar contablemente el montante de la deuda y darme un período más largo de gracia, a cambio de que me apriete el cinturón y trabaje más.

    Hasta aquí, sí lo entendí bien, las cosas me parecen claras. A partir de aquí entro en el terreno de la metafísica. En realidad ellos deciden en base a una mera opinión sobre mi persona. Hace pocos años decían que valía mucho y ahora dicen que no valgo nada. ¿En que objetividad basan su opinión? Es decir, ¿qué entidad tiene el concepto de “valor” con el que operan? ¿Por qué mi “valor” (sea o no el “valor descontado presente”) habría de crecer, sí, como el de todo, parece bajar o cambia a diario según quien desenfunda la estadística?

    Los enlaces a DU nos ofrecen interesantes alternativas organizacionales de la producción, pero no dejan de estar, me parece a mi, en el mismo modo de cálculo del valor, sea en la producción o en la circulación.

  6. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Pues no pareces tan tocho al menos en esta materia. Las dos opciones son exactas. Ahora bien tu pregunta metafísica, como todas las preguntas ingenuas,no tienen respuesta. Por lo menos no la tienen objetiva. En el caso del valor en general este tema es un clásico en Economía y no hay mejor respuesta que diferenciar entre valor de uso (el valor) y el de cambio (el precio). En el contexto del post yo diría que todo depende de las expectativas de lo que llamo parámetros primitivos. Y si todavía me pongo más borde, en realidad depende de las expectativas de cada uno sobre las expectativas de los demás y así hasta donde quieras. Esta es una de las gracias de la Economía. En cuanto a alternativas, sea la indicada en el post antiguo de DU, u otras, son formas de seguir pensando en un relato alternativo y de paso de influir en las expectativas.

  7. ayanto dice:

    Me lanzo al ruedo con las ideas confusas. DU pone uno de los relatos posibles a algo que se encuentra en un número creciente de cabezas. Lo que hace unos años era cosa de algún Adelantado en Terra Incognita, como vosotros, ahora comienza a ser que no hay otra. El valor de cambio (que supongo que, por simplificar, asimilas a precio) es la cantidad de trabajo inserto en la mercancía. Lo que yo me cuestiono no es sólo si las mediciones del valor estén siendo aventuradas (véase el último GEAB), sino si, en las razones de la descomposición, no se halla un desafío a la propia ley del valor.

    Hace 50 años, en los ambulatorios, se vendía a la clase obrera a espuertas (en gran modo a cargo del Estado) la mercancía “fármaco” y poco más. En su post de 10/03 “El lado oscuro de la Medicina de Familia” el blog “Médico crítico” nos cuenta su día feliz, que es poco más o menos lo que hacía mi abuelo en su consulta rural, pero con la diferencia de que la “iguala” lo sometía al poder de la comunidad, un poder de control popular que hoy ha desaparecido por completo. Así como ha desaparecido la capacidad de pensar del “trabajador sanitario”, sometida al dictado de la pantalla en protocolos y procedimientos, que en gran modo se confeccionan en lejanos despachos. En los últimos 30 años se ha construido un edificio “del bienestar”, en el que se ha querido “poner en valor” y cuantificar hasta la respiración del médico y que ahora, falto de financiación, se viene abajo. Esa economía sanitaria neoliberal y cochranista y sus indicadores clínicos y de gestión se revela un pacto político y no una ciencia, ni siquiera económica.

    Pero la cuestión no se refiere sólo a los desarrollos estatalistas o a la financiarización, sino al propio núcleo de la producción capitalista. La relación entre valor y precio del medicamento es tan aleatoria como los pactos supraestatales sobre ellos. Peor aún, cuando una biohacker hace PCRs en el baño de su casa, entre potingues de cosmética, por un ínfimo costo respecto del precio que te cobraría el Laboratorio Echevarne en Vitoria, estamos poniendo en solfa el concepto de valor. Así que, de una parte, tenemos una industria sanitaria dispuesta a seguir vendiendo sus viejos y peligrosos screenings y tratamientos (que llevan a Gervas, en el lenguaje del propio sistema, a hablar de prevención cuaternaria). De la otra, una progresía médico-salubrista convocando a las masas por la supervivencia del sistema, sin decir una palabra sobre la naturaleza del mismo. Por fuera de esa pelea político-institucional se mueve otra corriente, más bien mística y derechista, que cree poder aplicar exóticas concepciones médicas en nuestro marco epistémico, como si fuesen productos o técnicas abstractamente válidas en el tiempo. Sería como si en nuestra Edad Media fuésemos con el brazo incorrupto de Santa Teresa a curar a un paralítico del Ganges. Conozco a ex-trotskistas que han comprendido eso y van más allá tratando de trasponer el marco cultural y religioso al completo, quizá con la adaptación occidentalizada de un René Guenon. Un imposible.

    Lo que quiero decir, también, es que la ética hacker tiene sus límites. No podemos salir de Barcelona, es un decir, con la Columna Durruti dispuestos a colectivizar Vandellós. Tampoco podemos ignorar que, si los geriátricos se están vaciando, es porque las familias han redescubierto el amor filial a través de la necesidad de la pensión de la abuela.

    En resumen, entre la conciencia de la sociedad y los límites del sistema no sé cuando será el momento de, como tu dices, ponernos más bordes.

  8. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Gracias. Siempre es buen momento para ponerse borde.

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