Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

El esfuerzo y la Gracia

Posiblemente el mejor ejemplo del esfuerzo por ser un artista torturado que piensa que sin tortura no hay belleza ni inmortalidad.

tristan_e_isoldaLa tarde-noche del 27 acudimos al Teatro Real a contemplar una producción relativamente reciente de la ópera de Wagner Tristán e Isolda, puesta en pie por la colaboración de gente muy importante en este mundo del teatro dramático musical. Conozco someramente la música de Wagner y sé como distinguirla de la de Verdi, ambos nacidos el mismo año hace un poco más de dos siglos, tal como quise sugerir indirectamente con ocasión del concierto de fin de año en el Euskalduna. Pero la sesión operística de hace dos días despertó en mí una de esas contradicciones que, me temo, no hay más remdio que acarrear.

Acudía yo ese día 27 pertrechado por un repaso de mis libros en alemán sobre Wagner (en relación más bien con Nietzsche y no tanto con su ruptura musical y que ya apenas entiendo) y por la relectura del Tratado de la Pasión de Eugenio Trías, quien utiliza la leyenda de estos dos amantes para pensar y hacernos pensar cómo la pasión no puede entenderse sin la imposibilidad de vivirla hasta el final, y cómo esa imposibilidad es como un fuego motivador. Pero también había repasado una columna de Vicente Verdú en El País en la que contrastaba, en el campo de la arquitectura, a los «sentimentales» (que dicen sufrir con sus creaciones) con los «ingenuos» (a los que parecería que todo les fluye sin esfuerzo, como por ejemplo, Picasso en la pintura). Decía Verdú:

Los arquitectos de corte sentimental como Borromini, Le Corbusier, Moneo o Koolhaas suelen pasarlo muy mal aunque digan que no se cambiarían por nadie. Son artistas a la manera romántica, o de crucifixión, que les hace crear padeciendo, y al revés. Dan a luz con dolor y se torturan en beneficio del mundo y de sí mismos. Los «ingenuos», por el contrario, son tipos que se lo pasan la mar de bien. Tienen una idea no a través de un tortuoso paso por el averno sino como ángeles que nacieran espontáneamente de Dios… Foster es, en cambio, como son Bernini, Gaudí, Mies o Sejima, hijos de la inspiración. Hijos naturales de la idea que les sobreviene, sencillamente sale a pasear.

Este contraste es un tema que siempre me ha interesado y sobre el que he escrito criticando la cultura del esfuerzo y tratando de explicar cómo el esfuerzo expulsa el talento. Mi simpatía por la Gracia y el poco mérito que atribuyo al esfuerzo me ha granjeado la crítica de esteticismo, posiblemente incompatible con el trabajo esforzado que exige la investigación científica. Esta confesión no es nueva y está patente en este post, en el que reconozco que un amigo creía ver en Jep Gambardella de La Grande Bellezza un trasunto de mi forma de encarar la vida, una similitud que curiosamente ha sido subrayada por gentes muy dispares y sin conexión alguna entre ellas.

Supongo que tienen razón, pues es bien cierto que desde el deporte de mi infancia al trabajo intelectual o profesional de mi madurez, el éxito del esfuerzo siempre me ha parecido ensombrecido y empobrecido por el inevitable olor a sudor, mientras que el éxito de alguien tocado por la Gracia me parece sublime, sin reproche posible y hasta perfumado. Por eso pienso que Verdú debería haber comparado a Wagner con Mozart, mucho mejor ejemplo este último que Verdi cuando se trata de la facilidad en la creación, aunque sin duda Verdi tampoco está mal.

