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El paciente espectador

Sí, Kate Winslet, miembro eximio de esa generación de mujeres acogedoras que contrastan con las esfinges de las pasarelas, pero no llegan a tener la inocencia pecadora de Marilyn, ha ganado el Oscar a la mejor actriz por su papel de Hanna en esta película, Der Vorleser (El lector) y seguramente con toda justicia. Sin embargo la película es confusa y llena de fallos, de montaje y de guión.

La confusión proviene del exceso de temas tratados. El holocausto al fondo con la inevitable referencia a la banalidad del mal. Naturalamente Sherezade está ahi también en la figura del pobre Michael que tiene que trabajarse su iniciación sexual a través de la palabra ajena. Y, sobre todo, la tensión sicológica entre la vergüenza y la culpa. Solo con estos tres asuntos en el centro de la trama El lector se convierte en algo muy fuerte.

A mí me interesó por encima de los demás el último de los temas mencionados. Hanna prefiere ser castigada- o quizá quiere ser castigada que-antes que- desvelar un analfabetismo que le avergüenza. Entre culpa y vergüenza deben de haber unas realaciones secretas que no se me alcanzan en toda su extensión, pero que presiento como peligrosas y distorsionadoras. Una lástima que la película no sea más explícita al respecto.

Pero alrededor de este nudo giran unos subtemas que son más sutiles. El amor de él es, me parece, bastante poético justamente porque triunfa frente a la justicia: el respeto antes que la verdad. Y no solo por eso, sino por su manerera impecable de enseñarle a leer o, mejor dicho, de hacer que ella aprenda: el alejamiento antes que la siceridad hiriente.

Pero es el amor de ella lo que emociona y hace pensar en lo que nunca sabremos:el origen de esa mujer. Desaparece para que su jóven amante florezca y no sea aplastado por su amor y vuelve a desapareer para no ser una carga para él. Y, yo dir,a. que se larga feliz sobre sus libros a ls que, al final, imaginamos tuvo que dar una patada.

Y, sin embargo, la película es irritante. Es difcilemte creible la carencia de Hanna; es incompatible, me parece a mí, con su soltura ciclista y no es razonable que tarde tanto en enseñarse a leer. Y no se puede jugar con el espectador con dos ascensos posiblemente rechazados por ella en dos momentos de tiempo distintos. Fallos de guión pues..y de montaje.

Y arbitrariedades sin fin. Sobran las escenas del Michael ya padre con su hija habida de un personaje, Gertrud, que también sobra. Sobra su familia con un padre lejano. Son detalles quizá interesantes en la biografía de este chico que, sin embargo, no interesan al espectador y distraen su atención. Y falta un poco más de profundidad en el aspecto jurídico del juicio presentado como una mascarada de carnaval con la masa buscando otra vez un chivo expiatorio. Fallos de guión

Hay que ser un espectador muy paciente para tragar dos horas de esta movimiento browniano sin direción ni objetivo definido. y habría que exigir la devolución del importe de la entrada de un cine de los de versión original que te endilga dos horas del tema alemán por excelencia…en inglés.

«El paciente espectador» recibió 0 desde que se publicó el Martes 24 de Febrero de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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