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Escapada de verano

Descubriendo la inesperada mezcla de civilización cosmopolita y pachorra aldeana que caracteriza Escandinavia y en la que yo podría vivir feliz.

Ha sido el viajecito del año. Junto con nuestros amigos Ostroy hemos pasado unos días en Estocolmo y en Copenague como unos turistas más de los miles que visitan esas ciudades desde todas partes.

Como nostros lo hicimos desde Barcelona pues estábamos en Foixà y el aeropuerto del Prat estaba en pleno conflicto entre AENA y los empleados de Eulen que, trabajando a un ritmo propio del celo, generaban unas colas enormes, tuvimos que dormir en un hotel del aeropuesto para llegar a la terminal corresponsiente con tiempo suficiente. Así mismo a la vuelta volvimos a dormir en otro hotel de ese aeropuerto pues llegábamos a las 12 de la noche. Es la primera vez que algo así me ocurre y no tengo más remedio que dejar constancia del espíritu de serenidad que me han producido estos establecimientos en los que solo coincides con alguien en el desayuno cuando cualquiera se encuentra sonriente y sereno generando un ambiente que me produce un sosiego como el que constataba en los hospitales algunos días antes de comenzar las vacaciones. Un buen comienzo o final de esas vacaciones anuales.

La primera parte del viaje -el vuelo Barcelona- Estocolmo- nos permitió llegar a esa capital que hace muchos años alojaba, en la figura de Olof Palme, todas las aspiraciones políticas de aquellos jóvenes que éramos contrarios a lo que se llamaba El Régimen. Dejó un impacto socialdemócrata que nunca nos ha abandonado. No podría decir si esto se nota en las calles pues al menos en agosto estas calles están abarrotadas de gentes de todas partes a juzgar por los idiomas que escuchas. Tampoco me defraudaron a mí las jóvenes suecas que, por la misma época, nos tenían locos a los varones jovencitos tanto por su belleza como por su libertad de costumbres. Esa placita de casas de ensueño, o de cuento de hadas, está, sí, allí, en medio de lo que llaman la parte vieja que ocupa una de las islitas que conforman la ciudad. Te quedarías horas viéndolas e imaginando un invierno frío acurrucado en una de sus habitaciones y siendo feliz. Naturalmente visitamos muchos museos que contienen buen arte aunque no ganarían un concurso.

Sin embargo, llama la atenciíon es museo, el Museo Vasa, en la islita contigua y que contiene la reconstrucción minuciosa de un barco enorme de madera construido y hundido casi al mismo tiempo y hace más de 300 años, el Vasa. Los cuatro amigos nos planteamos la evidente pregunta de cómo fue posible que un barco así pudiera hundirse antes de la primera milla de navegación cuando, al parecer, no se innovaron los métodos de fabricación. Y a mi en particular me extrañó muchísimo que los arquitectos navales actuales no pudan detectar y exponer lo que entienden fue el fallo. Quizá no quieren hacerlo para mantener el misterio y no dejar de allegar los ingresos que aportan los turistas asombrados. Pero no es esto lo que yo esperaba de la maravillosa civilización sueca.

Volar de Estocolmo a Copenague es un vuelo como el de Madrid-Bilbao y aterrizar en un aeropuerto pequeño y cercano a la ciudad y al hotel que teníamos reservado es un buen comienzo. Esta ciudad de Kierkegard no guarda ningún aire existencialista pero ha creado un aire yo diría que sesentayochista que ahora también nos vuelve a nuestra juventud más alla de la sirenita que nunca llegó a ser un hito pero que hoy está continuamente rodeada de turistas que llegan a bordo de uno de esos autobuses dedicados a ofrecerte una visión general y de los que puedes subir y bajar a tu antojo.

También es una ciudad de islas, en este caso más grandes y menos numerosas que las de Estocolmo, y cuyas características y estilo de construcción te son explicadas con todo cuidado en un viejecito marítimo y en parte en un español perfecto por una jóven danesa que lo había aprendido en Pamplona. Vuelves a ver desde el canal la alargada zona de «la comida de calle» (street food) adquirida en algún puestito del mercado adjunto y devorada en hamacas al borde del canal aprovechando el buen tiempo. Además esta zona es un punto de referencia para acercarse a otros dos puntos cruciales. En el primero está el heredero de NOMA que mantiene el prestigio de su saber hacer mientras el original se rehace o reinventa. En nuestro deseo de ahorrar en el precio exagerado del vino topamos con un joven de Tenerife que nos facilitó la tarea. El segundo punto de interés es un canalito que entra en tierra atravesando dos puentes levadizos y a un lado del cual hay una enorme fila de restaurantes rebosantes de gente alegre que no parece muy preocupada por el precio del vino. Por este canalito esta capital de esta ciudad nórdica me recordó al gran canal de Trieste.

Ciertamente los museos de Copenague no tienen nada que envidiar a los de Estocolmo; pero tiene uno asombroso al que hay que acceder en un viajecito de media hoa en tren. Curiosamente se llama Louisiana, está localizado en un lugar divinamente bello sobre el mar y, además de una colección permanente bien valiosa, muestra otras temporales. Una de estas últimas es un estudio minucioso de la actividad de Marina Abramovic, la famosísima performer que te hace ver cómo entiende ella la relación entre su increíble inmovilidad y el bien del mundo. No tuve más remedio que recordar aquel encontronazo con un señor en el Teatro Real de Madrid en el que se presentaba una ópera inverosímil con esta artista en el elenco y que fue criticada de forma crispada por este señor que me tocó al lado y repetía sin descanso y sin guardar silencio alguno, que aquello era un circo. De esto escribí ampliamente en este blog en el contexto de aquella colección de posts que pensé editar y titular «Hacia un Nuevo Relato»

Podría relatar muchas otras anécdotas, pero todas ellas me llevarían a constatar la inesperada mezcla de civilización cosmopolita y de pachorra aldeana que caracteriza Escandinavia y en la que yo podría vivir feliz.

«Escapada de verano» recibió 2 desde que se publicó el jueves 24 de agosto de 2017 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Qué viaje mas guapo Juan! se nota que lo habéis disfrutado 🙂

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