Pues bien, si ahora tratamos de explotar esta comparación que sugiero, quizá aprendamos algo sobre el contraste entre el mundo del esfuerzo y el mundo de la Gracia. En el segundo acto de Tristán e Isolda hay, en medio del estallido nocturno de pasión, un canto repetido a la noche como escenario de una plenitud opuesta de lleno con la mediocridad de lo que puede ocurrir a plena luz del día. La noche sería como un paraíso en el que uno no tiene que hacer como que se interesa por algo, o lo que todavía sería peor, interesarse realmente por ese algo. La noche está para el placer compartido exclusivamente por los amantes. Dice la Wikipedia:

Los amantes, por fin solos y libres de las ataduras de la vida cortés, se declaran su mutua pasión. Tristán desprecia la realidad del día, ya que es falsa, irreal y los mantiene separados. Es únicamente durante la noche cuando ellos pueden estar verdaderamente juntos, y sólo durante la larga noche de la muerte podrán estar eternamente unidos.

Esta vuelta de tuerca tan wagneriana que desprecia la claridad como enemiga del amor eterno, es posiblemente el mejor ejemplo del esfuerzo por ser un artista torturado que piensa que sin tortura no hay belleza ni inmortalidad. Comparamos esta idea con lo que entendemos de la furia de la Reina de la Noche de la Flauta Mágica y aprendemos que, para Mozart, la noche es algo peligroso en la que la Reina-bruja manipula a su propia hija para acabar con Sarastro y así cambiar las cosas del mundo externo aprovechando la impunidad que ofrecen las sombras, lo mismo que ocurre en las luchas a muerte soterradas en la pugna por el poder entre sociedades secretas. La belleza de la maldad es infinita, como infinito es el amor entre los dos amanates de la leyenda celta; pero mientras este último infinito es casi lírico, el infinito de la Reina de la Noche es casi épico.

Este contraste pone en jaque continuo nuestra forma de vivir o de aceptar el fin. Y esto es precisamente lo que Jep Gambardella nos plantea en un momento crucial de su vida, y que corresponde a su último parlamento en el que parecería que su diáfano lenguaje se complica a causa de la tentación del esfuerzo por reconocer su esteticismo que, como espectadores, no sabemos si va cambiar su vida y en qué dirección:

Finisce sempre così. Con la morte. Prima, però, c’è stata la vita, nascosta sotto il bla bla bla bla bla. È tutto sedimentato sotto il chiacchiericcio e il rumore. Il silenzio e il sentimento. L’emozione e la paura. Gli sparuti incostanti sprazzi di bellezza. E poi lo squallore disgraziato e l’uomo miserabile. Tutto sepolto dalla coperta dell’imbarazzo dello stare al mondo. Bla. Bla. Bla. Bla. Altrove, c’è l’altrove. Io non mi occupo dell’altrove. Dunque, che questo romanzo abbia inizio. In fondo, è solo un trucco. Sì, è solo un trucco.

Un párrafo éste tan ambiguo como el contraste que he tratado de explorar en este post, y cuya traduccuión me es ofrecida por D.T.:

Esto siempre acaba así, con la muerte. Sin embargo, antes está la vida, oculta bajo el blablabla. Todo sedimentado bajo la cháchara y el rumor. El silencio y el sentimiento. La emoción y el miedo. Los escasos e intermitentes deseos de belleza. Y después el pobre desgraciado y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la manta de la vergüenza de estar en el mundo. Bla, bla, bla, bla. Eso es otro lugar, el otro lugar. Yo no me ocupo de ese otro lugar. Así empezaba esta novela. En el fondo, es sólo un truco. Sí, es solo un truco.

Eso es, todo es un truco y no hay apoyo firme y seguro para nada más allá del amor desinteresado, que nunca merecemos y que se nos da gratis.

«El esfuerzo y la Gracia» recibió 1 desde que se publicó el Miércoles 29 de Enero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Rui Valdivia dice:

    Gracias por compartir la emoción de Triatán e Isolda. Ópera de esfierzo titánico para los cantantes. Uno de los grandes hitos de la historia de la música, que impresionó e influyó poderosamente en toda la música posterior. Aprovechando el 200 aniversario del nacimiento de Wagner escribí unas lineas sobre su obra, que quizás puedan serte útiles. http://ruivaldivia.wordpress.com/2013/04/28/wagner-200/

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

El Correo de las Indias es el agregador y plataforma de blogs de los socios del Grupo Cooperativo de las Indias y es mantenido y coordinado por los miembros de la comunidad igualitaria de las Indias