Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

El sujeto según Arregi

Joseba Arregi escribe hoy en El Mundo un ensayo sobre la deriva posmoderna de la polí­tica. Como siempre muy culto y profundo; al menos así­ me lo parece a mí­ y supongo que también a todos los que no hemos leí­do a Kant de primera mano, por así­ ­ decirlo.

Hay un párrafo que me gustarí­­a destacar:

Y así­ puede suceder que alguien propugne como solución a la vilencia terrorista, algo por desgracia muy real y que cuesta vidas reales, el diálogo sin lí­ ­mites ni condiciones, el diálogo sin reglas, sin gramática, sin semántica, sin estructuras, espacio abierto a las exudoraciones de quien habla, aunque no le pueda entender nadie y no produzca más que un monólogo sin sentido, todo lo contrario del diálogo.

Según Joseba el diálogo es algo funcional que no puede convertirse en un fetiche valiosos en sí­ mismo. Y es aquí­ ­, en este punto, en el que quiero pararme a reflexionar un poco.

No sé si el diálogo, ya sea genuino o degenerado en monólogo, tiene futuro como método de erradicación del terrorismo aunque no soy capaz de imaginar su fin sin algún tipo de conversación entre algunos. Tampoco sé quienes han de ser estos algunos; pero lo que no me resulta fácil de aceptar es lo que Joseba parece dar por garantizado: que hay “gramática” adecuada para un cierto diálogo que, gracias a ella, podrí­a ser fructí­fero.

Por un lado me recuerda a la discusión sobre instituciones en Teorí­a Económica. Desde hace unos añoos éstas son la panacea para cualquier cosa y la explicación favorita para el éxito o el fracaso del desarrollo económico. Sin embargo nadie se para a pensar que no toda institución es sostenible o duradera. Y deberí­amos pensarlo porque solo lo son (y nunca del todo) aquellas instituciones que son autosostenibles, una propiedad que no tiene más remedio que atender al romanticismo del sujeto que critica Arregi como ejemplo de decadencia.

Por otro lado, a mí­ ese romanticismo no me parece decadente, sino, más bien, la vanguardia de la radicalidad que por fin nos atrevemos a pensar. La gramática, la semántica y las estructuras no están ahí­, en las baldas de un supermercado intelectual, dispuestas a ser compradas, transportadas y montadas por los bricoleurs de la mente. No, esa gramática, esas estructuras, esa semántica, son el resultado del rozamiento desestructurado de un comienzo.

Citaré a mi favor a un filósofo bien conocido cual es Aute. En una canción a la que creo que ya me he referido en algún momento, nos canta que el pensamiento no puede tomar asiento y que está siempre de paso. Las instituciones o reglas que Arregi echa en falta serí­an como esas sillas en las que, una vez utilizadas, el pensamiento deja de ser tal.

Pero el poeta sigue y nos dice algo así­ como que quien quiere poner reglas al juego es que no ha jugado nunca o que tiene miedo a jugar. Una cosa es que los que se dedican a la Teorí­a de los Juegos piensen en la solución que se alcanzarí­a con unas reglas determinadas y otra menos fácil de atacar y más filosófica es que esas reglas no son obligatorias ni las únicas posibles.

Estudiar esto último y preocuparse por ello no es una muestra de degeneración o de debilitamiento del pensamiento. Es más bien una aventura, más o menos romántica, que solo los muy solitarios están dispuestos a jugar. Es como los medicos que se autoinyectan la droga que creen pude ser útil y salví­fica. Es verdad que esto no suele ganarles el premio Nobel. Y ¿qué?

«El sujeto según Arregi» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 29 de Octubre de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.