Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

Error, horror y fracaso

En una columna de opinión de El País Santiago Eguidazu nos ofrece su visión sobre la necesidad de los valores para la superación de la crisis. Arriesga tres explicaciones sobre la aparente imposibilidad de deliberar para la “realización de valores”, operación ésta que, pienso yo, quiere significar el surgimiento y el mantenimiento de ciertas pautas de conducta.

Habrá tiempo y ocasión de discutir las dos primeras explicaciones de esta imposibilidad, ambas relacionadas con argumentos económicos;pero ahora quiero discutir la tercera:la confusión del error con el fracaso. No confundirlos parecería ser importante, según Egidazu, a efectos de saber de qué fuente tenemos que aprender, si del error o del fracaso. En su opinión el fracaso “es otra cosa”, la importante para la “realización de valores” siempre que sepamos asumirlo. A mi juicio afirmar que este fracaso debe ser asumido consciente y deliberativamente nos mete en un callejón del que yo no sé salir pues no estoy acostumbrado a pensar sobre situaciones extremas como es el caso en esa situación, el nazismo, a la que hace referencia siquiera implícitamente y la que yo no sabría analizar con argumentos de mi oficio.

Ese nazismo, como ejemplo de gran fracaso dio, efectivamente origen a una deliberación pública crítica y sanadora que comenzó después de la guerra y que todavía dura con serios ejemplos de creatividad que, sin duda han contribuido mucho a la manera de pensar, a entender los límites de ésta, y a lo que llamaríamos filosofía o ética políticas.

Ante un ejemplo así parecería imposible tratar de sugerir, tal como sería el reflejo espontáneo de un Kontraren Kontra como yo, que el fracaso nunca enseña nada, pero lo puedo intentar afirmando que, incluso en el caso extremo mencionado, la reflexión generada por la mala conciencia nunca llega a algo realmente enriquecedor. Pensemos en los juicios de Nuremberg en los que se pretendía curar y curarnos del horror mediante un simulacro de justicia basada en una ley que no existía previamente y que podría constituir lo más cercano al aprendizaje mediante la deliberación crítica. Mi nada profesional opinión al efecto es que, mejor que atajar el horror con unos juicios viciados de antemano, hubiera sido más digno liquidar a los responsables de ese horror asumiendo esa incurable culpa de estar quizá cometiendo un error en términos de esa justicia improvisada. Es decir que me parece concebible que asumir el error, en el sentido de de seguir poniéndolo en práctica, pueda ser el mejor curso a seguir aunque ese error pueda ser considerado como un fracaso de la dignidad humana.

Esta afirmación me obliga a mencionar la liquidación de Bin Laden cuando ya disponemos de una ley internacional para casos como el de los atentados de Al Qaeda que podemos considerar como terribles delitos contra la humanidad y cuando así mismo contamos con un tribunal al efecto por muy imperfecto que sea. Este caso es pues un caso de venganza que no sé si puede considerarse como un error o como un fracaso. En cualquier caso la deliberación sobre él nos llevaría tomarnos en serio el tema de la venganza que si bien subyace a mucha, o toda, obra literaria respetable no ha sido, hasta donde yo puedo conocer, realmente problematizado en términos filosóficos.

Este punto de la justicia, genuina o bastarda, y la venganza es realmente tenebroso, pero si analizamos por qué lo es igual aprendemos algo. Creo que se trata de un asunto escabroso porque están en conflicto dos “sentimientos morales” (usando la terminología de A. Smith) bien enraizados en el cerebro y que constituyen dos memes que han resultado ser muy estables pues pocos habrán sido puestos a prueba como lo han sido estos dos. Por un lado, el rechazo primitivo al horror que representa el nazismo como trato inhumano de lo humano y, por otro lado, el rechazo más evolucionado a tomarse la justicia por medio de la mano propia. En este tipo de choque solo cabe terciar mediante la consideración de un tercer valor: la asunción del fracaso como totalmente estéril. Pero este valor es un meme en formación que solo llegará a asentarse después de muchas interacciones o deliberaciones que ponen en juego estos horrores. Conclusión pesimista donde las haya.

«Error, horror y fracaso» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 14 de Mayo de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

El Correo de las Indias es el agregador y plataforma de blogs de los socios del Grupo Cooperativo de las Indias y es mantenido y coordinado por los miembros de la comunidad igualitaria de las Indias