El exilio y la orfandad

por | martes 10 de febrero de 2009

Regreso. Ese es el nombre de un poema de Enrique Ojembarrena fechado en Garay el 21 de enero de este año.

Le precede su comentario de cierre a una breve correspondencia sobre la forma de entender la economía de Bruno Latour y V. Antonin Lepinay de la que hablé ayer.

Parece que sintonizamos:

Comulgo por completo, los lazos comunitarios, asabia en árabe, la fuerza creadora de sociedades para Ibn Jaldún. Y la que crea el Islam originario ( enlace mío)

Añade Ojembarrena con una mezcla de candor y nostalgia:

Te mando sobre ello unos versos de poeta txiki:

Regreso

Hace frío en la calle,
Sentado en mi cuarto,
Quizás por la blancura
Que cubre los tejados,
Me acuerdo de mi casa.

El rumor de la hojas
Llevadas por el viento,
Su mensaje confuso
Que apenas distingo,
Me refresca la memoria.

Rodeada de montes
Oculta por las nubes,
Entreveo en la distancia
Sus rojizas techumbres,
Sus muros resistentes.

Jamás, dice el poeta,
Vuelve el agua a su fuente,
Ni la flor a su tallo,
Sin embargo, no siempre
Acierta el poeta.

En medio de los mares,
Ulises esperaba,
Sin perder la confianza,
Que un viento le llevara
De nuevo a Itaca

Lo pondré como frontispicio de un ensayo enormemente largo que se va escribiendo en mis entrañas desde hace muchos, muchos, años. Desde que despedí a mi padre para siempre y me volví a LA.

Solo estoy seguro de su título:El exilio y la orfandad.

Un pensamiento en “El exilio y la orfandad

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