El amor es cosa de pobres

por | lunes 3 de diciembre de 2007

Los pobres usan poco el mercado. Por eso suelen estar en contra del capitalismo aunque éste no sea ya tan terrible como el de la época manchesteriana.

Por eso, poque no se acostumbran al mercado, todaví­a creen en el amor. Este sirve para engrasar los mecanismos de intercambio que se realizan fuera del mercado. Y esto es especialmente importante cuando la mayorí­a de las transacciones no pasan a través de esta institución tan denostada. Lo que es, justamente, el caso con los pobres.

El enamoramiento es otra cosa y su origen en el amor cortés de la época de los trovadores está bien documentado. De esto no hablamos pues es un lastre que hoy simplemente no podemos permitirnos so pena de ser descubiertos como poco fiables en el mercado de trabajo.

Hablo del amor, de ese que San Pablo dice que perdona siempre y que no se envanece. Eso solo existe, tal como digo, entre los pobres y, por lo tanto, se da sobre todo en los paí­ses subdesarrollados. El resto es puro revolcón. Simpático pero nada propicio a la tragedia a pesar del maltrato doméstico. Pura reminiscencia de la época del estraperlo.