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El ejemplar caso de Amy Martin

Si la Fundación IDEAS desea hacer algo más que lo que ha hecho hasta ahora, siendo lo que ha hecho encomiable, debería ir más allá de lo que parecería sensato y ser fiel a su mandato y, en estos tiempos «prerrevolucionarios» en sentido débil, atreverse a encarar de una vez lo que define nuestro mundo poniendo al frente de sus actividades a Carlos e Irene.

Amy MartinEn la penuria televisiva en la que nos movemos acabo muy a menudo contemplando asombrado algunas tertulias que ya están en su pensamiento mucho más alla del principal partido conservador español y apuntan maneras entre autoritarias y populistas. Les ha venido dios a ver con lo que llamaré casos L.B. y Amy Martin pues así pueden meterse simultáneamente con los dos partidos mayoritarios. Cito ambos casos para comenzar a fin de anunciar que de lo que quiero escribir es de pseudónimos y de scretos o si se quiere, en el caso que más me interesa, el de Amy Martin, del «negro» o del ghost writer, una figura que me interesa mucho, entre otras razones, por haber sido yo mismo y ocasionalmente un negro.

Me concentraré pues en el caso de Carlos Mulas y su exmujer Irene Zoe Alameda. Mi intención declarada es defender a ambos y criticar auna sociedad que no entiende la necesidad de salir de un armario del que nadie habla y que nada tiene que ver con la captura de rentas, de un armario que nos hemos fabricado a fin de identificarnos como alguien cuando lo que todos queremos es ser varios a la vez. Carlos e Irene se fabricaron un armario muy aceptado, e incluso bien visto, de economista y filóloga que se les quedaba estrecho ya cuando les conocía pues ambos son mucho más que eso.

Carlos estudió su licenciatura en la Carlos III, una institución puntera en Europa y que cuando Carlos comenzó su carrera iniciaba sus primeros y entusiastas años. No le dí clase directamente pero le detecté pronto y acabé acudiendo a él en varias ocasiones cuando ya había dado sus propios pasos como postgraduado y coqueteaba con la idea de largarse a hacer su doctorado en los EEUU. Se trataba de alguien que no se contentaba con una carrera estándar y que intentaba seguir sus propias inclinaciones hacia campos propios de la Economía Política o de la Economía Institucional o incluso de la Politología. Por esa razón y porque había mantenido contacto con él le pedí apoyo para organizar la Summer School de la FUE correspondiente al verano del 2004 dedicada al diseño y las consecuencias de las constituciones. Apoyó que proporcionó de manera totalmente desinteresada.

Desgraciadamente no pudo disfrutar mucho del resultado de su organización pues se puso muy malo en San Sebastián y tuvo que volver a casa a pesar de los cuidados de Irene Zoe y no antes de que yo tuviera ocasión de charlar con ellos sobre asuntos nada convencionales y muy ambiciosos intelectualmente. Se repuso bien y continuó su su carrera vital que yo diría le llevó a New York a estudiar con quien quería y sacar su doctorado. Me extraña por eso que se diga que es doctor por Cambridge pero es posible que su maitre à penser se desplazara a Cambridge (¿U.K. o Mass.?) y acabara presentando su tesis en esta Universidad.

A partir de aquella accidentada, para él, Summer School, dejé de verle aunque seguía sus progresos académicos y luego su trabajo de intelectual comprometido ya fuera en la Moncloa ya fuera en la Fundación IDEAS, dos instituciones a las que ha contribuido mucho. Hace unos pocos años retomamos contacto, pero a pesar de las buenas intenciones de vernos más a menudo ya solo he sabido de él por lo que escribía y muy bien por cierto. Hasta hace unos días.

No sabía nada de su separación matrimonial, pero se me hace difícil creer que dos personas como el Carlos e Irene Zoe que yo conocía, hayan sido crueles el uno con el otro. Es una materia que de la que no sé nada y que, en cualquier caso, no me correspondería juzgar o airear. Me atengo a lo que ha contado ella y para empezar me alegro de saber que ha podido seguir su camino y escribir y hacer cine. Pero de lo que me alegro todavía mucho más es de que haya salido del armario del que antes hablaba y se haya construido un seudónimo (que espero no sea único) y le sirva para desarrollar su verdadera personalidad que, como la de todos, es multívoca. Se puede pensar que exagero, pero a falta de más información, Amy Martin se me aparece como una heroína de la innovación personal. Y espero que, sea cual sea su papel en materia de euritos, Carlos haya colaborado en este experimento en liberación de las cadenas más sutiles que hay.

Si la Fundación IDEAS desea hacer algo más que lo que ha hecho hasta ahora, siendo lo que ha hecho encomiable, debería ir más allá de lo que parecería sensato y ser fiel a su mandato y, en estos tiempos «prerrevolucionarios» en sentido débil, atreverse a encarar de una vez lo que define nuestro mundo poniendo al frente de sus actividades a Carlos e Irene para que nos cuenten por qué y cómo quizá el camino de la libertad esté justamente y por ejemplo en la cinematografía nigeriana.

«El ejemplar caso de Amy Martin» recibió 2 desde que se publicó el viernes 25 de enero de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Quim dice:

    “Life imitates Art far more than Art imitates Life.”

    “There is no sin except stupidity.”

    Dos citas de Oscar Wilde cuyo significado él se encargó de demostrar en carne propia y que me parecen aplicables a este episodio *ejemplar*.

  2. juan urrutia dice:

    Las citas son mur apropiadas y nada mu gustaria mas que contar con la cuarta parte de ingenio de este otro martir

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