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G und G y el consecuencialismo

El otro día les ofrecía un ejercicio de filosofía recreativa en el que trataba con humor y simpatía a la Ministra Garmendia y al nuevo Ministro Gabilondo. La ocasión era la presentación del informe anual de la Fundación CYD sobre la contribución de las universidades españolas al desarrollo, un informe excelente que en sus cinco años de vida se va conviertiendo en imprescindible para la comprensión del sector universitario.

Tanto la presentación en sí como los discursos a su alrededor fueron de calidad y naturalmente condicionados por el llamado proceso de Bolonia, por la coyuntura económica y por la necesidad de plantearse un nuevo modelo de crecimiento para la economía española en el que la Universidad, de creer lo que se decía, sería pieza esencial.

Pues bien hay dos cosas de las que no creo haber sido convencido por los discursos.

No creo que, a pesar del magnífico discurso de Javier Monzón, presidente del Comité Ejecutivo de la Fundación, tengamos o tengan una idea clara de cómo habría que gestionar una Universidad. Esto me enfadó un poco pues ya hace años que algunos colegas y yo mismo hemos ofrecido ideas para renovar la Universidad y hacer de ella lo que Aurelia Modrego llama una Universiad Emprendedora, algo un poco más general que las ya tediosas, por repetidas, relaciones entre la Universidad y la Empresa. Tanto en La Mirada del Economista como en Economía en Porciones pueden encontrarse esas ideas a las que me temo nadie alcanza después de años de dar pedaladas en el vacío. Basta con que echen un vistazo a las columnas que aparecieron en Expansión para reconocer que se sigue sin recoger el guante de una verdadera renovación a pesar de las recomendaciones específicas sobre gobernaza, la transferencia de activos y la movilización de muchos activos dormidos.

La segunda idea sobre la que permanezco escéptico es el consecuencialismo que se advertía en los discusos de G und G. Desde el punto de vista de una investigadora de prestigio y de un profundo ontólogo se hace incómodo expresar entusiasmo por unas ideas que revelan un consecuncialismo ingenuo y esa incomodidad se nota. Yo me barrunto que ellos saben bien que no se trata de alcanzar unos objetivos como sea sino de poner los cimientos de un institución en la que los mejores sean capaces de desarrollar el conocimiento en libertad y con la sificiente dignidad. Algunos producirán conocimiento transferible y otros no, o no inmediatemente. Es conveneinte que los primeros ganen más que los segundos; pero es muy poco inteligente anteponer esa transferibilidad al libre ensanchamieno del conocimiento.

Sí, así es. Y lo es porque lo que nos interesa a todos no es un poco más de poder de compra, sino el grito de placer que proporciona la comprensión.

«G und G y el consecuencialismo» recibió 1 desde que se publicó el Domingo 3 de Mayo de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. montejb dice:

    Efectivamente, coincido con el placer y la incitación de la comprensión y añadiría la complicidad..;)))

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