Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

LVII: El «mercado de trabajo» y la Formula 1

Quién gana un determinado premio o el campeonato mundial o quién se pasa de una escudería a otra no depende ya solo, ni siquiera principalmente, de la templanza de un piloto (el trabajador) o de la competencia entre los que trabajan para esa escudería.

Boxes Formula1Con una cifra de desempleo como la que muestra la última encuesta de población activa (EPA) y con los terribles datos sobre paro juvenil, parece natural que proliferen las opiniones técnicas o periodísticas sobre lo que se llamaba el mercado de trabajo, pero que ya solo se denomina de esa manera en ocasiones contadas y ello entre comillas y a menudo por ignorancia. Opiniones que conforman una maraña imposible de desenredar. Una maraña que se ha ido tejiendo poco a poco y que ya hace casi imposible la claridad intelectual.

En los años sesenta del siglo pasado se pensaba que lo importante era, por un lado, la oferta de trabajo por parte de los trabajadores que intentaban maximizar sus preferencias sobre ocio y horas trabajadas dado el salario y, por otro lado, su demanda por parte de las empresas, demanda que provenía simplemente de la maximización del beneficio a través del consideración de la productividad del trabajo. La noción de desempleo involuntario parecía solo un fantasma y las distinciones sobre tipos de empresas o de trabajadores no eran consideradas sino como detalles de segundo orden. Lo importante era la productividad del trabajo y la flexibilidad del salario.

Toda esta facilidad y limpieza conceptual se enmarañó en cuanto comenzaron, allá por los comienzos de los setenta las consideraciones sobre búsqueda de empleo más o manos intensa según las condiciones generales y según el difícil de medir pero fácil de entender salario de reserva. Llegaron luego las consideraciones propias de los llamados salarios eficientes y otras que, incluso para los teóricos más puros, eran inexcusables. Si a eso añadimos otras consideraciones relevante propias de las preocupaciones por el bienestar general, la equidad en la distribución y la toma en consideración del poder en las negociaciones laborales, desaparece la limpieza intelectual y el llamado mercado de trabajo comienza a ser entendido no tanto como un mercado sino como un sistema complejo en el que inciden muy diversas variables, sociales, políticas, jurídicas y económicas. Visto así resulta que podemos esperar resultados no previstos y no debemos sorprendernos de comportamientos inesperados como los que caracterizan el sistema español de relaciones laborales que se comporta de una extraña manera procíclica creciendo el empleo desmesuradamente cuando el crecimiento es alto y disminuyendo dramáticamente cuando la actividad económica se frena.

O sea que, en mi caso, soy incapaz de pensar con limpieza en ese sistema y busco analogías que me indiquen un camino posible. Y de repente se me ocurre que esa obsoleta noción de mercado de trabajo se parece más a la Formula 1, con su glamour del padock, las patentes técnicas siempre presentes o la competencia entre lo que las marcas representan, que ninguna otra cosa. Y, desde luego más que a un mercado. En su momento tendré que explorar esa intuición con más cuidado, pero de momento me limitaré a unas pinceladas deslavazadas. Quién gana un determinado premio o el campeonato mundial o quién se pasa de una escudería a otra no depende ya solo, ni siquiera principalmente, de la templanza de un piloto (el trabajador) o de la competencia entre los que trabajan para esa escudería. Ni tampoco de la potencia del coche (la máquina con que trabaja), sino de variables totalmente inesperadas,como por ejemplo de la habilidad del equipo de apoyo de cada escudería en las labores de repostaje o de cambio de neumáticos o en la investigación en el laboratorio, todo ese entramado que constituye la empresa. Y compite con otras disfrazadas de escuderías. El resultado final del Circo puede depender de algo tan poco convencional como la pericia en la previsión del tiempo atmosférico en los próximos cinco minutos.

Quizá aprendamos algo a partir de esta tonta analogía entre el sistema de relaciones laborales y el sistema compuesto por las escuderías, sus empleados en el laboratorio o en los circuitos, los pilotos y sus sponsors y el conjunto de negocios alrededor del Circo. En algún sitio tenemos que encontrar ese algo que nos ayude a quitar o poner instituciones, o a modificarlas, de forma que permita sea posible que las relaciones laborales (el funcionamiento del Circo), sean tales que la tasa de desempleo sea la natural, esa que corresponde a un comportamiento de búsqueda mientras uno está cambiando de escudería (between jobs) y que dicha tasa se comporte cíclicamente con un período razonablemente pequeño.

«LVII: El «mercado de trabajo» y la Formula 1» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 3 de Julio de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

El Correo de las Indias es el agregador y plataforma de blogs de los socios del Grupo Cooperativo de las Indias y es mantenido y coordinado por los miembros de la comunidad igualitaria de las Indias