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Father, I miss you

El otoño, me apercibo por fin, es tiempo de funerales…

koEl otoño, me apercibo por fin, es tiempo de funerales, un tiempo para apercibirse del llanto de los árboles. Funerales de todo tipo, laicos o religiosos, convencionales o llenos de intención, con unas u otras lecturas, con oficiantes excluyentes o integradores según te impongan su regla o te hagan meditar. Sobre todo se diferencian en la parroquia que atiende a la llamada de la familia convocante y eso depende del barrio en donde se celebren las honras fúnebres. De los últimos a los que he asistido me quedo con el religioso de un barrio periférico, con una parroquia asistente muy variada venida de puntos muy lejanos entre sí y con lecturas más de boda que de funeral, como es el caso de ese trocito de Pablo (en 1 Corintios 13:1-8)

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres y si entregase mi cuerpo para ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser, pero las profecías se acabarán y cesarán las lenguas y la ciencia se acabará.

Y en el silencio solicitado por el oficiante pienso que a mí se me ha acabado mi capacidad de inventar mitos, ya apenas entiendo lo que mi lengua dice y la ciencia se me hace irrelevante. Me hago viejo y me pregunto si el amor continúa. Con los ojos cerrados y en un profundo silencio la dirección del pensamiento cambia como una brújula mareada y no pienso en mi capacidad de amar sino en mi torpeza en detectar el amor de los que me quieren. Y mientras el cura continúa hablando de Dios Padre se me representa la figura de mi padre biológico, se me empañan los ojos y musito solo para mí: Father, I miss you.

«Father, I miss you» recibió 2 desde que se publicó el Martes 22 de Octubre de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Juan Hernández dice:

    Emocionante.

    Voy a robar la cita de Pablo.

  2. juan urrutia dice:

    Creo que no hay que pagar copyright

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