Esfuerzo crowds out Talento

por | martes 3 de abril de 2012

El esfuerzo expulsa el talentoEn estos tiempos tan raros que estamos viviendo se multiplican las contradicciones. Entre las más recientes mencionaba ayer la amnistía fiscal y hoy se me ocurre otra un poco menos obvia. Por un lado cada día se habla más del talento e incluso se barajan ideas de fomentarlo o no dejarlo agostarse mediante medidas especiales en los programas educativos. Por otro lado se predica insistentemente la cultura del esfuerzo como única forma de salir adelante individualmente y como país.

Se podrá decir que no hay contradicción entre ambas cosas, que cuanto más talento y esfuerzo más probable que las cosas vayan bien. Ya dice una especie de refrán que el éxito artístico, científico y de cualquier tipo exige un 20 % de inspiration y un 80% de transpiration: genio y sudor, talento y esfuerzo.

Sin embargo yo no lo veo así. O, al menos, no lo veo así para el tipo de talento del que creo queremos o podemos esperar algo. Ya insinuaba en el post de Deleuze/Foucaeult que ese talento no se trata de una visión especial para la Verdad, sino de una manera de ser intempestiva, de esas que siempre están indagando en lo improbable como en las películas de crímenes. Para ser talentoso hay que ser intempestivo, fuera de tu tiempo, y para ser esforzado eso no tiene importancia. De hecho solo se esfuerza uno cuando recorre el camino trillado pero lo hace más deprisa sin que quepa la nota de que también requiere esfuerzo bifurar el camino, tomar por la tangente.

Ojalá fuera cierto que esfuerzo y talento se complementan siempre, pero me temo que no lo es o, lo que todavía es peor, que no lo puede ser. El esfuerzo ha de ser reconocido y para ello la tarea que lo exige ha de ser conocida y entendida como prometedora. Si no lo es es inútil esforzarse….a no ser que te lo exija el talento. Pero entonces estamos en un régimen distinto con otras reglas.

El talento se obsesiona y no deja en paz al cuerpo en el que se instala. Le hace imposible mirar alrededor sin sentir la impostura de la mayoría de las tareas que se aprecian en la sociedad. Esta maldición mina la salud: la física y la social. Convierte a la persona con talento en un ser insoportable solo merecedor de la soledad. Y como este exilio es para casi todo el mundo insoportable, es comprensible que el talento acabe por encerrarse en sí mismo o concentrarse en una tarea esforzada pero banal. ¡Hay que vivir!

Sí, nos guste o no, el esfuerzo crowds out, expulsa, el talento. Tanto en arte como en ciencia el esfuerzo solo merece la pena si se ejerce sobre la idea genial o al menos original. Que la inspiración te coja trabajando dicen que decía Picasso. Cabe añadir, creo, que no podría ser de otra manera pues quien tiene talento es siempre utilizado por una fuerza superior para desarrolalar ese talento de una u otra manera. No siempre de la manera que querrían los sacerdotes del esfuerzo.