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Gestos de gigante

Joaquín Tamames tiene la gentileza de enviarme puntualmente todas las mañanas un “comentario simiente” que, muy a menudo, orienta mi día y lo hace en una buena dirección. Es algo que necesito para descansar un poco el espíritu de tanta preocupación y tanto análisis en relación a la crisis.

Hablo muy a menudo de las medidas de la administración Obama; pero la prentoriedad de la situación hace que me olvide de su labor política.

Pues bien, gracias a Joaquín no tengo más remedio que volver la atención a ese punto y meditar con cuidado el texto de Koldo Aldai con el que me regala hoy y que yo les ofrezco a ustedes para que no se les pase por alto que tenemos alguien muy especial en la Casa Blanca. Les copio el texto de Koldo cuyo título es el de este post, sin más comentarios.

< < Entre todos/as le aupamos un poco y lejos de defraudarnos nos hace crecer, nos despierta cada día con una nueva lección en lo que al genuino servicio público desde la política se refiere. Obama avanza con paso firme, consciente de que ha llegado el momento de invertir la historia, consciente de su papel planetario, de su liderazgo incuestionable. En él nos reconocemos, en él nos identificamos. Su apuesta por un mundo de paz y de solidaridad es la nuestra. Su mirada siempre amable, sonriente y esperanzada es la que deseamos también nosotros cada mañana esbozar. Su huerto ecológico en la Casa Blanca es nuestro huerto, su amor por los animales el nuestro. Su fe en un Dios de compasión infinita que nos quiere, nos asiste y nos protege es la nuestra. Obama no es un igual, es un maestro.

Cada día gana puntos. Abandona insensatas aventuras militares, vuelca a los enemigos históricos de los EEUU y les ofrece la mano, cierra muy oscuros capítulos de la historia americana como los de Guantánamo y la tortura en las cárceles de máxima seguridad… Puertas adentro, gobierna frenando a los más poderosos e intentando siempre favorecer a los más desprotegidos. Ahí están los grandes cambios en política fiscal, en ampliación de cobertura sanitaria y social.

Tras la cerrada noche de George Bush, tras ese tenebroso pasado de orgullo militarista, clarea un alba que no podíamos ni soñar. Obama en cada cita internacional gana amigos, cada gesto concita más apoyos. En las grandes cumbres sólo habla en clave de mutua ayuda y cooperación. En los temas cruciales revela claro compromiso y visión de futuro. Va a aprender, a escuchar, a trabajar de igual a igual. Todo lo contrario de su antecesor.

Los primeros han querido ser siempre los últimos. En su humildad, el que ya de por sí es grande, se agiganta. A mayor altura, Obama manifiesta más sencillez y modestia. Quizás uno de los gestos en los que más ha testimoniado esa grandeza ha sido en la reverencia ante el rey de Arabia en la reciente cumbre del G-20 en Londres. El poder de ese gesto para superar la brecha entre Occidente e Islam es sencillamente incalculable. Su reverencia ante el monarca saudí esta cargada de simbolismo. Con la cabeza y el tronco agachados el presidente de los EEUU cobró su verdadera dimensión de gigante.

Nada debió acontecer al azar. Obama sabe muy bien que el protocolo está para ser saltado en precisas ocasiones. No vayamos a pensar que ese cambio de formas fue improvisado. Lo más lógico es imaginar un gesto perfectamente medido. El acto de reverencia del hombre más poderoso del mundo ante el dignatario árabe, “guardián de las Santas Mezquitas” implica el inicio de una nueva era de relaciones. Imaginemos sólo por un instante que del máximo purpurado de Roma brotara un gesto similar ante una elevada autoridad del Islam. ¿Qué nueva era de relación interreligiosa no habríamos también inaugurado?

Quienes nada saben de humildad y de generosas formas, los patriotas de rifle y misil, enseguida pusieron el grito en el cielo, incapaces de ver la importancia de ese gesto trascendente, incapaces de interpretar los guiños que cambian la historia. Malas lenguas dicen que fue un acto de sumisión, cuando lo que presidente estadounidense manifestó fue su inigualable grandeza.

Habrá a quienes los progresos de Obama en política interna y externa aún les parecerán insuficientes. El avance de la conciencia de los norteamericanos, así como la cualquier otro pueblo lleva sus ritmos. No se pueden saltar, Obama no puede hacer más de lo que su gente le permite. Corazón no le ha faltado, pero ha demostrado también sobrada inteligencia. De seguro que a Obama se le quedan pequeñas las patrias, incluida la suya, pero tiene que defenderla, y con ella sus intereses por encima de todo, de lo contrario se suicidaría políticamente y queremos Obama para rato.

No es sólo su actuar impecable, es el magno espejo que está sirviendo para la regeneración de una clase política mundial. Muchos temen que desaparezca, sin embargo siempre perduraría su ejemplo puro, su actuar intachable, su vocación inmensa de servicio. Ha hecho ya historia, ejemplo para generaciones.

Hay un inseparable Dios que está con Obama y que poco tiene que ver con el Dios autoritario, distante y temido de un Bush, siempre alardeante de fe. Junto a ese Dios cercano, íntimo, fraterno aprendió la suprema lección de la humildad. El Dios de Obama es el de la libertad y la compasión sin mesura, el del acercarse a los enemigos, el que, si su país se lo permitiera, le haría incluso poner la mejilla. Ése, el único Dios, del amor y la bondad infinitas, le guarde por muchos años.>>

«Gestos de gigante» recibió 1 desde que se publicó el Sábado 18 de Abril de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. montejb dice:

    Gracias Sr. Juan Urrutia.

    Comparto plenamente los comentarios que haces sobre las notas que te envía Joaquín Tamames y el texto de Koldo Aldai sobre el aire fresco que parece se respira en la Casa Blanca con el Sr. Obama al frente como gran aglutinador de voluntades.

    En la historia de la Humanidad, muy pocos hombres y mujeres han existido, que puedan tener el privilegio de atesorar el merito general de afrontar y sentar las bases o cimientos en mejorar cualquier situación de un pueblo o nación.

    Esperemos que el Sr. Obama, tenga la intención clara, firme y sincera, como principal reto personal, en la búsqueda y aplicación universal de las mejores soluciones y encuentre el modo de aglutinar, al menos a la mayoría del resto de gobernantes y dirigentes, y así motivar e implicar a cuantos ciudadanos que de verdad queramos progresar.

    La pena, es que nuestro tiempo presente es demasiado breve y apenas podremos disfrutar los posibles buenos resultados. Aunque, a lo mejor, quién sabe, aún llegamos a tiempo.

    Gracias por el regalo y abrazos,
    Juan Bernardo Montesinos
    http://montejb-quisiera.blogspot.com/2009/04/iniciativa-contra-la-crisis.html
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