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Entusiasmo

Durante las jornadas de «Más allá de la sharing economy» de los últimos días en Gijón, el contacto con gente dispuesta y capaz de cambiar el mundo y de renovarse a sí mismos me entusiasmaron y me dispararon antiguos utopismos sociales. Conversamos sobre abundancia y competencia fraternal como marco de contexto para la economía colaborativa.

Tertulia Anĉovoligo

El jueves y el viernes rejuvenecí un poco y mi gran capacidad de entusiasmo se llenó casi por completo, todo ello gracias a la reunión de Anĉovoligo que hoy comentan las Indias aquí y de manera exhaustiva liberándome de la obligación de ser yo uno de sus glosadores y dándome la oportunidad de concentrar mi atención en mi propia experiencia general de sentir el alma ensanchada por el contacto con gente dispuesta y capaz de cambiar el mundo y de renovarse a sí mismos. Sí, es todo eso lo que sentí en Gijón en el contexto de la reunión internacional de grupos que, de una manera o de otra, están relacionados con la Sharing Economy, que pretenden seguir estándolo a través de su renovación y de la explotación de su potencial a la luz de ideas y experiencias que no se limitan al consumo.

Este entusiasmo mío me recordó a una parte del sueño que relaté aquí a la vista de la pintura de la época stalinista que con una luz deslumbrante mostraba ostensiblemente al hombre nuevo. Es muy posible que este recuerdo me viniera a la cabeza al escuchar una cita que me encanta referida por Marx al llamado paraíso comunista, una situación social utópica en la que el modo de producción ha hecho posible la abundancia y en la que, en consecuencia, cada uno puede explorar todas sus potencialidades correspondientes a sus multicapacidades sin ser obligado por el sistema en el que vivimos a presentarse con solo una cara. Aquel experimento no culminó y hoy sirve para recordar, entre otras cosas, que hemos de evitar la violencia, y elucubré con la posibilidad de que el mercado pueda complementar la economía colaborativa, llevándola más allá de sí misma, generalizando la competencia fraternal, cosa que quizá se pueda conseguir si evitamos las rentas del crony capitalism del que habla el The Economist en su último número (que salía a la venta) mientras hablábamos de estas cosas y lo hacíamos en un contexto de abundancia en la que cada uno no es nadie y tiene que juntarse con otros para tener algún peso. Neal apuntó brillantemente que no estaría mal si conseguimos nivelar el terreno de juego entre mercado, administración y el sector colaborativo. Un objetivo que mantiene mi entusiasmo.

Este entusiasmo siguió siendo mi motivo de reflexión cuando ayer acudí, ya en Madrid, a las Naves del Español, a la representación de Los Justos, esa obra de mi admirado Albert Camus en la que se pone en juego la tensión entre la Justicia y el Amor. La producción que contemplé ayer es una adaptación de la tensión de la que Camus habla a la aventura de ETA. No es el momento de hablar de la oportunidad o de la calidad de esta trasposición, pero sí que es el momento de recordar que el conflicto evocado por Camus al final de los años cuarenta y que utiliza los primeros brotes de violencia antizarista a principios del siglo XX en Rusia como banco de pruebas, es un conflicto no resuelto y posiblemente no resoluble en medio del cual tenemos que vivir.

No se apagó mi entusiasmo, pero sí que mis pensamientos volaron por lugares ignotos en los que quizá un día no sea necesario tener que lidiar con esa terrible tragedia de servir a una causa digna haciendo sufrir a quienes uno ama. Tendrá que ser posible, me dije voluntariosamente y retomé el entusiasmo. Pero esta tarea va a ser ardua, lo que no quiere decir que sería mejor mirar para otro lado, sino que hay que mirarla de frente, pero siempre acompañados por gente de buena fe.

«Entusiasmo» recibió 7 desde que se publicó el domingo 12 de octubre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Estuviste genial en el evento de Anĉovoligo, nos llenaste de vida!

  2. patxi alda dice:

    Ha sido una experiencia renovadora para todos los que tuvimos la suerte de asistir. No paro de repetirlo: ha sido el claro ejemplo de que la utopía es posible

  3. Andrés dice:

    Juan, entusiasmo el nuestro al oirte! Ha sido un placer enorme conocerte en persona.

  4. Juanjo Pina dice:

    Sinceramente, Juan, si el evento te aportó entusiasmo, tú nos aportaste mucho más a muchos de los presentes. Fue un placer conocerte y más verte “en acción” en la conversa. Más de una vez, por decoro, nos contuvimos el aplauso martilleante y la más-que-sonrisa 🙂

  5. Solo una palabra: gracias. Estuviste inmenso, Juan.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Entusiasmo 13 octubre, 2014Durante las jornadas de «Más allá de la sharing economy» de los últimos días en Gijón, el contacto con gente dispuesta y capaz de cambiar el mundo y de renovarse a sí mismos me entusiasmaron y me dispararon antiguos utopismos sociales. Conversamos sobre abundancia y competencia fraternal como marco de contexto para la economía colaborativa. juanr […]

  2. […] tono distinto en uno y otro caso, pone en juego las facetas aparentemente contradictorias de ese entusiasmo que echo en falta cada vez más a menudo. Es ese aspecto aparentemente contradictorio del […]

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