Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Elogio de la traición

La Mirada del EconomistaEn dos ocasiones he elogiado la traición. La primera aparece en un artí­culo breví­simo de La Mirada del Economista (Biblioteca Nueva 2005) y la segunda en un artí­culo escrito para la red y que titulé Mirowski y Juaristi.

En La Mirada y dentro de un apartado que se llamaba El Dilema de un Nacionalista de Hoy, hací­a la siguiente distinción:

Para el Nacionalismo tradicional, de raigambre polí­tica, no hay mayor pecado que la deslealtad ni demonio m ás perverso que el traidor. Para el Nacionalismo culturalmente prestigioso, el traidor no es sino un explorador vanguardista y un maestro, y la deslealtad no es sino la fidelidad a un cambio.

En Mirowski y Juaristi, publicado en la red el 19 de mayo del 2004, criticaba a ambos autores diciendo que su

autocomplacencia les llevaba a pensar que las ideas felices eran verdad siempre que representen una traición a la tribu (feliz expresión de Juaristi). Creo firmemente que sin traición a la tribua no hay progreso real ni en la ciencia ni en la polí­tica; pero no cualquier traición es gualmente valiosa e incluso hay traiciones contraproducentes, justamente aquellas que pretenden fundar una nueva iglesia sobre la paranoia incipiente no diagnosticada.

El asunto de la traición me es muy cercano pues no me puedo quitar de la cabeza la traición que cometí­ a los seis años en el parque de Bilbao: me pasé a la tribu de los Manane que eran de los escolapios, un colegio que pugnaba con el mí­o en algunos deportes, mayores que yo y mucho m ás fuertes. Al mediodí­a descendí­an desde La Alameda de Recalde hasta la entrada del parque y allí­ les esper ábamos apostados y con munición acumulada. Pero ellos enseguidadse armaban y no sólo mantení­an el frente a pecho descubieto, sino que nos bombardeaban con proyectiles improvisados que causaba bajas considerables en buestras filas. Un mediodí­a cualquiera me atreví­ a cruzar la tierra de nadie y a juntarme a su banda. No se cómo me decidí­, lo tengo reprimido, y no se cómo fuí­ recibido ni cómo recuperé mi posición en mi propia tribu, ni si realmente la recuperé. El impacto de la traición fue tan fuerte que no recuerdo nada.

Supongo que es esta experiencia traum ática la que me llevo m ás de cinco décadas después a elogiar la traición y afirmar que hay en ella algo saludable que Juaristi habí­a detectado. Pero Juaristi vuelve a la carga en su artí­culo dominical en el ABC introduciendo una variante, la del traidor generoso, que diseñada para criticar la estrategia de Zapatero hacia la paz en Euskadi, no entiendo muy bien.

Recuerda en este artí­culo que la traición puede ser encomiable; pero dice que la que est á perpetrando Zapatero no va de de búsqueda de algo nuevo; sino de simple estupidez disfrazada de generosidad. Como si yo arguyera que me hubiera pasado a la banda de los Manene porque, de acuerdo con la evidencia, eran rubios y, despreciando totalmente esa evidencia, ello me llevara a concluir que eran menos agresivos e incluso débiles y necesitados de atención, cuando toda la evidencia disponible me debeí­a haber hecho reconocer que su crueldad y fortaleza les iba a obligar a cortarme las manos.

Quiz á en otra ocasión me gustarí­a discurrir un poco sobre esa traición delos generosos que Juaristi quiere denunciar como una traición de la malas. Según él esos tridores generosos como Zapatero, se ponen tanto en los zapatos del enemigo que caen en sus redes. Quisiera estar seguro de que esas redes no son el lugar en el que hay que estar y de que los dueños de las redes no son los señores con los que hay que estar, enredados o no.Y, sobretodo, desearí­a entender porqué le parece tan obvio a Juaristi en su artí­culo dominical del Abc, que Zapatero nos lleva al desastre. Me resisto a pensarlo porque éste no fue el caso en mi deserción y mi paso inexplicable a la tribu de los Manene. No me cortaron las manos y mi propia tribu no perdió su identidad.

«Elogio de la traición» recibió 0 desde que se publicó el Viernes 27 de Enero de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] parece fascinante la breve historia paralela de estos dos personajes. Ambos son vascos traidores en el mejor sentido de la palabra, aquel que enfatiza que solo a través de la traición se mantiene la identidad que de lo contrario […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.