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El cortahierros del Fenelon

Lycée Fenelon y Juan UrrutiaMPH disparó su máquina digital en el mismo momento en que yo cruzaba su campo visual. Salí­amos de comer – y beber- en Achard, un restaurante que no es ni de nouvelle cuisine- algo nada francés- ni una brasserie con sus ostras de Bellon, ni un bistrot remedo de pelí­cula de Hollywood; sino una casa de comidas donde uno adquiere un buen color a base de manitas de cerdo y abundante borgoña. Supongo que se me nota en el color de la cara y en la sonrisa beatí­fica.

Y justo de frente nos encontramos con una patrulla de gendarmes que escoltaba al cortahierros que aparece en la foto junto al pivote y el container de basura en huelga. Todos estamos frente al Lycée Fenelon y los gendarmes, hechos invisibles por mi figura, garantizan que el cortahierros rebanará la cadena del candado que cierra la puerta pricipal de este liceo mí­tico.

Esto me hizo pensar ayer, cuando recibí­ la foto, que el funcionario que agarra la gran tenaza afilada es una metáfora curiosa que me intriga aunque no se muy bien qué evoca o porqué me intriga. Me gustarí­a aclararme.

Como estábamos entre dos manifestaciones contra el contrato de primer empleo que habí­a diseñado Villepin, parecí­a natural pensar que la fuerza pública pretendí­a hacer la entrada posible a aquellos que desearan continuar con sus estudios y que para ello se serví­a de un jóven, fuerte y honrado herrero moderno.

Pero hace 38 años el herrero hubiera estado trabajando para dejar salir a una juventud que se encontraba encerrada en el sistema educativo. Pink Floyd lo comprendió com nadie:

we don ´t need no education
we don ´t need no thought control
…….
Hey teachers
leave us kids alone

Y continuaban doliéndose de que de una u otra manera se poní­a another brick on the wall de la cárcel que era el sistema educatvo.

Querí­amos hace 38 años salir de un mundo que nos ahogaba, a unos por unas cosas, a otros por otras diferentes; pero querí­amos salir, salir,salir, desintegrarnos. Hoy, tanto los hijos de emigrantes de la banlieu, como los estudiantes de un liceo como el Fenelon, lo que quieren es entrar, integrarse.

Y en medio de esta confusión inamovible el herrero cortahierros que nos franquea la salida o nos abre las puertas de entrada.

A pesar de las exégesis más autorizadas que ven en el 68 la disidencia nihilista que retaba al sistema sobre la base de ideas marxistas, lo cierto era que de lo que querí­amos huir era de la falta de competencia, de la ignorancia que el sistema productivo mostraba hacia nuestras verdaderas condiciones y habilidades personales y únicas. Me atreverí­a a decir que al sentirnos únicos, creí­amos que no habí­a sustitibilidad y que cada uno deberí­amos apropiarnos de esa renta de unicidad que el sistema no nos proporcionaba porque nos trataba como perfectamente sustituibles. Eramos el monopolio de nosotros mismos, cada uno de sí­ mismo, una especie de competencia perfecta.

Aquel empuje ayudó a deslizar al sistema de producción capitalista hacia el momento en que hoy se encuentra, un momento donde la competencia es tan encarnizada que lo que quieren los jóvenes es protegerse frente a ella encontrando su sitio en las grandes escuelas y, mejor todaví­a, en las comunidades de antiguos alumnos de esas escuelas, de forma que nadie les arrebate las rentas de situación que esa pertenecia les va a proporcionar.

La fuerza de la metáfora del eficiente cortahierros consiste en iluminar el extraño hecho de que un mismo instrumento hizo de los vanguardistas de antaño los padres de los retaguardistas de hoy. Que hace falta la misma herramienta para adelantarse a los tiempos que para demorarse en ellos.

La enseñanza final es que de una u otra manera siempre se necesita alguien que corte las cadenas. Y que ese alguien es quizá el sujeto de la historia, ese sujeto del que se predica su muerte; pero que aparece ahí­, atrapado por la maquina de retratar de MPH mientras yo sonrí­o bobaliconamente entre los vapores de una digestión pesada. Un sujeto imprescindible que sabe manejar su herramienta y se deja de zarandajas.

«El cortahierros del Fenelon» recibió 0 desde que se publicó el Martes 11 de Abril de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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