Desde mi sillón

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gaudeamus igiturHace mucho tiempo que dejé mi plaza de profesor en la Universidad, pero esta institución ha sido mi cuna y mi hogar así que aprovecho cualquier ocasión para visitarla y pasear un poco por sus edificios y rememorar sueños, los cumplidos y los incumplidos. Hace unos pocos días acudí a la apertura de curso y por primera vez me sentí un si es no es decepcionado. Dos son los motivos principales de esta decepción.

El primero tiene que ver con las ausencia de antiguos colegas. Seguramente están trabajando en algo más provechoso que una apertura de curso; pero aun así me apena no verles. Y lo mismo me pasa cuando me doy cuenta de que no todos los que se han doctorado el curso pasado acuden a la ceremonia de investidura. Diría que la idea de una Universidad como un cuerpo y una marca está difuminándose.

El segundo motivo de decepción fue que en los discursos oficiales el énfasis estaba casi siempre puesto en aquellas cosas medibles que permiten considerar a la Universidad como una de las muy buenas. Es comprensible pero es que no todo es medible y entre las hazañas que se mencionan no estaban aquellas que se podrían mencionar como conducentes a alcanzar la sabiduría a través del conocimiento.

De forma que lo único de lo que creí disfrutar (porque pensé que contribuía a mantenerme jóven -dentro de lo posible-) fue ese himno universitario, el Gaudeamus igitur, que hasta ese día siempre me había levantado el ánimo sin entender una palabra de lo que dice. Pero esta vez tuve la humorada de leerlo traducido en internet y me defraudó.

Por puro sentido de supervivencia copio a continuación esa versión en español expurgada de lo que ciertamente me desagrada.

Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.

¿Dónde están los que antes que nosotros
pasaron por el mundo?
Subid al mundo de los cielos,
descended a los infiernos,
donde ahora se encuentran.

Nuestra vida es corta,
en breve se acaba.
Viene la muerte velozmente,
nos arrastra cruelmente,
no respeta a nadie.

Viva la Universidad,
vivan los profesores.
Vivan todos y cada uno
de sus miembros,
resplandezcan siempre.

Vivan todas las vírgenes,
fáciles, hermosas!
vivan también las mujeres
tiernas, amables,
buenas y trabajadoras.

¡Viva nuestra sociedad!
¡Vivan los que estudian!
Que crezca la única verdad,
que florezca la fraternidad
y la prosperidad de la patria.

Viva también el Estado,
y quien lo dirige.
Viva nuestra ciudad,
y la generosidad de los mecenas
que aquí nos acoge.

Muera la tristeza,
mueran los que odian.
Muera el diablo,
Cualquier persona en contra de los estudiantes,
y quienes se burlan.

¿Por qué hoy tal multitud
de académicos?
A pesar de la distancia están de acuerdo,
Superando el pronóstico del tiempo
En un foro común.

Florezca la Universidad
que nos ha educado,
y ha reunido a los queridos compañeros
que por regiones alejadas
estaban dispersos.

«Gaudeamus igitur» recibió 4 desde que se publicó el miércoles 23 de septiembre de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @juan Siempre nos quedará la música, que es lo que en verdad nos emociona y levanta el ánimo.

  2. @juan Si es que nos pasaría con todo. Por ejemplo, a mi el himo que más me emociona es La Marsellesa, pero la letra es un horror…

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