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El caballo de Loretta

Dentro de unas horas se celebrará la ceremonia de la entrega de los oscar concedidos por los miembros de la Academia estadounidensa de cine.

No he seguido las nominaciones; pero no he podido librarme de la propaganda alrededor de Javier Bardem candidato, parece que serio, al oscar al mejor actor de reparto por su papel de asesino en No land for old Men de los hermanos Coen y basada en la novel del gran Corman McCarthy.

Claro que merece la pena ver esta peli como cualquier otra en la que intervenga uno u otro de estos hermanos o ambos simultáneamente. Les gusta el cine y se nota. Dejando a parte los aspectos artesanales que los americanos bordan, desde la fotografí­a al sonido pasando por la iluminación o la música, se supone que estos dos hermanos, hijos de un profesor de la Universida de Minnesota, son unos maestros del guión y del montaje, así­ como del casting.

Pues bien, ninguno de estos aspectos es perfecto en esta última de sus pelí­culas por mucho que hayan querido ser fieles al autor de la novela que tampoco es perfecta.

Volviendo a Javier Bardem su personaje es extremadamente simple de bordar como es cualquier papel estereotipado, lo que no quiere decir que el personaje no sea un hallazgo. De McCarthy naturalmente. Pero es que en la novela no hay que verle y podemos evitarnos el pelucón ridí­culo con que le adornan.

Todos sus méritos son de guión. El jugarse a cara o cruz el matar o perdonar la vida o el cumplir con la palabra dada aunque ésta sea una amenaza, son hallazgos indudables que, sin embargo, nada tienen que ver con la actuación de Bardem quien, por otro lado, ocupa casi constantemente la pantalla de forma que, de ser nominado, debiera haberlo sido a la categorí­a de actor principal. Pero ahí­ manda la estrategia de la producción.

Pero el guión es peor que otros de los hermanos Coen a pesar de contar cona una buení­sima base. El perdedor avaricioso que interpreta el actor principal queda difuminado y, lástima, el sheriff, verdadero protagonista de esa reflexión sobre el mundo que la novela quiere ser, se queda como una figura desangelada que, apesar de ello, está interpretada primorosamente por el gran Tommy Lee Jones.

Y alrededor de esa figura realmente mí­tica del hombre bueno que tira la toalla, los hermanos se quedan cortos. Todas las sutiles facetas que la componen pasan desapercibidas de manera que los elmentos que las componen parecen sobrar. Eso es lo que ocurre con el caballo de Loretta que, sin justificación aparente, es llevado en su furgón por el sheriff a la escena de la matanza inicial par justificar un paseillo que permita mostrar la desolación de esas tierras baldí­as que nos sobrecogen y para sugerir la figura de la compañera resignada que acumula toda la fuerza de América.

Lo mejor que he visto últimamente, pero no suficientemente admirable. Y en cuanto a Bardem, le prefiero cuando compone su racial figura en casa.

«El caballo de Loretta» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 24 de Febrero de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. […] Javier Bardem. Me hubiera jugado una mano a que no se lo darían por las razones que se seguían del post de ayer. Grandes dotes proféticas las […]

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