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Enrique, Jon y Johann W.

Para colaborar en lo posible en esta búsqueda de tramas ocultas les cuento que no solo Goethe era vasco o que Jünger fue homenajeado en la UPV campus de Lejona sino que los alemanes que acuden al mismo supermercado que yo aquí en Madrid en busca de arenques visten exactamente como un bilbaino de mi época con gabardina y boina (o similar) más paraguas.

GoetheQue Johann W. Goethe es un escritor vasco es algo que ya sabemos al menos desde hace años según nos cuenta Juan José Miralles, físico del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Castilla La Mancha, en un post inquietante al que yo enlazaba años ha porque hacía referencia a un amigo muy querido y que pueden leer aquí. Esta certeza, continúo yo tongue in cheek, se refuerza por si fuera necesario con su parecido conmigo tal como resalté aquí con ocasión de mi visita a la Neue Pinakoteke de Munich el verano pasado.

Si se toman el trabajo de rastrear las señales en la arena del post enlazado dentro del blog inquietante al que me refiero encontrarán una especie de primer esbozo de lo que luego sería un ejemplo de teoría conspiratoria referida a los acontecimientos del 11M. Tal como explica Jon Juaristi en el prólogo del libro de Rosa María Rodríguez Magda, mi amigo Enrique, compañero de despacho de Jon en la UPV sería, de acuerdo con la autora del libro, no solo un enrabietado antiespañolista sino también un converso al Islam a través de las enseñanzas de Ian Dallas supuestamente recibidas en la Universidad de Colorado en el campus de Boulder a donde llegamos tanto Enrique como yo (¡ya casado) al final de los años sesenta.

El profesor de física aplicada Miralles interesado en redes y sistemas complejos que abocan al caos ve aquí un hilo del que tirar a fin de documentar las posible conexiones entre ETA y el Islamismo que, coordinados en red, podrían estar socavando la civilización occidental a través del terrorismo que lleva no solo al 11M sino que también llevó tres años antes al 11S. Una de las posibles pruebas estaba en el homenaje que se le hizo a Jünger en la UPV a raíz de la concesión del doctorado Honoris Causa. Esta teoría conspiratoria aplicada al 11M dejó paso a otras menos ad-hoc pero tan iluminadas como esta. Ya para siempre tanto Enrique como yo (en mucha menor medida) seremos sospechosos de conspiradores pero lo que quiero destacar es que nadie podrá decir que somos nacionalistas identitarios pues, aun sabiendo que el origen de todo somos nosotros los vascos, admitimos el entramado con gente que aparece en la historia mucho más tarde como serían los discípulos de Mahoma y, en mi caso y para incrementar la complejidad del trabajo de Miralles, tuve en el Vicerrectorado de Investigación de la UPV un ayudante judío israelí a pesar del nazi que llevo dentro.

Para colaborar en lo posible en esta búsqueda de tramas ocultas les cuento que no solo Goethe era vasco o que Jünger fue homenajeado en la UPV (campus de Lejona) sino que los alemanes que acuden al mismo supermercado que yo aquí en Madrid en busca de arenques visten exactamente como un bilbaíno de mi época con gabardina y boina (o similar) más paraguas.

Estos recuerdos me llegan de golpe en una entrada de otoño en que Madrid no brilla como suele y en la que me desplazo con todos los adminículos que me identifican como un vasco bilbaíno sospechoso de enredarme con islamistas, judíos e incluso nazis para cambiar el mundo a fin de que se reconozca de una vez por todas el liderazgo natural de nosotros los vascos. Pero sin Enrique, y con Jon ganando premios Euskadi de escritura en castellano, me encuentro solo y me abandono a una de mis nostalgias favoritas consistente en canciones folklóricas alemanas. Escuchen:

Verlassen, verlassen
verlassen bin ich
wie ein Stein auf der Straße
so verlassen bin ich
Keinen Vater, keine Mutter
kein Feinsliebchen hab ich
jetzt seh ich recht deutlich
wie verlassen bin ich

Jetzt geh ich zum Friedhof
zum Friedhof hinaus
dort knie ich mich nieder
und weine mich aus

Ach Liebchen ach Liebchen
was hab ich dir getan
du gehst an mir vorüber
und schaust mich nicht an

Sí, me encuentro abandonado como un adoquín sin que nadie me conozca.

«Enrique, Jon y Johann W.» recibió 0 desde que se publicó el domingo 16 de noviembre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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