El peix al cove

por | domingo 16 de septiembre de 2007

Rubert de Ventos se harta y nos regala una verdad como un puño en un artí­culo de opinión de El Paí­s de ayer sábado 15. Ya no se contenta con el peix al cove, sino qie quiere el cove. Menos pragmatismo y más principios.

Como su artí­culo comienza con una crí­tica a la religión dogmática, cuando llega al corazón de lo que quiere decir- o lo que yo quiero leer- dice a modo de transición:

Lo único que me atreverí­a a añadir es que esta crí­tica a la religión dogmática y doctrinaria debiéramos seguir aplicándola también a los otros dogmatismos -al del Mercado y al del Estado- que han venido a tomar el lugar de aquéllos en las sociedades más secularizadas. Dejo aquí­ el del Mercado… y me limito a las del Estado democrático: aquel que, en nombre de la Voluntad Popular, sacraliza el ámbito y las fronteras dentro de las cuales esta voluntad tiene derecho a expresarse.

Y metidos ya en la harina de la discusión sobre lo que yo llamarí­a el tamaño de los Estados, nos espeta su párrafo crucial:

El perfil de los Estados actuales pocas veces resultó dibujado por ninguna Constitución o voluntad popular:……… De hecho, el trazado de las actuales fronteras es producto del azar y de la violencia: del semen de sus reyes, el pacto de sus señores y la sangre de sus súbditos. Ir desacralizando mitos fundacionales y proponer un referéndum sin violencia como forma de definir este ámbito me parece un fenomenal avance democrático.

¡Toma ya! Pero no se para ahí­, defendiendo así­ el referendum de forma bastracta y como un avance democrático aunque trate sobre fronteras, sino que se mete en harina de este costal nuestro tan pesado:

Y considerar por principio una aberración antidemocrática el que pueblos como el vasco o el catalán puedan decidir sobre su futuro votando “a la canadiense” me parece el mayor abuso que pueda hacerse de las palabras Constitución, Democracia o Libertad.

La cosa sigue aunque el mensaje está enviado. Merece la pena leer el siguiente párrafo para discusiones futuras. Refiriéndose a la Constitución, la Democracia o la Libertad añade:

¿O es que tales términos sólo son sagrados cuando han sido con-sagrados a sangre y fuego por una historia que hoy todos reconocemos no apta para menores? ¿O es que cuando se trata de ífrica las buenas fronteras han de haber sido trazadas por las potencias coloniales con la regla y el compás? ¿O es que sólo son demócratas las fronteras defendidas en Argelia o Turquí­a por unos militares golpistas que todos reconocen como impresentables?

Votar a la canadiense. No está mal la sugerencia pues lo sugerido por el tribunal supremo de ese paí­s en términos de ámbito del referendum y en términos de mayorí­as serias es bastante aceptable. Pero aun así­ dificilmente tragable por quienes más bien querrí­an cambiar la ley electoral para reducir la influencia de los nacionalismos periféricos aquí­ entre nosotros.

Y todo esto lo dice un tipo respetable y respetado.