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En la muerte de Aaron Swartz

Homenaje a la figura del hacker como héroe, un «pirata» cuya vida el poeta elegiría entre todas las posibles.

aaron-schwartzLeí en The Economist su obituario y hoy El País se hace eco de su fallecimiento a la edad de 26 años. Le llamaban pirata pero, como ya dije hace muchos años, el pirata informático es el héroe de la innovación. Y Aaron fue un heroe. El obituario del semanario británico termina diciendo que una vez, con unos 16 años, escribió algo así como que no le importaría morir siempre que su disco duro…

…fuera hecho publico y disponible, sin nada borrado, sin nada retirado, sin nada secreto, nada cobrado, toda la informacion a plena luz como todo debiera estar

Su heroicidad mayor fue romper las barreras de seguridad de JSTOR (que se condolece por el fallecimiento de su pirata) hasta dos veces para poner a disposición de todo el mundo artículos científicos de manera que las universidades no tuvieran mas remedio que seguir pagando las correspondientes suscripciones a esas revistas que los contenían.

Como estos días doy los últimos toques un articulo que he escrito, tratando de citar con mucho cuidado las referencias utilizadas con fecha, volumen, y paginas que las contienen, me las veo y me las deseo para cumplir con mi tarea académica cuando esto no haría falta para nada si por el medio STOR no cegara artificialmente el acceso a los journals apoyando asi a las editoriales. Cualquiera que pase por este trance deberá reconocer conmigo que perderíamos menos tiempo si pudiésemos disfrutar del trabajo de un Hacker como Aaron Swartz.

Como homenaje voy a reproducir algunos párrafos de lo que escribí hace años con ocasión de la presentación del libro «De las Naciones a las Redes».

Veamos

El hacker pone en entredicho por primera vez la separación teórico-económica entre productor y consumidor. Un hacker es, en principio, un usuario privilegiado y experimentado de internet que explora un territorio nuevo lo mismo que los pioneros exploraban la frontera del far west. Pero esa exploración le lleva a convertirse en productor ya que, en su exploración, rompe los códigos cerrados (como el cowboy derriba las vallas de alambre de espino erigidas por los agricultores), elabora nuevo código e insiste en que éste está disponible para todos. Es decir son productores de código abierto además de usuarios.

Timothy Garton Ash nos daba en El País una pincelada de los valores que definen a una u otra faceta de los hackers aunque él no se refiere a éstos:

la faceta productiva se basa en que las personas se rijan por valores como el esfuerzo, la puntualidad, la disciplina y la voluntad de aceptar una gratificación aplazada. En cambio, la faceta consumidora se basa en que sean expansivas y dadas a permitirse caprichos, buscar el placer y vivir el momento.

Lo interesante de esta distinción es que hoy se puede aceptar la gratificación aplazada y simultáneamente vivir el momento. Y esta mezcla es muy de hacker.

Poniéndome más técnico diría que un hacker es un experto en el manejo de Internet, un usuario- productor que parece vehicular algunos valores que voy a tratar de destilar de las características personales de mis hackers favoritos y de algunas de las pocas publicaciones que existen al respecto. He aquí esos valores.

  1. La libertad es, sin ningún género de dudas, su valor primordial y es para un hacker más importante que la felicidad: jamás admitirán una solución informática, aunque sea perfecta, si no pueden observar sus interioridades y manipularla.
  2. No creen en los excesos de los derechos de propiedad intelectual (más allá del reconocimiento de autoría que reivindican con fuerza) y están dispuestos a compartir sus soluciones o sus creaciones para sentirse así como parte de una aventura colectiva en pos de la tierra de la abundancia en donde ya no importa la propiedad privada sino que sólo importa el acceso a las cosas buenas de la vida.
  3. A pesar de que se sienten hoy por hoy parte de un movimiento cultural que va más allá de las TIC, su individualismo y su orgullo de autor son proverbiales, de forma que sólo responden a incentivos intelectuales asociados al reconocimiento de su inteligencia creadora contribuyendo, de esta manera, al mantenimiento de la diversidad dentro de ese movimiento cultural amplio.
  4. Su racionalidad no es la funcional, sino que muestran rasgos importantes de racionalidad expresiva al ser una de sus máximas aspiraciones la de ser reconocidos como hackers.
  5. Como son a la vez usuarios y productores saben que la identidad es algo muy real con lo que se puede jugar, aunque no gratis, y no tienen más remedio que afrontar lealtades múltiples.
  6. Esto último hace de ellos seres contradictorios que se mueven a impulsos y mediante proyectos concretos al servicio de causas diversas a las que sirven con una u otra de sus lealtades o de sus identidades.
  7. Es justamente su doble condición de usuario y productor, además de la intangibilidad de su producto, lo que justifica su aversión al trabajo asalariado.

