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Espionaje industrial y dopaje

La crónica del presunto espionaje de McLaren a Ferrari compite mediáticamente con el caso de los McCann. Este último era hasta hace unos dí­as el scoop del año; pero desde hace unos dí­as el asunto de la Fórmula-1 y el affaire del posible espionaje de los angloalemanes a los italianos empalidece cualquier otro asunto.

La Fórmula-1 es un asunto practicamente privado que es mucho más que un deporte. Propongo que lo tratemos también como un problema de propiedad intelectual.

En el ámbito del deporte copiarse no creo que tenga mucha importancia y se hace todos los dí­as aunque envuelva algún artefacto tal como una bicicleta. Lo que importa es no jugar con ventaja porque en ese caso se desluce la competencia genuina. Por eso cosas como la Operación Puerto han sido también noticia. Pero no quiero hablar de eso porque ya dejé dicho lo que pienso del dopaje. No solo me parece natural, sino que además igual empuja al deporte hacia atrás, hacia el deporte amateur, dejando el profesional para los grandes espectáculos de masas.

Sin embargo lo de la propiedad intelectual me parece que tiene otras connotaciones. Por un lado yo estarí­a de acuerdo con liberalizar el espionaje como en cualquier otro deporte y por las mismas razones. Pero aquí­ entra la naturaleza privada del negocio que podrí­a verse amanazado como tal negocio al aparecer como un deporte dañado en su credibilidad y sin posibilidades de volver hacia un amateurismo imposible en este campo que mueve cantidades ingentes de dinero.

Pero no es solo eso, es también que la Fórmula-1 es un banco de pruebas de innovación tecnológica que, eventualmente, encuentra su camino hacia su incorporación a los automóviles que circulan por las carreteras.

Tengo un bonito ejemplo de esta naturaleza innovadora de la Fórmula-1, ejemplo que está sacado de este asunto de neutrones al que ahora me dedico. Me contaba Laszlo Rosta, director del Budapest Neutron Center, que hace años, cuando la FIA decidió que los motores deberí­an durar para dos carreras sin poder sustuirlos después de cada una, Ferrari acudió al centro que dirige con el encargo de examinar los posibles defectos estruturales del metal de una pieza clave del motor. Se trataba de sustituir ese material por otra aleación más resitente. Lazslo examinó el material mediante el uso de neutrones y fue capaz de recomendar un cambio que igual tuvo algo que ver con el triunfo de la escuderí­a roja durante los dos siguientes años.

Usar neutrones para testar las caracterí­sticas de la materia no es barato luego esa anécdota nos debe hacer pensar sobre la importancia de la propiedad intelectual en este campo solo aparentemente deportivo. Pero en el circuito las cosas evolucionan con tal rapidez que no hay tiempo para patentar nada. La nueva aleación de Ferrari en el ejemplo anterior no habrí­a podido ser patentada quizá porque no representaba ninguna novedad digna de serlo.

De ahí­ que no haya más remedio para los defensores del negocio, tanto central como periférico,
que tratar de que no decaiga la tención a causa de las posibles trampas. Para ello se inventan sobre la marcha reglas y jurisdicciones de juguete que, sin embargo, nadie quiere denunciar.

Lo interesante a mi juicio es que todos los demás estarí­amos encantados de que el espionaje se generalizara y en que el tiempo que pasa entre que se innova y se liberaliza la innovación se acorte pues de esta manera los automóviles que conducimos los humanos sean cada vez mejores.

Luego mi conclusión es como la que dí­ al presunto problema del dopaje, que se permita todo. Por distintas razones en un caso que en el otro lo interesante es que la competencia no se limite más que por el código penal y no creo que doparse o espiar deberí­an estar tipificados como delitos.

«Espionaje industrial y dopaje» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 20 de Septiembre de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. pqs dice:

    > lo interesante es que la competencia no se limite más que por el código penal y no creo que doparse o espiar deberían estar tipificados como delitos.

    Sin embargo, ni tomar la mayoría de drogas, ni el espionaje industrial, estan permitidos por la ley.

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