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El futuro del libro

Para mantener sus resultados empresariales los editores tienen que encargar libros gordos que justifiquen su precio inflado gracias a los derechos de propiedad intelectual llamados derechos de autor o copyright que, encualquier caso, ellos también disfrutan. Además tienen que pactar con los distribuidores y los libreros, especialmente las grandes superficies, la presencia de estas novedades “sin precedentes” en lugares súmamente visibles. Una forma cada vez más corriente de hacer esto en el mundo del ensayo es dirigirse a autores de una idea y empujarles a ampliarla hasta el tamaño de libro gordo cuando esa ampliación se podría hacer de manera más humilde, en un tamaño mucho más pequeño y en formato electrónico fácilamente convertible en papel para los viciosos que seguirán existiendo.A mi juicio este modelo no es sostenible pues no podrá competir con los bajos costes de editar el ensayo razonablemente ampliado on line y servirlo en papel bajo demanda. En este modelo del futuro ¿qué será de las librerías de barrio? Veremos.

«El futuro del libro» recibió 4 desde que se publicó el jueves 12 de mayo de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Quizá deben añadir valor a su propuesta: si el libro en papel queda para nicho, quizá la librería debe mutar, dejar de ser un sitio en el que conseguir el libro para ser el sitio en el que discutir el libro. Mutar de repositorio de libros a espacio mixto en el que los lectores pueden escuchar al autor, hacerle preguntas, y tomarse un vino, además. Y ni siquiera eso garantizaría la supervivencia, pero al menos creo que posicionarse con ese producto les da una oportunidad.

  2. Juan Urrutia dice:

    Sí, así es. La librería si quiere subsistir ha de transformarse en un lugar de experiencia colectiva donde quizá podamos librarnos del malestar de la cultura.

  3. Natalia dice:

    E incluso podrían ir mutando para convertirse en pequeñas editoras, donde las librerías compiten por atraer autores de ensayo o narrativa a los que ofrecen edición electrónica y promoción de los libros en sus locales.

  4. Luis dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con el post y los comentarios.

    ¿Os habéis fijado que mientras más y más librerías “normales” cierran ante la competencia de las grandes superficies no paran de abrir librerías de viejo? Estas, las buenas, te dan el valor añadido del librero conocedor del sector y el ejemplar “de detrás de los pilares de libros gordos”. Además han tenido un gran aliado en internet con los catálogos colectivos tipo Iberlibro. Es una sensación basada en paseos porque datos no tengo.

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