El canon digital

por | martes 18 de diciembre de 2007

Resulta que el Senado, en medio de una discusión de una ley de nombre imposible (Ley de Medidas de Impulso a la Sociedad de la Información, LISI) ha rechazado la puesta en funcionamiento del canon digital.

Acabará imponiéndose en la vuelta de la Ley al Congreso; pero lo interesante es que su rechazo, aunque parecí­a debido a una equivocación de algún senador del PP, ha sido luego admitido como lí­nea propia del partido por el propio Rajoy a quien le parece injusto tener que pagar por la sospecha de que pueda violarse la ley.

No es una cuestión de justicia o no solo es una cuestión de justicia. En este asunto hay una discusión de fondo sobre la que se ha hablado mucho en este blog. Sin volver sobre ella lo que quiero es presentar unas paradojas curiosas en relación al problema general de la Propiedad Intelectual (P.I.)

El argumento tradicional está basado en la opinión de Arrow, un premio Nóbel que podrí­a ser considerado como de inclinaciones izquierdistas. Según él la P.I. pretende compatibilizar el incentivo a inventar con la difusión de la invención mediante el establecimiento de un monopolio temporal otorgadoal inventor que llamamos patente o copyright. La paradoja n º 1 consiste en que alguien de izquierdas abogue por ensanchar el ámbito de la propiedad y por reducir el espacio público, dos iniciativas más bien de derechas. La contraparadoja n º 1 radica en que, a pesar de lo anterior, el resultado final es una reducción de la competencia algo que asociarí­amos a la izquierda.

El argumento en contra de la existencia de la P.I. proviene de autores de derechas como Boldrin y Levine. Según ellos en condiciones realistas el valor descontado presente de una innovación no protegida es positivo y tanto más alto cuantomás fácil sea la reproducción de la obra. Nos encontramos pues con la paradoja n º 2 según la cual autores de derechas pretenden reducir el ámbito de la propiedad y ensanchar el espacio público, dos ideas que parecen de izquierdas. Sin embargo también aquí­ nos encontramos con la contraparadoja n º 2 que nos hace ver que esta estrategia intelectual aparentemente de izquierdas redunda en un resultado de derechas pues la eliminación de la P.I. estimularí­a la competencia.

Ojalá el PP se hiciera eco de estas consideraciones, pero no abrigo ninguna esperanza de que esto vaya a suceder. Teddy Bautista seguirá saliéndose con la suya apoyándose en el voto llamado progresista.

Terminemos pues con el simple comentario de que esta diferenciación entre extremos de un supuesto espectro polí­tico no es muy sostenible tal como decí­a el otro dí­a.

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