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Dos reflexiones II: La rémora de la Macroeconomía

La macroeconomía vigente no sabe usar las variantes del modelo básico y no parece dispuesta a cambiar el rumbo y utilizar modelos complejos para lidiar con estos problemas. Esto, la incapacidad y la pereza juntas,conforman la verdadera rémora de la macroeconomía.

great moderationLes anuncié en un pequeño micropost que la reunión en la Fundacion Areces para rememorar la obra de Jean Tirole me sugirió dos reflexiones. La primera apareció hace dos días y se refería a la temática suya por excelencia, la Organización Industrial, exponiendo tangencialmente cómo ésta surge del desarrollo natural del modelo básico de la micro y terminaba rumiando la necesidad de saber cómo entender y modelar el posible funcionamiento de las instituciones regulatorias después de haber pensado sobre la posible privatización de la ciencia básica.

Y es esta característica, consistente en el desarrollo de un modelo básico, la que me lleva al segundo tema que me fue sugerido ese día, un tema un tanto metodológico, como ya avisé, y que tiene que ver con las diferencias entre la micro y la macro y sobre cómo el progreso es más difícil en esta última. En la micro, en efecto, el modelo básico de determinación de precios es tal que la estructura de mercados es completa y solo en ese caso límite la correspondiente asignación es un óptimo de primer orden. Cualquier fallo de mercado puede entenderse como una falta de algún mercado de forma que se necesita la regulación de una autoridad, sea para sustituir esa ausencia o para acercarnos a un cierto óptimo de segundo orden. Así se va desarrollando la rama denominada Organización Industrial en la que tanto ha brillado Tirole.

Lo interesante de la existencia de un modelo básico es que con él no es tan difícil entenderse entre unos y otros agentes, unos más teóricos y otros más aplicados, cuando se habla de algún problema real cuya comprensión mutua es necesaria para encontrarle solución. Esto es precisamente lo que falta en la Macroeconomía. Si tomamos como modelo básico ese modelo con expectativas racionales que recibe el nombre de Dynamic Stochastic general Equlibrium (DSGE) model resulta que, en primer lugar, la multiplicidad de equilibrios es la regla, debido, diría yo, precisamente a la racionalidad de las expectativas. En segundo lugar, no hay manera de ir corrigiendo el modelo para adaptarlo a las cosas que le faltan o que le sobran para que pueda responder a las preguntas relevantes en cada momento.

Ambas dificultades están relacionadas. En el origen del modelo singularizado más arriba está justamente el modelo de Equilibrio General Micreconómico debido a la exigencia de unificación que nadie sabe de dónde viene como no sea del monoteísmo. Pero sea como sea el origen de esa exigencia o venga de donde venga, parece que debemos tratar de unificar ambas ramas. Pero si existen todos los mercados no hace falta dinero, y sin dinero un modelo macro no parece muy útil para responder preguntas de Política Económica. Y si no existen todos los mercados tenemos que saber cómo modelar los mercados existentes ya que, a pesar de que no se suela tener en cuenta, el dinero sirve justamente para que no todos los mercados tengan que estar en equilibrio permanentemente.

Pero si no lo están, ¿cómo pensamos? Aunque la deriva general de la profesión llevó al abandono de lo que se llamó en su día la Economía del Desequilibrio, resulta que muchas de las actitudes ante los problemas de hoy se describen de tal forma que parecería que se echa de menos aquellos intentos de los años sesenta. Piénsese, por ejemplo, cómo Olivier Blanchard, al hablar de los «rincones oscuros» de la evolución de la economía globalizada nos recuerda, quizá sin quererlo, a aquel «pasillo neoclásico» de Leijonhufvud tan atractivo como concepto y que fue abandonado por mera desidia, tal como pretendí explicar en el 2013 en el número 100 de Cuadernos de Economía en un trabajo que, en una versión no del todo final, puede leerse aquí.

Esto es la rémora de la Macroeconomía, que carecemos de un modelo básico y central que pueda seguir siendo guía cuando queremos plantearnos problemas serios y relevantes. Pensemos hoy en el problema del endeudamiento, ese lío que por una u otra razón parece estar en el centro de los problemas de Europa, su desempleo, falta de crecimiento y peligro de deflación. Nos ponen al tanto de la estructura del endeudamiento global, lo clasifican en interno y externo, púbico y privado y este último en el de personas y el de empresas, sean éstas financieras o no. No hay ninguna duda que su sostenibilidad, y por lo tanto las expectativas de una economía dada o de la economía global, depende hoy de las ratios correspondientes entre esos conceptos y entre estos y la riqueza correspondiente del endeudado o de su renta o de su PIB si se trata de una economía nacional y, desde luego, del crecimiento. Aquí por ejemplo tenemos toda esa información y evidencia pasada sobre las crisis y la falta de crecimiento posteriores a una crisis financiera. Parece que en el centro de este problema está la Política Monetaria con sus tipos de interés nominales y/o reales y la tasa de inflación, aunque nunca sin tener en cuenta la Política Fiscal. Un poco a la buen tuntún se nos dice que parece ser que nosotros no saldremos de esta situación precaria, en el sentido de volver a las magnitudes anteriores a esta gran recesión, hasta dentro de unos 15 años.

Sin embargo no hay manera de sentirse obligado a creer nada de esto pues estas variables, más todas las relacionadas con la psicología de los individuos, la sociología de los grupos o la política de las instituciones, no forman parte de ningún modelo concreto y no sabemos cómo juegan por muchos datos que tengamos. El período precrisis de la «gran moderación» es cosa del pasado, la macroeconomía vigente no sabe usar las variantes del modelo básico y no parece dispuesta a cambiar el rumbo y utilizar modelos complejos para lidiar con estos problemas. Esto, la incapacidad y la pereza juntas, conforman la verdadera rémora de la macroeconomía.

«Dos reflexiones II: La rémora de la Macroeconomía» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 3 de Noviembre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. marshall dice:

    Gracias Juan, disfruto muchisimo cuando escribes de macro y descubrí gracias a tus posts la idea del pasillo neoclásico, que me obsesiona desde entonces. Te dejo mis interpretaciones al respecto. Juntar a Hayek y sus intuiciones dentro del pasillo e incorporar a Piketty y Minsky fuera. Algún día será el tema de mi doctorado. Espero…
    http://planetacauselo.blogspot.com.es/2014/10/reflexiones-de-un-octubre-incierto-ii.html
    http://planetacauselo.blogspot.com.es/2014/02/axel-leijonhufvud-y-aquel-viejo-zapato.html

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