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IX: La manipulación del Líbor

¿Cómo podemos continuar contándonos las historias que hasta ahora nos contábamos en defensa del desarrollo del sistema tal como ha sido hasta ahora? Es imposible y esa imposibilidad nos debe llevar no solamente a una reevaluación de las finanzas y de su regulación sino también a cambios más drásticos en la forma de organizar la base económica de la convivencia.

LiborgatePretendo reservar estos posts sobre la necesidad de un nuevo relato y sobre la posible dirección que este debe tomar a detectar tendencias subterráneas que necesitan ser desenterradas en beneficio de todos. En esta pequeña serie he mencionado insistentemente la búsqueda de rentas como un pobre sustituto de la competencia en lo que concierne a la redención social de la persecución del beneficio individual. Me gustaría cambiar de tema, pero se me hace imposible cumplir este deseo cuando ocurren cosas como las que llevan una semana destapándose en relación a la manipulación del Líbor, cosas que nos destapan nuevas y contundentes maneras de hacerse con rentas.

La naturaleza y cálculo del London Interbank Offered Rate (Libor) no son difíciles de entender en su esencia. Se trata de poder contar con una tasa de interés de referencia a distintos plazos a fin de apoyarse en ella para poner precio a distintos productos bancarios a distintos plazos. Para no complicarnos la vida pensemos en una hipoteca normal y corriente con todas sus provisiones contractuales. ¿Cuál es su precio? Naturalmente aquel que cada entidad entienda le viene bien para competir, pero se expresa siempre en puntos básicos (basis points) sobre el euribor si el banco que comercializa la hipoteca está en la zona euro. Si el banco correspondiente trabaja en el resto del mundo o casi, se usa el Libor, es decir la tasa a la que un banco consigue financiarse con fondos de otro banco a un plazo determinado. Cuando no hay operaciones entre bancos esa tasa de referencia es aquella a la que un banco estaría dispuesto a endeudarse para tener fondos suficientes para conceder crédito a sus clientes finales que lo necesitan a fin de continuar con sus operaciones bien de consumo bien de producción.

Si el cálculo del Libor está realizado a partir de operaciones realmente cruzadas entre los bancos seleccionados al efecto no parece que haya una manera fácil de falsear el número correspondiente pues ese precio queda registrado y puede exigirse. Sin embargo cuando no se cruzan operaciones, como pasa últimamente debido a que la confianza de cada banco en la solvencia de sus colegas es muy escasa, el cálculo correspondiente debe ser hecho de acuerdo con las tasas anunciadas a las que unos cuantos bancos estarían dispuestos a pagar para endeudarse sabiendo que no están obligados a hacerlo sobre esa base y que nadie puede obligarles a hacerlo.

Pensemos ahora que de la forma descrita se han elaborado las correspondientes tasas por plazos. Tenemos pues una yield curve o curva de plazos completamente virtual pero que continúa siendo leída por los inversores y gestores de balance como algo real. Esa curva es leída con cuidado por todos los agentes del sistema financiero pues su altura, su pendiente y sus vaivenes reflejan el sentimiento del mercado. Por ejemplo, como lo normal debería ser que la curva tuviera pendiente positiva por eso de la impaciencia, cuando resulta tomar una pendiente negativa sabemos que tenemos que ponernos alerta pues algo raro está pasando y debemos esperar mucha volatilidad. Ni que decir tiene que si la yield curve de un país es más alta que la de otro, este segundo es menos apetecible para prestar pues el riesgo de impago es mayor a igualdad de otras circunstancias.

Es inmediato ver que hay incentivos por parte de todo el mundo a falsear los parámetros de la yield curve. Los bancos que forman parte del sistema están mucho mejor comprometiéndose de forma implícita a dar una cifra grande o pequeña según esto sea bueno para un banco dado en un momento dado y a un plazo dado, según sea su balance en ese momento. Una simple contabilidad paralela puede sostener un esquema de manipulación que puede hacer ganar más dinero a unos y a otros en distintos momentos. Pero los bancos son solo unos de los agentes envueltos.

Pensemos en el Banco Central (la Old Lady en el caso de Inglaterra). Su gobernador, al tanto de lo que pasa, siente seguramente la tentación de usar a ese conjunto de bancos para generar una yield curve muy baja que proporcione una imagen del sistema financiero que debe regular como uno realmente solvente. Ni que decir tiene que esto ha de hacerlo en base a esa contabilidad ficticia para que no se note mucho y para que todos saquen algún beneficio de una situación turbulenta.

En el mejor de los casos, el Banco Central lo hace bien y los tipos son relativamente bajos y el sistema parece bien gestionado en favor de los agentes que necesitan crédito. Si todo acabara ahí la falta sería la misma pero parecería como si pudiéramos encontrarle algunos atenuantes.

Pero pensemos ahora en un Gobierno que, por delegación del Estado, ha dotado de independencia a su Banco Central o es garante de la misma a fin de no dejarse llevar por sus propios impulsos seguramente condicionados por el ciclo político o por la política de tus vecinos en el caso europeo. Sería totalmente ingenuo no sospechar que la tentación de tener una «charla amigable» con el Banco Central a fin de ayudar al país en un momento dado aunque ello suponga engañar a inversores de cualquier país incluyendo el propio.

¿Cómo podemos continuar contándonos las historias que hasta ahora nos contábamos en defensa del desarrollo del sistema tal como ha sido hasta ahora? Es imposible y esa imposibilidad nos debe llevar no solamente a una reevaluación de las finanzas y de su regulación tal como hace por ejemplo Shiller (tratando de dirigirlas hacia su comportamiento como las empleadas del hogar de un sistema económico), sino también a cambios más drásticos en la forma de organizar la base económica de la convivencia para lo cual la lectura de su último libro, Finance and the Good Society, puede ser un buen comienzo.

«IX: La manipulación del Líbor» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 9 de Julio de 2012 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. […] humanos se ha ido creando esa mole centenaria de podredumbre que ahora se está descomponiendo. La sociedad que se desmigaja de ella se está decantando. No sé por qué pienso que los individuos estamos eligiendo uno de dos lados […]

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