Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

El deseo de destrucción como anuncio de un mundo nuevo

Una forma de poder otear hacia donde nos dirigimos es mirar a las formas que está tomando la fraternidad y repasar un poco las distintas versiones que está adquiriendo la Sharing Economy como forma de fraternidad, versiones éstas que se cruzan con los esfuerzos por entender el contenido y la viabilidad de lo que entendemos por Comunidad.

saltando al Sol
Hace unos días escribía sobre el deseo de destrucción que de vez en cuando me ataca, especialmente cuando creo percibir una cierta sacralización de la cultura del pasado en medio de un período social y económicamente difícil. A los casos allí mencionados hoy tendría que añadir el caso de los restos de Cervantes en el convento de las Trinitarias que solo ha servido para subrayar los límites de la ciencia, abrir el apetito de los que esperan ganar algo convirtiendo ese convento en un lugar de peregrinación turística y una protesta débil por parte de filólogos o críticos literarios que con pudor nos dicen que lo que importa son sus obras y solo sus obras. Este episodio me ha traído a la mente algo que escribí hace unos dos años sobre una posible distinción entre la descomposición del mundo que nos gustaría que fuera el nuestro y a la que asistimos casi a diario, según muchos posts de El Correo de Las Indias, y algo que denominé desmoronamiento.

En este post del 10 de enero del año 2013 proporcionaba ejemplos de lo que seis días antes había escrito sobre esta figura del desmoronamiento . Hoy podría multiplicar esos ejemplos por un factor muy alto pues desde aquel año han proliferado los casos de corrupción, ejemplos evidentes de lo que llamaba desmoronamiento algo que, además de vergonzoso, nos avisa, por vía negativa, de cuales son las partes de nuestro sistema de vida en común que deberíamos tratar de reconstruir o reparar mientras todavía permanezcan vivas y se pueden salvar. Decía en aquel entonces lo siguiente:

Nadie puede con esta fuerza que salta en cuanto se piensa sin prisas y sin intereses creados en lo que hay que deshacer para poder vivir juntos en un mundo sin fronteras y formado por cientos de proyectos alternativos de formas de vida propias de los que conversamos sin miedo

Esa fuerza a la que me refería es la que surge del deseo de destrucción sobre el que escribía hace tres días. Se trata por lo tanto de la lucha contra aquello que nos rompe la convivencia o nos une en una falsa convivencia que, en lugar de construir, nos precipita en el desmantelamiento. Un ejemplo de esa falsa convivencia es justamente la propaganda oficial de la derecha sobre el movimiento bolivariano de raigambre comunista con el que se pretende atacar a Podemos y que se está convirtiendo en una verdad acríticamente compartida sin dar oportunidad ninguna a los que han sabido conversar civilizadamente sobre ese movimiento. En el primero en el tiempo de los dos posts citados al principio trataba yo de decir que sobre el movimiento bolivariano podríamos hablar tranquilamente y con una mayor inteligencia si recordamos algunas ideas que parecen haberse olvidado cuando se trata de dejar fuera de juego a una fuerza política que quizá podría frenar el desmoronamiento. Lo copio aquí con unos pequeños toques que faciliten la comprensión:

Algo parecido al deseo de destrucción es lo que sienten Vattimo y Zabala en el libro que citaba en este post. Pero las ideas de estos dos autores no son nuevas pues ya estaban en los escritos de Laclau y Mouffe de hace treinta años en torno a las ideas de Antagonismo Agónico y Hegemonía. Ya podemos dejarnos de metafísica y pensar que hay ahí un mundo por explotar. pensemos en que ya no hay más que mundos alternativos defendidos por unos o por otros y que pujan entre ellos por ser hegemónicos imponiendo los objetivos de unos u otros. Una visión de lo político y de lo económico que debiera hacernos pensar en la fraternidad en el ejercicio de la lucha agónica por la hegemonía. Sin ella nos convertiremos en unos violentos tristes por no saber controlarnos; de hecho nos destruiremos y acabaremos llegando a la descomposición.

Pero no parece que la idea de fraternidad se encuentre hoy en el repertorio del teatro político. Por lo tanto si queremos no tener que oler el hedor de los cadáveres de muchas buenas ideas debemos luchar por ampliar el repertorio del teatro de nuestra vida. A poco instinto de supervivencia que tengamos no tenemos más remedio que reconocer que si y cuando la crisis se acabe estaremos en un mundo nuevo en el que las formas de vida habrán cambiado así como la manera de relacionarnos. Se me antoja que una forma de poder otear hacia donde nos dirigimos es mirar a las formas que está tomando la fraternidad mencionada más arriba y repasar un poco las distintas versiones que está adquiriendo la Sharing Economy como forma de fraternidad, versiones éstas que no se limitan a Uber en el campo del transporte o a Airbnb en el del alquiler de viviendas por cortos períodos y que se cruzan con los esfuerzos por entender el contenido y la viabilidad de lo que entendemos por Comunidad.

«El deseo de destrucción como anuncio de un mundo nuevo» recibió 0 desde que se publicó el Viernes 20 de Marzo de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

El Correo de las Indias es el agregador y plataforma de blogs de los socios del Grupo Cooperativo de las Indias y es mantenido y coordinado por los miembros de la comunidad igualitaria de las Indias