Es muy esclarecedor comprender cómo trabajan los hackers y deducir las consecuencias de esa manera de trabajar. Los hackers trabajan en red, es decir no están sujetos a ninguna jerarquía ni poseen un centro de referencia. Podríamos decir, siguiendo la terminología de Deleuze y Guatari, que conforman la figura postmoderna del rizoma que se opone a, y contrasta con, la figura moderna del árbol ya estemos hablando de ciencia, de tecnología o de relaciones industriales. Ahora bien, esa forma de trabajar tiene consecuencias importantísimas.

  1. Como no tienen más remedio que reconocer su doble personalidad de usuarios y de productores, los hackers resultan ser los personajes adecuados para potenciar en la red la formación de otras redes identitarias no centradas en aspectos técnicos sino referenciados a cualquier rasgo común. Es decir son los netweavers (o tejedores de redes) ideales.
  2. Esta proliferación de redes solapadas (ya que cada ciudadano puede pertenecer a varias) ensancha y completa los mercados lo que puede y debe traer consigo un incremento importante de la productividad.
  3. La última consecuencia de la manera en que trabajan los hackers es que el tejer y destejer de redes identitarias (el netweaving) va a acelerarse. En efecto, de acuerdo con Akerlof y Kranton, la permanencia de una identidad depende de los valores de unos parámetros que reflejan tanto el coste de separase de la comunidad como el castigo que hay que cumplir para reintegrarse en ella. Lo que la capacidad de tejer redes de los hackers va a traer consigo es un cambio en el valor de esos parámetros en la dirección de facilitar su formación y su liquidación. Algunas redes permanecerán bastante tiempo impulsadas por un efecto-red significativo; pero otras redes, y en última instancia todas ellas, acabarán deshaciéndose. En estas condiciones se facilita la formación temporal de teams productivos temporales que producirán esos nuevos bienes que mantienen al sistema económico mediante la destrucción creativa.

Y terminaba con un parrafito que ofrezco para cerrar este homenaje a la figura de un héroe.

En resumen quizá poco afortunado, un hacker es como el pirata de Sabina cuya vida el poeta elegiría entre todas las posibles: «La del pirata cojo, con pata de palo, con cara de malo, con parche en el ojo». Solo tienen de malo la cara, luego son leales a los miembros de su comunidad; pero derrotan como los toros peligrosos quizá porque son cojos o solo ven por un ojo; pero sí, son piratas como el corsario negro enamorado de Yolanda y condenado a vagar por el mundo por un pecado original cometido en el Piamonte.

«En la muerte de Aaron Swartz» recibió 9 desde que se publicó el Miércoles 23 de Enero de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Juan, gracias por esta aportación, da para meditar! Me quedo con el análisis sobre su doble condición de usuario y productor, que creo es extrapolable al campo de la cultura o la ciudadanía, de las nuevas prácticas que emergen.

  2. Juan Hernández dice:

    Hablando de la capacidad de los hackers para tejer y destejer redes, y de los significados que cada una de ellas encarna, recuerdo una frase que escuché recientemente atribuida al neurofisiólogo Charles Sherrington al describir el funcionamiento del cerebro:

    <>

  3. Juan Hernández dice:

    Perdón, esta era la frase:

    El cerebro humano es un telar encantado donde millones de velocísimas lanzaderas van tejiendo un diseño que continuamente se disuelve, un motivo que tiene siempre un significado, por más que éste jamás perdure, y no sea más que una cambiante armonía de subdiseños.

  4. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Maravillosa frase Juan que pienso “piratear”.

    Buena vista Carla, el mundo cultural a menudo se adelanta y nos hace ver lo que viene.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] by Steve Herrick from the original (in Spanish). […]

  2. […] herederos, todos los royalties. De esto hemos discutido mucho en este blog y el reciente elogio de Aaron Swartz no estaba alejado de esta preocupación permanente sobre lo que tan bien ilustra la captura de […]

  3. […] Estas revistas tienen viven en una situación claramente monopolística sobre lo que publican, son pocas, y reunidas en todavía menos editoriales. Son grandes, fácilmente capturables. […]

  4. […] Estas revistas tienen viven en una situación claramente monopolística sobre lo que publican, son pocas, y reunidas en todavía menos editoriales. Son grandes, fácilmente capturables. […]

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